viernes, 11 de enero de 2019

PARASHA 15 BO


PARASHA 15 BO
Éxodo 10:1 – 13:16
Para ser leída y estudiada en el Shabat del 6 de Shevat de 5.779 (Enero 12 de 2.019)
Aliyás de la Torá:
1.    10:1-11
2.    10:12-23
3.    10:24 – 11:3
4.    11:4 – 12:20
5.    12:21-28
6.    12:29-51
7.    13:1-16
Haftará: Jeremías 46:13-28
Código Real (HaTsofen HaMaljutí): Lucas 5:12 – 7:50
Bo
Significa “ven”.
Primera aliyá, 10:1-11
EL ETRNO le dice a Moshé que venga a Paró (faraón). El Eterno ha hecho pesado los corazones de Paró (faraón) y sus siervos para hacer grandes señales que serán contados a los hijos y a los nietos de los israelitas, y también para que los hijos de Israel sepan que él es ELOHA. Moshé y Aharón se presentan ante Paró y le pide que deje ir al pueblo hebreo. Si no lo hace vendrán langostas que cubrirán la tierra y comerán lo que se quedó del granizo y llenarán las casas. Será algo que nunca se ha visto antes. Cuando Moshé sale, los siervos le dicen a Paró que deje que el pueblo sirva a ELOHA porque Mitsrayim está destruido. Hacen volver a Moshé y Aharón y Paró les dice que vayan a servir a EDONAY. Al preguntar quiénes van a ir, Moshé contesta que irán con jóvenes y ancianos, hijos e hijas, ovejas y vacas porque se va a hacer una fiesta al Eterno. Paró dice que están pensando hacer mal. Sólo deja ir a los hombres. Luego los expulsa de su presencia.
Segunda aliyá, 10:12-23
Por orden de ELOHIM Moshé extiende su mano y el Eterno hace soplar un viento fuerte del oriente todo el día y toda la noche que trae langostas que se asientan en todo el territorio de Mitsrayim y el país se oscurece. Comen todo lo que quedó desde el granizo y no dejan nada verde. Paró llama a Moshé y a Aharón y reconoce que ha pecado. Pide que se le perdone y que oren para que se quite la langosta. Moshé ora y un fuerte viento occidental arroja las langostas en el mar de Cañas (Rojo). Pero ELOHA fortalece el corazón de Paró y no deja ir a los hijos de Israel.
Por mandato de ELOHA Moshé extiende su mano sobre el cielo y hay tinieblas sobre todo Mitsrayim durante tres días de modo que nadie se ve ni se levanta. Pero los hijos de Israel tienen luz donde moran.
Tercera aliyá, 10:24 – 11:3
Paró llama a Moshé y dice que pueden ir a servir al Eterno con los pequeños, pero dejando el ganado. Moshé dice que Paró también tendrá que darles sacrificios y por eso el ganado tendrá que ir también. Pero ELOHA fortalece el corazón de Paró y no los deja. Paró dice a Moshé que se aparte y que no vuelva a ver su rostro, porque entonces morirá. Moshé dice que habló bien porque no volverá a ver su rostro.
ELOHIM dice que va a traer una plaga más sobre Paró y sobre Mitsrayim y entonces echará a los hijos de Israel completamente. El pueblo tendrá que pedir de sus vecinos objetos preciosos. El Eterno hace que el pueblo gana el favor de los mitsríes. También Moshé es muy estimado en todo Mitsrayim.

