viernes, 12 de julio de 2024

Parashá 39 Jukat

 

Parashá 39 Jukat. Números 19:1 – 22:1

Para ser compartida el 07 de Tammuz 5784/13 Julio 2024

 

Aliyás de la Torá.

1.             19:1-17

2.             19:18 – 20:6

3.             20:7-13

4.             20:14-21

5.             20:22 – 21:9

6.             21:10-20

7.             21:21 – 22:1

 

Haftará: Jueces 11:1-33

 

El Código Real (HaTsofen HaMaljutí): Juan 11:1 – 12:50 

 

1ª. Aliya 11:1-28

 

2ª Aliya YOHANAM (JUAN) 11:29-46

 

3ª- Aliya Yohanan (juan) 11:47- 12;10

 

4ª. Aliya.  Yohanan (Juan) 12:11-33

 

5ª. Aliya. YOHANAN (Juan) 12:34-50

 

 

 

Jukat. Significa “estatuto de”.

 

Hermanos en esta sección de la Torah encontramos los siguientes temas o asuntos:

1 Instrucciones Acerca de la Purificación: Capítulo 19. 
2 El pecado de Moshé en las aguas de la rencilla: Capítulo 20:1-13. 
3 El rechazo de los hijos de Edom hacia Israel: Capítulo 20:14-21. 
4 La muerte de Aharón, hermano de Moshé: Capítulo 20: 22-29. 
5 Derrota de los cananeos: Capítulo 21:1-3. 
6 La serpiente de bronce levantada por Moshé: Capítulo 21:4-9. 
7 Aproximación de los hijos de Israel a la tierra prometida: Cap. 21:10-20 
8 Derrota de dos reyes y acercamiento a Jericó: Capítulo 21:21-22:1 

Hoy compartiremos, los siguientes temas: Instrucciones Acerca de la Purificación. El pecado de Moshé en las aguas de la rencilla. y La serpiente de bronce levantada por Moshé. 

1.- Instrucciones Acerca de la Purificación:  

 

Todas las Leyes de la Torá están Más Allá de nuestro Entendimiento Generalmente, las mitzvot (mandamientos) de la Torá pertenecen a una de tres categorías: □ Testimonios: Si una mitzvá testifica un evento histórico o algún aspecto de nuestra emuná (fe), es llamada, testimonio. Ejemplos son la mitzvá de observar Shabat, la cual atestigua nuestra creencia en que el Todopoderoso creó el mundo en seis días; observar los iamím tovím (festividades), porque ellos conmemoran ietziat Mitzraim (éxodo de Egipto); las mitzvot de tzitzit y tefilín (filacterias), las cuales demuestran nuestra creencia en la soberanía de El ETERNO. □ Leyes Civiles: "Mishpatím" son leyes Divinas que protejen la seguridad y supervivencia de la sociedad humana. Ellas incluyen, por ejemplo, la prohibición de robo y asesinato. □ Ordenanzas Divinas: En la categoría de jok (plural, "jukím") caen aquellas mitzvot cuyo propósito o significado no son necesariamente entendidos por la inteligencia humana. Hay numerosos ejemplos de jukím, pero el Midrash enumera cuatro acerca de los cuales la Torá declara explícitamente, "Es un jok." Dado que ellos contienen elementos aparentemente contradictorios, están expuestos a ser ridiculizados por el pensador racional. La Torá por consiguiente aconseja al Israelita decirse a sí mismo, "Es un jok; yo no tengo derecho a cuestionarlo." Los cuatro son: 1. Ibúm: Un Israelita que desposa a la esposa de su hermano en vida de su hermano o aún después de la muerte del último, incurre en la penalidad de caret, siempre que su hermano tuviera hijos. Pero si la viuda de su hermano no tiene hijos, es una mitzvá casarla (ibúm). Dado que la lógica puede encontrar este cambio de posición difícil de aceptar, el pasuk enfatiza, "Y vosotros guardaréis Mis jukím" (Vaikrá 18:26).

2. Shaatnez: La Torá prohibe el uso de una vestimenta que contiene una mezcla de lana y lino. No obstante, es permisible usar una vestimenta de lino a la cual tzitzit de lana son fijados. Para que nosotros no cuestionemos esta excepción, la Torá declara concerniente a la mitzvá de shaatnez, "Vos mantendréis Mis jukím" (Vaikrá 19:19).

3. Seir LaAzazel / El macho cabrío a Azazel: enviado a la muerte como parte del Servicio de Iom Kipur, purificaba a Klal Israel de sus pecados mientras impurificaba al agente que lo llevaba. Esta ley es por consiguiente llamada "un jok eterno" (Vaikrá 16:29). Tambien existen los EDOT, que son normas relacionadas con los tiempos del calendario festivo.

El Midrash Dice Bamidbar 4. Pará Adumá / La Vaca Roja: Las cenizas de la para adumá purifican a un Israelita que está tamé (impuro), mientras vuelven tamé a todo el que se involucra en la preparación. Dado que esto también desafía la lógica, la Torá presenta el tema con las palabras, "Este es el jok de la Torá" (19:2); nosotros debemos aceptar la mitzvá como una ordenanza Divina. No obstante, jukím no son "leyes sin razón"; más bien, su lógica es Divina. Los más grandes de entre nuestro pueblo pudieron comprender algunas de ellas. Así, la racionalidad tras las leyes de la pará adumá le fue Divinamente revelada a Moshé. Por otra parte, el Rey Shlomó, quien investigó las razones tras las mitzvot y encontró explicaciones para todas, manifestó que esta mitzvá era incomprensible.

Esta sección  nos habla de un tema que hoy en día es muy popular en Israel y en el mundo: la vaca roja.

Miremos cuidadosamente la Torah: (números)19: 1-10. 
 

"YHVH habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Esta es la ordenanza de la ley que YHVH ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo; y la daréis a Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campamento, y la hará degollar en su presencia. Y Eleazar el sacerdote tomará de la sangre con su dedo, y rociará hacia la parte delantera del tabernáculo de reunión con la sangre de ella siete veces; y hará quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar. Luego tomará el sacerdote madera de cedro, e hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento; y será impuro el sacerdote hasta la noche. Asimismo el que la quemó lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su cuerpo, y será impuro hasta la noche. Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá fuera del campamento en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Israel para el agua de purificación; es una expiación. Y el que recogió las cenizas de la vaca lavará sus vestidos, y será impuro hasta la noche; y será estatuto perpetuo para los hijos de Israel, y para el extranjero que mora entre ellos."

 

LA VACA ROJA - EL INGREDIENTE QUE FALTA
Qué tiene que ver una vaca roja con todo esto?

Quizás para algunos sea difícil comprender que una vaca pueda ser tan importante. Pero de hecho, el destino del mundo entero depende de la vaca roja.

 

El Eterno nuestro Eloha ordenó que sus cenizas son el único ingrediente apto para el restablecimiento de la pureza de la Torah - y después, la reconstrucción del Templo Sagrado. Y como veremos en esta parasha, las cenizas de la vaca roja rectifican el desperfecto humano más básico: la desesperación. La desesperación que produjo la pérdida del Templo y la Presencia Divina entre nosotros.


La purificación a través de la vaca roja nos recuerda que el ser humano tiene el potencial para sobrepasar su existencia física transitoria, con todo su sentido falso de desesperanza y miseria: la "impureza" de la muerte. Este es el rol del Tercer Templo para toda la humanidad, y esta es la visión Mesiánica del futuro: la llamada para vivir una vida eterna, libre de la farsa y la desdicha… que son las condiciones humanas en que se encuentran tantas personas. Esta es La llamada o el llamamiento para vivir la verdadera alegría, vivir la vida plenamente - con el conocimiento verdadero de El Eterno nuestro Eloha.

La orden Divina con respecto a la vaca roja, fuera del alcance del frágil intelecto del hombre con todos los detalles de su preparación y la ceremonia, llama a Israel y a todos los que procuran adherirse a la Torah viva del Eloha de Israel: ¡"Purificaos! ¡Sacudíos de vuestra desesperación! ¡La muerte es una ilusión"! Así está escrito,
“Pero vosotros que estáis apegados a El Eterno, vuestro Eloha/Dios, estáis todos vivos hoy." (Deut. 4:4)

El Misterio de la vaca roja está por encima de la comprensión humana. Los grandes Sabios de Israel consideran este precepto como el misterio más profundo de la Toráh, ya que lo rodea una gran contradicción enigmática: aunque las cenizas de la vaca roja tengan el poder inexplicable para purificar a todos los que han sido considerados impuros, el contacto con las mismísimas cenizas para aquellos que están puros tiene el efecto contrario... los hace impuros!


El rey Salomón, que fue el más sabio de todos los seres humanos que jamás vivió, comprendió cada aspecto de la creación de Elohim. La tradición relata que él incluso conocía los idiomas de todos los animales. Mas él no pudo entender el secreto de la vaca roja, y después de contemplarlo, él declaró "Dije, 'llegaré a ser sabio, pero está lejos de mí'" (Ecc. 7:23).”


El mandamiento de la vaca roja es uno de esos preceptos que pertenecen a la categoría de Jok (plural, Jukim). Estos son estatutos que Elohim decretó que no pueden ser comprendidos por el razonamiento humano. Más bien, El requiere que nosotros los realicemos por motivo de nuestro amor y temor hacia El. Aunque intentemos indagar en las explicaciones de estas leyes, para encontrar alguna alusión o el sentido de las ideas transmitidas, nosotros sabemos que al fin de cuentas, su significado verdadero está más allá de nuestro alcance intelectual.

Los mandamientos que tienen en nombre de juk o juká, están conectados de una manera especial con el Mesías. Como aquí tenemos la juká por excelencia, hay una conexión muy íntima en todo este rito con el Mesías. El punto principal es este: las cenizas de la vaca roja al mezclarse con agua, será lo único que podrán usar los sacerdotes y levitas para su purificación a fin de estar capacitados para entrar al Templo y ministrar delante del Eterno. Así pues, sin estas cenizas mezcladas con agua, no podrán los sacerdotes estar listos para ofrecer los sacrificios. Consecuentemente, el nacimiento de una vaca roja que reúna las condiciones exigidas en la Torah es un aviso de que los sacerdotes y levitas contarán con los recursos iniciales para poder ofrecer sacrificios.  Si a esto añadimos que para ministrar los sacrificios prescritos en la Torah no es imprescindible la totalidad del Templo, sino que bastaría el altar del sacrificio siempre que esté colocado en el lugar donde estuvo el original, entonces el nacimiento de una vaca roja en Israel hoy en día anticipa la reconstrucción del Templo y consecuentemente es visto como una señal de la proximidad de la llegada de Mashiaj.