Cuarta aliyá, 11:4 – 12:20

Moshé dice a Paró que ELOHA va a salir por la noche por todo Mitsrayim y entonces morirá todo primogénito, de los hombres y del ganado. Habrá un gran clamor en todo Mitsrayim como nunca ha habido antes ni habrá. Pero los hijos de Israel no sufrirán daño, para que sepan como ADONAY hace diferencia entre Mitsrayim e Israel. Todos los siervos de Paró se inclinarán a Moshé pidiendo que salga con el pueblo y entonces saldrá. Moshé sale de Paró ardiendo en ira. Paró no escucha para que las maravillas del Eterno se multipliquen en Mitsrayim. Moshé y Aharón han hecho todas estas maravillas ante Paró, pero ELOHA ha fortalecido su corazón y no deja salir de su tierra a los hijos de Israel.
ELOHA dice que este mes será el primer mes del año para los hijos de Israel. El día diez del primer mes cada padre tendrá que traer a su casa un cordero o un cabrito. El que tiene una familia pequeña podrá juntarse con el vecino más cercano para que juntos puedan comer un cordero o un cabrito entero, según el número de personas. El cordero o el cabrito será un macho, sin defecto, que esté en su primer año. Será guardado hasta el día 14 para ser sacrificado por la tarde. Parte de la sangre será puesta en los dos postes y en el dintel de la casa donde lo coman. Hay que comer la carne esa noche, asada al fuego, junto con pan sin levadura y hierbas amargas. No se puede comer crudo ni hervido, sino asado, con cabeza, patas y entrañas. No se puede dejar nada para la mañana siguiente. Lo que quede tendrá que ser quemado en fuego. Hay que comerlo rápido, vestido para salir. Es el Pesaj del Eterno.
Esa noche ELOHIM pasará por Mitsrayim para matar todo primogénito. Todos los Elohaes serán juzgados por EL’. La sangre será señal para los hijos de Israel. Cuando ELOHA vea la sangre saltará sobre ellos y ninguna plaga los tocará. Ese día será recordada con la celebración de una fiesta al Eterno por todas las generaciones.
Siete días se comerá panes sin levadura. Antes del primer día hay que quitar toda levadura de la casa. La persona que coma algo leudado durante los siete días será cortada de Israel. El primer día y en el séptimo días habrá santas convocaciones. En esos días sólo se puede trabajar preparando la comida que se va a comer.
Hay que guardar los panes sin levadura, porque en ese día ELOHA sacó a los ejércitos de Israel de Mitsrayim. Ese día será guardado de generación en generación. Se comerán panes sin levadura el primer mes desde el día 14 del mes por la tarde hasta el día 21 del mes por la tarde. Está prohibido tener algo leudado en casa durante ese tiempo y el que coma algo leudado será cortado de la congregación, sea peregrino o nativo. Nada leudado se comerá, sino panes sin levadura en todo lugar.
Quinta aliyá, 12:21-28

Moshé convoca a los ancianos y les da instrucciones para preparar y sacrificar el Pesaj. Tendrán que usar hisopo
para manchar el dintel y los postes de la puerta. No se puede salir de la puerta hasta la mañana. Cuando ELOHIM vea la sangre pasará sobre la puerta y el ángel destructor no tendrá permiso para entrar. Esta ordenanza será guardada para siempre en la Tierra prometida. Cuando los hijos pregunten qué significa este servicio, hay que contestarles que es un sacrifico de Pesaj al Eterno que pasó por nuestras casas al herir a los mitsríes. El pueblo hace reverencia y luego hace tal como ELOHA mandado.
Sexta aliyá, 12:29-51
A la medianoche ELOHIM hiere a todos los primogénitos de Mitsrayim. Paró, sus siervos y todos los mitsríes se levantan y claman. En todo hogar hay alguien muerto. Paró llama a Moshé y Aharón diciéndoles que se vayan a adorar aE LOHA con todo lo que han dicho. Los mitsríes apremian al pueblo para que salga porque piensan que todos van a ser muertos. El pueblo toma la masa sobre sus hombros antes de que se leudara. Los hijos de Israel piden objetos de valor y ropa de los mitsríes, según las instrucciones de Moshé, y les conceden lo que piden, despojando a los mitsríes.
Los hijos de Israel, que son unos 600.000 varones sin contar los niños, parten de a pie de Ramsés hacia Sukot. Con ellos sube una multitud mixta y mucho ganado. De la masa coceen tortas de pan sin levadura. El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Mitsrayim fue de 430 años exactos. Esa noche es vigilia para ELOHA para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas las generaciones.
Ningún extranjero podrá comer del Pesaj. Un esclavo de un israelita podrá comerlo si se circuncida. Un peregrino o jornalero no podrá comerlo. Hay que comerlo en una casa. No se puede sacar su carne fuera de la casa ni quebrantar ninguno de sus huesos. Toda la congregación de Israel tendrá que hacer esto. Si un residente quiere celebrar Pesaj al Eterno, tendrá que circuncidar todo varón de su familia. Él será como un nacido en el país. Ningún incircunciso comerá de él. El residente y el nativo tendrán la misma ley.
Los hijos de Israel hacen tal como HaShem ha mandado a Moshé y Aharón. Ese mismo día HaShem los saca de Mitsrayim en orden.
Séptima aliyá, 13:1-16
El Eterno habla con Moshé y dice que hay que consagrarle todo primogénito de Israel, de hombres y animales. Moshé dice al pueblo que se acuerde del día cuando el Eterno los sacó de la casa de esclavos y no comerán nada leudado. El mes de Aviv es el de la salida. Cuando el pueblo es llevado a la tierra prometida tendrá que hacer este servicio en ese mes. Hay que comer matsá durante siete días. En el séptimo día hay fiesta para el Eterno. Nada leudado se puede ver en todo el territorio. Cada uno tiene que contar a su hijo que esto lo hace porque el Eterno le sacó de Mitsrayim. Hay que poner esto como señal en la mano y un recordatorio entre los ojos para que la Torá del Eterno esté en la boca. De año en año hay que guardar esta ordenanza.
Al llegar a la tierra prometida hay que pasar al Eterno todo macho que abre matriz tanto de hombre como de ganado. Los primogénitos de los asnos serán redimidos con un cordero, o matado. Todo hijo primogénito será redimido. Cuando el hijo pregunta sobre esto hay que decirle que el Eterno nos sacó con mano fuerte de Mitsrayim, la casa de esclavitud. Cuando Paró no nos dejó, ELOHA mató a todo primogénito en Mitsrayim, de hombres hasta animales. Por eso se sacrifican            todos los machos primogénitos de los animales al Eterno pero todos los primogénitos de los hijos son redimidos. Esto será como señal en la mano y insignias entre los ojos, porque ADONAY nos sacó de Mitsrayim con poder. 