 

Si tenemos en cuenta que según la Escritura el anti-mesías profanará el Templo, entonces será una exigencia profética el levantamiento del Tercer Templo.  Este tercer templo luego de profanado por el anti-mesías como hiciera Antíoco Epífanes en la época de los Macabeos, dos siglos antes del nacimiento de Yeshua, será purificado por el Adon en su Segunda Venida y entonces dará pie a la construcción de un Nuevo Templo, un Nuevo Mihzkan o Tabernáculo. Este Templo jamás será profanado ni gente inmunda entrará jamás por sus puertas para escarnecerlo. Así que estamos viviendo días muy especiales. Días proféticos. 

Hermanos, El autor de la epístola a los Hebreos explica el simbolismo que tienen este y otros rituales físicos como anticipos (tipos) del sacrificio de Yeshua hamashiaj y su obra intercesora como Sumo Sacerdote (del orden de melquisedec). Se declara que el propósito del ritual de la vaca alazana era la santificación para la purificación de la carne, destacando la superioridad de la obra del Redentor.

 

Hebr 9:13-14; “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los impuros, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Mashiaj, el cual mediante el Espíritu del Eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Elohim, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Eloha vivo?.

 

En la actualidad reconocemos que la sangre del sacrificio de Yeshua hamashiaj cumple de manera cabal y perfecta la santificación y purificación de la conciencia del creyente como lo dice el versículo 14 de hebr 9.

 

En relación a la aseveración de que el pueblo Israelita sigue en la búsqueda de una vaca alazana perfecta debemos entender que el mundo Israelita ortodoxo sigue trabajando arduamente en el restablecimiento de los sacrificios en un futuro templo en Jerusalén. Sus esfuerzos incluyen no sólo la preparación del cuerpo sacerdotal para tal fin, sino también, de todos los insumos para su desarrollo, incluido por supuesto la vaca alazana necesaria para la preparación del agua purificadora. Algunos religiosos Israelitas afirman que hubo nueve vacas rojas que fueron utilizadas para purificar al pueblo y que la décima aparecerá junto con el Mesías.

 

En Levítico 3:7 está escrito: “Si ha de presentar un cordero como su ofrenda, lo ofrecerá delante de Elohim.”

En Levítico 6:25 está escrito: “Habla a Aharón y a sus hijos y diles: "Esta es la Toráh de la ofrenda por el pecado: la ofrenda por el pecado será ofrecida delante de Elohim en el mismo lugar donde la ofrenda de ascensión es ofrecida; es cosa santísima.”

Num.19:5  “Luego la novilla será quemada en su presencia; todo se quemará, su cuero, su carne, su sangre y su estiércol.” – Toda la vaca es quemada lo cual habla de la entrega total del Mesías Yeshúa.

Num.19:6  “Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y lana carmesí, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.” – Los tres objetos, madera de cedro, hisopo y lana carmesí, tenían que ser añadidos para producir las cenizas que luego fueron mezcladas con el agua para que sirvieran de purificación. De esto se puede suponer que el madero horizontal sobre el cual el Maestro fue colgado, era de cedro.

Es probable que Yeshúa haya sido colgado en un árbol, en una higuera, que crecía en el monte de los Olivos. Adam y Javá tomaron hojas de higuera en el lugar donde se introdujo el pecado, cerca del árbol de la ciencia que probablemente estaba en el monte de los Olivos, cf. Génesis 3:7. Yeshúa maldijo una higuera cuando pasó por ese camino al entrar en la ciudad poco antes de su muerte, cf. Marcos 11:21. Estas cosas indican que él posiblemente haya sido colgado en una higuera, y los dos ladrones en el mismo árbol, uno a la derecha y otro a la izquierda, cf. Lucas 23:33. Es lógico llegar a esta conclusión por el hecho de que cuando el soldado romano iba a romper las piernas de los tres colgados, se fue primero a uno de los ladrones y luego a otro, y finalmente llegó a Yeshúa y vio que ya estaba muerto, cf. Juan 19:32-33. Si los tres hubieran estado en una línea, con Yeshúa en medio, no tiene sentido que el soldado haya saltado sobre el Maestro para ir de un ladrón a otro. Lo más lógico es que hayan sido colgados como en un triangulo en el mismo árbol. El palo horizontal, sin embargo, parece haber sido de cedro, según este texto.

El hisopo se usaba para la purificación, para rociar la sangre y el agua. Se usó en la salida de Mitsrayim para untar sobre las puertas. Se usó en la purificación de los “leprosos” y aquí se usa otra vez para purificar de la contaminación de la muerte. En Hebreos 9:19-22 está escrito:

“Porque cuando Moshé terminó de promulgar todos los mandamientos a todo el pueblo, conforme a la Toráh, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el libro mismo y a todo el pueblo, diciendo: ESTA ES LA SANGRE DEL PACTO QUE ELOAH OS ORDENÓ. Y de la misma manera roció con sangre tanto el Mizhkan/tabernáculo como todos los utensilios del ministerio. Y según la Toráh, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.”

En el Salmo 51:7 está escrito: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.

En Juan 19:29 Está escrito: “Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.

 

El hisopo fue utilizado en relación con la muerte del Mesías conectándole así con la liberación de Mitsrayim, la purificación de tsaráat (“lepra”) que simboliza el pecado, la purificación de la impureza ritual producida por el contacto con la muerte y la introducción de los hijos de Israel en el pacto.

La lana carmesí nos habla de la sangre, y alude a la muerte del Mesías.

Num.19:9  “Entonces un hombre que esté limpio juntará las cenizas de la novilla y las depositará fuera del campamento en un lugar limpio, y la congregación de los hijos de Israel las guardará para el agua para la impureza; es una ofrenda por el pecado.” – Las cenizas de la vaca roja fueron divididas en tres partes: una parte fue puesta en el monte de los Olivos, otra parte fue colocada en el “jel”, el área que rodeaba el atrio del templo y otra parte fue dividida entre los 24 grupos de los sacerdotes que servían en el templo. Según la Mishná, la parte de las cenizas que estaban en el monte de los Olivos fue utilizada para consagrar los sumos sacerdotes para poder preparar otras vacas rojas.

Las cenizas que fueron guardadas en el jel servían para las generaciones futuras, según ordena este versículo. Las cenizas que estaban entre los sacerdotes en la tierra de Israel servían para que pudieran purificarse los hijos de Israel que estaban en las demás ciudades.

En Juan 2:1-12 está escrito: “Al tercer día se celebró una boda en Katné de Galil, y estaba allí la madre de Yeshúa; y también Yeshúa fue invitado, con sus discípulos, a la boda. Cuando se acabó el vino, la madre de Yeshúa le dice: No tienen vino. Y Yeshúa le dice: Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dice a los que servían: Haced todo lo que él os diga. Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los Israelitas; en cada una cabían dos o tres cántaros. Yeshúa les dice: Llenad de agua las tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dice: Sacad ahora un poco y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, y como no sabía de dónde era (pero los que servían, que habían sacado el agua, lo sabían), el maestresala llama al novio, y le dice: Todo hombre sirve primero el vino bueno, y cuando ya han tomado bastante, entonces el inferior; pero tú has guardado hasta ahora el vino bueno.

Este principio de sus señales hizo Yeshúa en Katné de Galil, y manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. Después de esto bajó a Kefar Najum, él, con su madre, sus hermanos y sus discípulos; pero allí no se quedaron muchos días.”

Las seis tinajas, que fueron usadas por el Maestro para transformar agua en vino, eran las que normalmente se usaban para la purificación de los Israelitas que habían entrado en contacto con algún cadáver. Las cenizas de la vaca roja fueron mezcladas con mucha agua. Cada tinaja contenía dos o tres cántaros. Un cántaro equivale a unos 40 litros de agua. Así que con las seis tinajas llenas de agua, hubo una transformación de unos 600 litros de agua en vino. Se ve que la boda se hizo en la casa de algún sacerdote.

 

Num.19:16 “De igual manera, todo el que en campo abierto toque a uno que ha sido muerto a espada, o que ha muerto de causas naturales, o que toque hueso humano, o tumba, quedará impuro durante siete días.” – No sólo el contacto físico con un cadáver produce impureza ritual de primer grado, sino también por tocar hueso humano, aunque sea viejo, o pisar sobre una tumba.

Esta es la razón por la que se blanqueaban los sepulcros, para que nadie los pisara y quedara impuro innecesariamente.

Ese tipo de impureza ritual no es eliminada al menos que uno pase por una semana de purificación y sea rociado en el tercer día y en el séptimo día con el agua purificadora. En el séptimo día hay que sumergirse en la mikvé y así uno se vuelve puro al caer la tarde, cf. v. 19.

Num.19:17 “Entonces para el impuro tomarán de las cenizas de lo que se quemó para purificación del pecado, y echarán sobre ella agua viva en una vasija.” – Para que el agua pueda ser viva tiene que venir de una fuente natural, como la lluvia o una fuente subterránea. Si toca algún material que puede volverse impuro, como metal, madera o barro, ya no es agua viva. Esto nos explica la razón por la que guardaban esta agua purificadora en tinajas de piedra y no de barro.

Hay varias similitudes entre la vaca roja y el becerro de oro. Al igual que el polvo del becerro de oro que había pasado por fuego fue mezclado con agua que fue dada a los hijos de Israel, aquí las cenizas de la vaca roja son mezcladas con agua y luego aplicadas sobre los hijos de Israel.

 

Como el becerro de oro fue hecho con oro que habían aportado los hijos de Israel, así la vaca roja es comprada del medio shekel entregado al templo por los israelitas una vez al año.

Num.19:19 “Entonces el puro rociará sobre el impuro al tercero y al séptimo día; al séptimo día lo purificará de la impureza, y él lavará su ropa y se bañará en agua, y quedará limpio al llegar la tarde.”

Sólo un hombre ritualmente limpio podrá rociar sobre los otros para que sean purificados.

En Ezequiel 36:24-30 está escrito:

“Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis mis ordenanzas poniéndolas por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Eloah. Os libraré de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre vosotros. Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no recibáis más el oprobio del hambre entre las naciones.”

Se necesita una semana para purificarse del efecto de la muerte. En el octavo día uno ya está limpio. De la misma manera el mundo pasará por 7000 años de proceso de purificación, y después habrá justicia, sin muerte. El tercer día corresponde al tercer milenio desde Adam, cuando los hijos de Israel salieron de Mitsrayim y recibieron la Toráh que purifica. Para el séptimo milenio vendrá el Mesías para purificar, no solamente a los que han tocado los muertos, sino a los muertos mismos que serán resucitados. Aquí se habla de dos momentos muy importantes en la historia, la primera y la segunda redención, en el tercer milenio y en el séptimo.