Reflexión – Pensemos
Para esta parasha me he valido de los comentarios del diccionario del internet, tratando de encontrar la versión del mundo sobre las plagas que Eloha con mediación de Mosha y Aarón dispuso para sacar del yugo egipcio a su pueble Yisrael.
Esta ocasión vamos examinar las plagas enviadas a Egipto (Mitzrayim) por el endurecimiento del corazón del Faraón (Paroh)
·          
·         2 Las 10 plagas de Egipto
·         Las 10 plagas de Egipto (מכות מצרים o Makot Mitzrayim), también conocidas simplemente como las diez plagas, son una serie de calamidades sobrenaturales que, según la ToráEloha infligió a los egipcios para que el soberano egipcio dejara partir a los hebreos de Egipto.

La narración aparece en el segundo libro del la Torá, el Éxodo (en hebreo Shemot). Este libro describe cómo Moshe y Aarón aperciben al faraón que, de no liberar a su pueblo, Eloha les castigaría de manera sucesiva con diez grandes males que caerían sobre Egipto. Conforme al relato, sólo después de la última plaga el rey de Egipto libraría al pueblo hebreo de la esclavitud. El comienzo de las maldiciones (Éxodo 5:1-5:9, 7:8-7:13)

Moshe y Aarón se acercaron al faraón y le entregaron la demanda encomendada por Eloha, que exigía que los esclavos israelitas pudieran salir de Egipto a fin de que pudieran adorar a su Eloha libremente. Tras una primera negativa del faraón, Eloha envió a Moshe y a Aarón de nuevo a mostrarle un milagroso signo de advertencia. El cayado (vara de madera) de Aarón se convirtió en un reptil. Los brujos del faraón también pudieron convertir una vara en serpiente, sin embargo, la otra serpiente se tragó a las serpientes de los brujos. Aún así el faraón rechazó las peticiones de los hermanos.
Cabe anotar que existe el poder del mal aquí representado en poder de los brujos egipcios, pero igualmente vemos que este poder está limitado frente a la majestad del Creador.
Igualmente se revela que el mal como el bien está manifestados en el poder de la emuná, es decir en lo que podamos creer a quien le creamos. Los hermanos Moshe y Aarón tenían la convicción de que su vara transformada en reptil tenía el respaldo del Creador de todo el universo, por lo tanto, esta escena manifestaría que Su poder está por encima de toda creación.
La existencia del poder del mal es para el hombre un regulador de su libre albedrío ya que al no existir, el hombre perdería su libertad y capacidad de decidir.

Un solo reptil destruyó a los reptiles de los hechiceros y brujos que asesoraban al Faraón.
¿Porque Eloha permitió esto?, para mostrar su poder y dominio sobre toda naturaleza y que el pueblo que se

proponía liberar por encima de los demás pueblos, que también son suyos, pera este era de su exclusividad para su servicio.
Las 10 plagas de Egipto
1 - Las aguas se convierten en sangre (Éxodo 7,14-24)
La primera plaga fue la de la sangre. Eloha dio instrucciones a Moshe para que levantara su cayado sobre el río Nilo. Como consecuencia, toda el agua se convirtió en sangre, matando a todos los peces del río y llenando Egipto de un olor nauseabundo durante siete días. Los hechiceros del faraón demostraron entonces que también ellos podían convertir el agua en sangre y el faraón, por lo tanto, no cedió ante las demandas de Moshe.
La falta de conocimiento y la prepotencia con relación al Eterno hace al hombre que sea terco y apoyado en su propia opinión, creyendo que el es quien sabe y puede acarrea sufrimientos personales y colectivos. Esta es una nueva oportunidad para mostrar el poder del Creador, haciendo pasar al arrogante por dificultades.

2 - La plaga de las ranas (Éxodo 8,1-15)
La segunda plaga de Egipto fueron los sapos. Eloha dio instrucciones a Moshe de que dijera a Aarón que estirase su vara sobre el agua y manadas de sapos invadieron Egipto. Los hechiceros del faraón fueron capaces de duplicar esta plaga con su magia. Sin embargo, dado que no pudieron eliminarla, el faraón se vio obligado a conceder a Moshe el permiso de salir a los israelitas, a cambio de que éste accediera a acabar con ella. Para convencer al faraón de que realmente la plaga era un castigo divino, Moshe dejó que el faraón eligiera el momento en el que terminaría la plaga. El faraón eligió como fecha el día siguiente, y todas las ranas murieron a la hora señalada. Sin embargo, el faraón revocó su autorización y los Israelitas permanecieron en Egipto.
Cuando la dificultad asedia nuestra vida muchas veces actuamos como el faraón. En la angustia aceptamos y buscamos de la protección Divina, pero luego de que se ha superado el problema nos olvidamos del Eterno y volvemos las andanzas que causaron el castigo y entramos en la duda de la bondad de Eloha
3 - Los piojos (Éxodo 8,16-19)
Dijo el Eterno a Moshe: "Di a Aarón: Extiende tu cayado y golpea el polvo de la tierra que se convertirá en piojos sobre todo el país de Egipto." Así lo hicieron: Aarón extendió su mano con el cayado y golpeó el polvo de la tierra; y hubo piojos sobre los hombres y sobre los ganados. Todo el polvo de la tierra se convirtió en mosquitos sobre todo el país de Egipto." (Éxodo 8:12-13) Éxodo 8:25
El sustantivo hebreo כִּנִּים (kinim) podría traducirse como "mosquitos", "piojos" o "pulgas".