Num.19:20 “Pero el hombre que sea impuro y que no se haya purificado a sí mismo de su impureza, esa persona será cortada de en medio de la asamblea, porque ha contaminado el santuario de YHVH; el agua para la impureza no se ha rociado sobre él; es impuro.” – La pena de karet sólo cae sobre la persona que haya entrado en el santuario en el estado de impureza.

Num.19:21 “Por tanto será estatuto perpetuo para ellos. Y el que rocíe el agua para la impureza lavará su ropa, y el que toque el agua para impureza quedará impuro hasta el atardecer.” – Todos los que estaban preparando las cenizas de purificación se quedaron impuros en el proceso de preparación, cf. vv. 7-8. Sin embargo, el versículo 19 habla del puro que tiene que rociar sobre el impuro en el tercer día y el séptimo día. De ese versículo los sabios del Talmud interpretan que el que rocíe el agua purificadora no queda impuro. Por esto, el versículo 21 se entiende como hablando del que porte el agua y del que toque el agua. El que porta el agua obtendrá una impureza más severa de manera que incluso su ropa se queda impura y por lo tanto necesita ser sumergida en una mikvé. El que sólo toque el agua no necesita pasar su ropa por la mikvé. El que toque el agua purificadora se vuelve impuro. Es una aparente contradicción que no tiene una explicación inmediata. Sin embargo, esto nos habla de Yeshúa que tomó nuestro pecado y nuestra muerte de manera que quedó impuro por causa nuestra para que nosotros pudiéramos ser purificados por medio de él, como está escrito en:

 

 1 Pedro 1:2: “según el previo conocimiento de Eloah Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Yeshúa el Mesías y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.”

 

En 2 Corintios 5:21 está escrito:

“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Eloah en él.”

Después de la resurrección, Yeshúa el Mesías tenía que pasar los siete cielos para así ser purificado de la impureza que había obtenido en la muerte y poder entrar en el lugar santísimo en el Mishkan/tabernáculo celestial, cf. Hebreos 4:14; Efesios 4:10. Los siete cielos representan los siete días de purificación después de haber estado en contacto con la muerte. De esa manera el Padre purificó a Yeshúa en el momento de la ascensión, cf. Zacarías 3:3-4.

 

 

2.- El pecado de Moisés en las aguas de la rencilla: Capítulo 20:1-13.

La segunda enseñanza de la Torah está relacionada con el pecado de Moshe.

¿En qué consistió realmente el pecado de Moshe y Aarón?

Miremos cuidadosamente la Escritura.

Moshe y Aarón entran al Mizhkan para interceder por el pueblo que se ha rebelado otra vez contra Adonai en el desierto.  Están aproximándose a la tierra prometida y vuelven a rebelarse contra el Eterno por falta de agua en el desierto. Entonces Moshe, en el mizhkan, recibe las siguientes instrucciones: Num.20:8:

"Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias."

Observe las instrucciones precisas que el Eterno le da:

Primero:   Toma la vara 
Segundo:  Reúne la Congregación. 
Tercero:   Habla a la peña a la vista de la congregación.

Cuando tú hagas estas tres cosas, saldrá agua de la roca y entonces darás a beber a la congregación y a sus bestias.

Moshe debía hablar a la peña como si fuera una persona. Moshe tenía que creer que saldría agua de la peña.

¿Qué pasó con Moshe?

Miremos lo que pasó:

Primero: Tomó la vara (Vr.9). Esto está bien. 
Segundo: Reunió la kehilá. Esto está bien. 
Tercero: Ahora debería “hablar” a la peña en presencia de la congregación.

¿Qué hizo Moshe? Dos cosas incorrectas:

Primero: no habló a la Peña, sino a la congregación. 
Segundo: en vez de hablar a la peña, la golpeó con la vara dos veces.

Algunos han tratado de explicar esta acción de Moshe diciendo que se equivocó de roca; pero esto es forzar y confundir el texto.

Moshe nunca fue comisionado para “golpear” sino para “hablar” a la roca y como veremos luego, esto tenía un propósito. Cuando usted revisa bien el texto verá que el Eterno no le había dicho que golpeara la peña, sino que le hablara. Si él le hubiera hablado a la roca y le hubiera dicho estas simples palabras: “Roca, deja salir el agua de tu seno”, el agua habría salido. El Eterno había dicho que así sucedería. Pero Moshe, llevado por la indignación producida por la rebelión del pueblo, no habló a la roca, sino que la golpeó dos veces con su vara.

¿Cuál fue realmente el pecado de Moshe?

Primero: desobediencia a la voz del Eterno. Segundo: establecimiento de su propio orden; en vez de hablar, golpear. Tercero: incredulidad; Moshe no creyó que simplemente hablando a la roca se vería el milagro prometido. Cuarto: privó al pueblo de una gran oportunidad de ver la gloria del Eterno nuestro Adon en la santificación del Nombre Sagrado.

Miremos: Vr. 12. “Por cuando no creísteis en mí para santificarme delante de los hijos de Israel".

Pensemos en esto:

¿Por qué golpear la peña fue algo tan grave a los ojos de Elohim que le prohibió luego a Moshe entrar en la tierra prometida?

Hay dos razones: Una nos la ofrece el propio texto y nos viene por el significado simple del texto.

Observa qué dijo Adonai: “No creísteis en mí PARA SANTIFICARME delante de los hijos de Israel”.

¿Qué significa “santificarme delante de los hijos de Israel”?

En otras palabras: ¿Por qué golpear la roca y no hablarle a la roca privó a El Eterno de ser santificado entre los hijos de Israel?

La palabra “santificar” que usa el texto sagrado aquí es la clave para encontrar la respuesta a esta pregunta.

Esta palabra viene del hebreo KADASH  que entre otras cosas significa “HACER O CAUSAR que el nombre del Eterno nuestro Adon sea tenido en reverencia y temor” por parte Su pueblo.

¿Cuál es la diferencia entonces? De todos modos brotó agua de la peña. ¿No era esto suficiente para que el pueblo temiera a Elohim?

De ninguna manera.

El milagro en sí no era la gran lección que el Eterno quería dar a Su pueblo.

Era el MODO DEL MILAGRO.

En otras palabras, si el Eterno podía hacer que algo sin vida, sin voluntad, sin espíritu produjera agua, ¿cuánto  más podría hacer con Su pueblo dotado de vida, de voluntad y de espíritu?

Hermano: Si el Eterno puede hacer que una roca sea útil, ¿cuánto más no podrá hacer con tu vida?

Si dejamos que la Torah viva penetre en nuestras vidas, los resultados serán extraordinarios.

Esto es lo que Elohim quería enseñarle al pueblo. Pero Moshe no se percató de esta gran oportunidad.

Así que en vez de hablarle a la roca para mostrar a los hijos de Israel el efecto de la palabra en algo que no tiene vida en sí mismo a fin de que pudieran tener fe para creer el tremendo poder que saldría de ellos si permitían que la palabra de Adonai penetrara en sus corazones.

Si de una roca salió agua, ¿qué no saldrá del corazón de un pueblo que recibe la Torah de Adonai y guarda sus mandamientos?

¿Cuántos entienden lo que está en juego aquí?

Bien dije esto: ¿Por qué golpear la peña fue algo tan grave a los ojos del Eterno que le prohibió luego a Moshe entrar en la tierra prometida?

Mencioné que hay dos razones:

- Una que nos la ofrece la ofrece el propio texto y nos viene por el significado simple del texto. 

- La otra nos la ofrece el rabí Shaul y nos viene por el significado escondido en el texto:

Miremos lo que dice el rabí Shaul: 1 Corintios 10:4.   “Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía y la roca era el Mesías”.

Aquella peña en lo natural, estaba hablando de otra peña en el celestial. La roca natural representaba la roca sobrenatural, que es el Mesías.

Golpear la peña fue algo muy grave para Moshe, porque estaba levantando su mano contra lo que estaba allí del mundo celestial. Sin saberlo, Moshe estaba golpeando algo sagrado.

¿Cuántos entienden lo que digo?

Esto le costó la entrada a la tierra de promisión.

Esto nos provee enseñanzas sumamente importantes: 
 

Primero: Cuidado con la ira. La indignación frente a la rebelión no debe llevarnos a la ira.

¿Por qué? Porque la ira casi siempre nos lleva al pecado.

El rabí Shaul dice: “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo”.

Usted nunca verá que diga en algún lugar: “Amad, pero no pequéis…”

Tampoco dice: “Orad, pero no pequéis…”

Cuando el amor y la oración son auténticos nunca nos llevarán al pecado…

Pero la ira sí tiene el potencial de hacerlo. Cuidado con la ira.

¿Cuál es el peligro mayor de la ira?

El peligro mayor es que te roba la fe.

¿Qué dijo Moshe al pueblo? “¿Haremos salir agua de esta roca para vosotros?”

Cuando usted lee esto, recibe un toque de incredulidad detrás de las palabras de Moshe.

Moshe mismo no creyó que el milagro tendría lugar.

Y el Eterno se lo reprochó por cierto: Vr. 12 dice: “Por cuanto no creísteis en mí…”

No en la existencia de El, sino en su promesa de sacar agua de la roca cuando se le hablase.

Así que la ira roba la fe. Cuidado con la ira. 

Segundo: Cuidado con la Desobediencia.  Cuando Adonai dice una cosa, no hagamos otra.

Cuando Adonai dice una cosa, no la sustituyamos por otra.

Cuando Adonai dice: habla, no golpees. Y Cuando Adonai dice: golpea, no hables.

La diferencia entre un creyente que el Eterno usa y otro creyente que pierde el privilegio de servir al Eloha de Israel viene dado por la obediencia de uno y la desobediencia del otro. 
 

Tercero: Cuanto más alta es la responsabilidad que el Eterno te da, más alta será la demanda que el Eterno hará de ti.

Si este acto de Moshe hubiera sido realizado por cualquier israelita común, habría pasado inadvertido quizá… pero no en Moshe y Aarón.

Yeshua dijo que al que mucho se le da, mucho se le demandará.

Cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta algún día de lo que hemos hecho en nuestras vidas y con nuestras vidas.

Cada uno de nosotros tendrá que presentarse un día ante Yeshúa para rendir informes detallados de toda nuestra vida y lo que hemos hecho con ella.

Cuanto más alta es la responsabilidad que usted ha recibido, tanto más alta será la medida con que usted será medido.

¿Por qué?

Porque las consecuencias del pecado y de los errores cometidos por los que hemos recibido mayor responsabilidad en el reino serán mucho más grandes; consecuentemente, mas exigencia se hará del que tiene mucho que del que tiene poco.

Mire lo que dice el rabí Jaakov en su carta a las doce tribus de la dispersión: (Santiago) 3:1. 
 

“Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”.

Observe: mayor condenación en el evento de que cometamos un error.

La incredulidad y la desobediencia le costaron a Aarón y a Moisés entrar en la tierra de promisión. 
  
Muchas cosas por cierto. Las siguientes son las que destaco:

Primero: Cuando no somos sanados de resentimientos antiguos, corremos el peligro de trasmitir a nuestros hijos esos resentimientos que se convertirán luego en una maldición que afectará las generaciones venideras.

Así pues, el odio irracional que en sentido general tienen los países árabes, descendientes de Esav, el hermano de Yaakov contra Israel tiene su origen en una maldición generacional que se viene trasmitiendo de padres a hijos y de generación en generación.

Esto roba y destruye no solamente las buenas relaciones entre hermanos, sino también entre los pueblos. Porque allí es donde se genera la raíz de amargura. La cual no va con nosotros. Amen.

 

3.- La Serpiente de Bronce.-  Números  21: 4-9.

 

La tercera lección que deseo compartir en este Shabat está relacionada con la serpiente de bronce levantada por Moshe.

Miremos lo que dice la Escritura: Números 21: 4-9. "Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Eloha y contra Moshe: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y YHVH envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moshe y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra YHVH, y contra ti; ruega a YHVH que quite de nosotros estas serpientes. Y Moshe oró por el pueblo. Y YHVH dijo a Moshe: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moshe hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía."

21:6  “Y El Eterno envió serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel murió.” – El resultado de la queja contra la comida fue mortal. La protección que antes tenían con la presencia de la nube, ya no estaba, y las serpientes pudieron entrar en el campamento, por mandato del Eterno y muchos murieron por causa de ellas.

 

21:7 “Entonces el pueblo vino a Moshé y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra Elohim y contra ti; intercede con El Eterno para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moshé intercedió por el pueblo.” – Otra vez Moshé obró como un intermediario entre el pueblo y Elohim. El pueblo no oró al Eterno, sino pidieron que Moshé orara por ellos. Esto nos muestra que el pueblo Israelita necesita un intermediario entre ellos y Eloha. Moshé es una figura de Yeshúa HaMashíaj, que constituye el único camino al Padre para Israelitas y no Israelitas.

21:8  “Y El Eterno dijo a Moshé: Hazte una (serpiente) abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá.” – La solución para ser libre del veneno de las mordeduras fue mirar con fe en la ilustración de una serpiente de bronce sobre un palo, para que todo aquel que había sido mordido pudiera ser liberado de la muerte y el veneno mortal que corría en sus venas.

21:9 “Y Moshé hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.” – Según Rashí, el texto hebreo usa una palabra que significa que tenían que mirar fijamente con concentración.

Así que había serpientes que los mordían y morían. ¿Por qué permitió Adonai aquellas serpientes?

La respuesta es: para mostrarles lo que sus palabras producían en el corazón del pueblo.

Mire 21:4 “comenzó a hablar contra Elohim y contra Moshe”.

Cuando usted murmura del Eterno y de los siervos del Eterno, lo que sale de su boca es veneno.

Así que en cierto sentido, las palabras de ellos se convirtieron en víboras  que venían ahora y les mordían mortalmente.

Lo que usted habla contra su hermano es veneno que sale de su boca.

Cada vez que alguien hablaba algo malo del Eterno o de Moshe, venía una serpiente y lo mordía.

Así que todo el que salía mordido, ahí mismo se sabía que había murmurado contra el Eterno y contra Moshe.

¿Entienden lo que digo?

 

Bien, ¿Cuál es la solución de Adonai?    La Respuesta es: Sanidad por La Fe.

La fe traería sanidad. Así que la enseñanza que afirma que la fe es asunto desconocido en el Primer Pacto contradice el testimonio de la Escritura.

Este es un buen ejemplo de cómo el Eterno siempre ha demandado fe/Emuna para recibir sanidad y salvación.

Piense en esto: ¿Cómo operaría la fe para sanarles del veneno de las víboras del desierto?

Por medio del levantamiento de una serpiente de bronce colocada sobre un asta. Así que había un palo grande y en el extremo una serpiente de metal. Cuando alguien era mordido por una serpiente, inmediatamente debía levantar sus ojos a la serpiente de bronce y al hacerlo recibía sanidad.

 

Quiero que vea esto: la sanidad no era producida por la serpiente de bronce.

¡En ninguna manera!

Pero el que era mordido por una serpiente y salía fuera para levantar sus ojos a la serpiente, se estaba delatando a sí mismo. Estaba confesando que había pecado contra el Eterno.

 

Así que el acto de mirar la serpiente de bronce indicaba la confesión del pecado y la confianza en el Elohim de Israel para que les sanara.

Tristemente algunos siglos después de este evento, los hijos de Israel tomaron esta serpiente como un símbolo de adoración hasta que el rey Ezequías la rompió en pedazos para expresar así su rechazo de toda forma de idolatría y de perversión pagana que confunde lo terrenal con lo celestial, el símbolo con lo simbolizado (2 Reyes 18:4).

La enseñanza aquí es muy hermosa. Los símbolos sagrados, los ritos, las ceremonias, los memoriales son importantes y tienen su lugar pero nunca deberán ser objeto de adoración. Amen.

Sólo El Eterno nuestro Adon es digno de recibir honra y gloria y adoración.

Yeshúa usó este hecho histórico de mirar la serpiente de bronce indicando confesión del pecado y la sanidad por medio de la fe para explicar su sacrificio expiatorio sobre el madero del Gólgota.

Yeshua dijo:  “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, para que todo aquél que en El cree no se pierda, mas tenga vida eterna”.

La fe en Adonai para creer que al mirar la serpiente Adonai les sanaría, era la preparación apropiada para que Israel pudiera levantar sus ojos al Mesías, colgado en un madero, confiando que el Eterno les perdonaría en virtud de los méritos del Mesías.

No en virtud de los méritos de Avraham; aquéllos sirven solamente para bendiciones temporales.

No en virtud de los méritos del resto de los patriarcas; aquéllos sirven solamente para bendiciones terrenales.

Pero en virtud de los méritos de Yeshúa Ha-Mashiaj cuyas bendiciones son presentes y eternas, terrenales y celestiales.

El primer acto de fe trajo sanidad temporal, el segundo, sanidad ETERNA. 

En Juan 3:14-16 está escrito:

“Y como Moshé levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en él vida eterna. Porque de tal manera amó Eloah al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

El hombre ha sido dañado por el veneno del pecado y está en el camino a la muerte y la destrucción. La única solución para su supervivencia es que se fije en un milagro y ponga su fe en El Eterno por medio de ese milagro. La palabra hebrea que ha sido traducida como “asta”, “poste”, es “nes” que significa tanto “poste” como “milagro” o “señal”. La muerte de Yeshúa fue un milagro y una señal. El hijo del Hombre tenía que ser levantado de la misma manera que la serpiente de bronce. El Eterno, Moshé y Yeshúa dieron a conocer de qué manera el Mesías tenía que morir para salvar al pueblo de Israel y al mundo del pecado y de la muerte eterna.

Yeshúa se identifica con la serpiente de bronce. Una serpiente simboliza el carácter del hasatán. El yetser hará, la mala inclinación, el pecado, de todos los hombres, que hemos recibido desde el huerto de Edén al ser “mordidos” por la serpiente antigua, fue introducido en Yeshúa para que pudiera ser condenado en él por el Juez Supremo y los hombres ser liberados de la ira y el castigo eterno que vino como una consecuencia de esa inclinación al mal, como está escrito en Romanos 8:3:

“Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Eloah lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne.”

 

En Isaías 53:6, 11-12 está escrito:

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero Elohim hizo que cayera

sobre él la iniquidad de todos nosotros...

 

Debido a la angustia de su alma, él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando él el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.”

Cuando las Escrituras hablan de EL pecado, en singular, se refiere a lo que el Judaísmo llama “yetser hará”, la inclinación al mal, que es sinónimo a la carne, que es el carácter de hasatán. Cuando hablan de LOS pecados, en plural, se refiere a los resultados de esa inclinación, los pensamientos, las palabras y las obras que manan de esa naturaleza.

Yeshúa llevó tanto el pecado como los pecados para liberar a todos los que por fe ponen su mirada y su concentración fija en lo que él hizo cuando murió en el madero.

 

En 1 Pedro 2:24 está escrito:

“y él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados.”

 

En Hebreos 9:28 está escrito: “así también el Mesías, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.” Yeshúa es la única solución final para el hombre, tanto Israelita como no Israelita. Sin él nadie se escapa de la muerte eterna.

El Eterno no dijo que Moshé hiciera una serpiente de bronce, sino “abrasadora”. Las palabras hebreas para serpiente, “najash”, y cobre, “nejoshet”, se parecen. Esto nos enseña que Moshé usó un juego de palabras para cumplir la orden divina.

 

En 2 Reyes 18:4 está escrito:

“Quitó los lugares altos, derribó los pilares y cortó la Asherá. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moshé había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nejushtán(cosa de bronce).

 

Los hijos de Israel habían guardado la serpiente de bronce unos 700 años hasta el tiempo del rey Jizkiyahu que finalmente la destruyó por el mal uso que se le había dado. Este texto nos enseña que algo positivo, que fue dado por el Eterno para la bendición del pueblo, puede convertirse en un culto idolátrico y una maldición. De la misma manera se ha convertido la imagen de la muerte del Mesías, e incluso la misma cruz, en un objeto de culto, que se adora, se canta y se quema incienso y velas etc. Ese culto idolátrico a los crucifijos y a la cruz es una abominación para el Eterno y serán hechos pedazos cuando venga el Mesías Yeshúa de nuevo a la tierra.

 

 

ABBA KADOSH

 

Te damos gracias por permitirnos compartir una vez mas tu bendita Torah y colocamos bajo tu cuidado a todos los miembros de esta tu kehila; pidiéndote seas propicio a cada uno y cubras toda necesidad. Te pedimos que nuestros labios destilen miel y nunca veneno; para que el dulce de tu Torah, lo podamos compartir no solo entre nosotros mismos, sino con todos los que lo necesitan. Bendicenos con amor y justicia. En el nombre de yeshua.

Amen. bet Amen.

 

Shabat Shalom!

 

Recopilado por. Orlando Unda Ramirez.