4 - Las moscas (Éxodo 8,20-32)
La cuarta plaga de Egipto fue de criaturas capaces de dañar a las personas y al ganado. La Torá enfatiza que los ‘arob (עָרוֹב, que significa "mezcla" o "enjambre") sólo vinieron en contra de los Egipcios, y que no afecto la Tierra de Gosén (donde vivían los Israelitas). El Faraón le pidió a Moshe eliminar esta plaga y prometió permitir la libertad de los Israelitas. Sin embargo, después de que la plaga se fue, el Eterno "endureció el corazón de Faraón," y rehusó mantener su promesa.
La palabra ‘arob ha causado diferencias de opiniones entre intérpretes tradicionales. El significado puede estar relacionado con "mezcla". Mientras la mayoría de los intérpretes tradicionales entienden la plaga como "animales salvajes" (tales como leones, serpientes venenosas, rinocerontes), Gesenius junto con muchos intérpretes modernos entienden la plaga como un enjambre de moscas o tábanos.
5 - La terrible peste sobre el ganado (Éxodo 9,1-7)
La quinta plaga de Egipto fue una terrible peste que exterminó a los ganados egipcios, ya fueran caballos, burros, camellos, vacas, ovejas o cabras. El ganado israelita resultó, una vez más, ileso. De nuevo, el faraón no hizo concesiones.
6 - Las úlceras (Éxodo 9,8-12)
La sexta plaga de Egipto fue una enfermedad cutánea que suele traducirse como "úlcera" o "sarpullido". Eloha le dijo a Moshe y Aarón que cada uno tomase dos puñados de hollín de un horno, el cual Moshe dispersó en el cielo en presencia del faraón. El hollín provocó úlceras en el pueblo y el ganado egipcio. Los hechiceros egipcios resultaron afectados junto con todos los demás y murieron, sin poder sanarse, mucho menos el resto de Egipto, pero ninguna de las plagas tocaron Israel.
No olvidemos que Gosén es el territorio egipcio en donde habitaban los israelitas. Lo anterior indica que el pueblo escogido puede ser librado de castigo aun en tierra extranjera, cuando andan bajo cobertura Divina-
7 - La lluvia de Granizo y Fuego (Éxodo 9,13-35)
La séptima plaga de Egipto fue una destructiva tormenta. Eloha le dijo a Moshe que estirase su vara hacia el cielo, punto en el cual la tormenta comenzó. Era incluso más sobrenatural que las plagas anteriores, una poderosa ducha de granizo mezclada con fuego. La tormenta dañó gravemente a los huertos y cultivos egipcios, así como a las personas y al ganado. La tormenta azotó todo Egipto excepto la tierra de Gosén. El faraón le pidió a Moshe que eliminara esta plaga y prometió permitir a los israelitas adorar a Eloha en el desierto, diciendo que "este tiempo he pecado; Eloha es justo, yo y mi pueblo somos malvados". Como una demostración de dominio de Eloha sobre el mundo, la lluvia se detuvo tan pronto como Moshe comenzó a orar a Eloha. Sin embargo, después de que la tormenta cesara, el faraón de nuevo "endureció su corazón" y se negó a mantener su promesa.
8- Las langostas (Éxodo 10,1-20)
La octava plaga de Egipto fueron las langostas. Antes de la plaga, Moshe llegó al faraón y le advirtió de la inminente plaga de langostas. Los funcionarios del faraón le suplicaron que permitiera que los israelitas fueran libres, ya que iban a sufrir los efectos devastadores de una plaga de langostas, pero éste aún era renuente a ceder. El orador propuso entonces un compromiso: los hombres israelitas serían autorizados a marcharse, mientras que las mujeres, niños y ganado se quedarían en Egipto. Moshe demandó que cada persona y animal se fuera, pero el faraón se negó. Eloha entonces le dijo a Moshe que estirase su vara sobre Egipto y recogió un viento del este. El viento se mantuvo hasta el día siguiente, trayendo un enjambre de langostas. La nube cubrió el cielo, arrojó sombras sobre Egipto y consumió el resto de los cultivos egipcios, acabando con todos los árboles y las plantas. El faraón volvió a pedirle a Moshe que eliminase esta plaga y se comprometió a permitir que todos los israelitas pudiesen adorar a Eloha en el desierto. La plaga desapareció, pero de nuevo no permitió a los israelitas salir.
9 - Las Tinieblas (Éxodo 10,21-29)
En la novena plaga, Eloha le dijo a Moshe que estirase sus manos al cielo , para que la oscuridad cayera sobre Egipto. Esta oscuridad era tan pesada que un egipcio podía sentirla físicamente. Duró tres días, tiempo durante el cual sólo hubo luz en las casas de los israelitas. El faraón entonces hizo llamar a Moshe y le dijo que dejaría salir a todos los israelitas si las tinieblas eran retiradas de su tierra. Sin embargo, exigió que las ovejas y vacas se quedasen; Moshe lo rechazó y dijo que en poco tiempo el faraón ofrecería muchos animales para ser sacrificados. El faraón, indignado, amenazó con ejecutar a Moshe si volvía a aparecer ante él. Moshe contestó en efecto que no visitaría al faraón nuevamente.
Esta novena plaga era especialmente significativa. Se trataba de un ataque directo al Faraón, ya que Ra era el dios egipcio del Sol. La plaga de oscuridad demostraba que el Eloha de Moshe era más poderoso que el del faraón.
10 - La muerte de todos los primogénitos (Éxodo 11,1-10; 12,29-36)
La décima y última plaga fue la muerte de todos los primogénitos de Egipto. Eloha ordenó a los hebreos marcar sus puertas con la sangre de un cordero, ya que de esta forma no entraría el ángel de la muerte en sus casas para matar a sus primogénitos. Primero, el ángel de la muerte fue al pueblo de Gosén para comenzar su misión, pero no actuó gracias a la sangre del cordero puesta en los umbrales de las puertas. Continúo su avance por Egipto y como no había ninguna puerta marcada con la sangre de cordero, éste mató a los primogénitos egipcios, incluyendo al hijo del faraón. Este fue el golpe más duro a Egipto y la plaga que finalmente convenció al faraón de que debía liberar a los hebreos. Después se arrepintió y fue en su busca pero, fue atajado por los muros de agua marina que volvieron a su estado natural por orden de Moshe y el gobernante, junto con su ejército mueren en el Mar de los junkos.

El hombre busca causas físicas naturales para minimizar las manifestaciones espirituales.


Expertos de todo el mundo ofrecen diversas explicaciones científicas, muchas veces controvertidas, que darían

cuenta de las diez plagas bíblicas y del éxodo masivo del pueblo hebreo de Egipto.
En el documental El secreto de las diez Plagas de National Geographic​ apuntan a dar una serie de explicaciones climatológicas sobre cómo podrían haberse dado las 10 plagas de forma natural. Por ejemplo, explican que la causa podría haber comenzado con la erupción del volcán de la isla de SantoriniGrecia, en torno al año 1500 a.e.c.  que habrían provocado terremotos que causarían escapes de dióxido de carbono y de hierro cerca del Nilo, los cuales al entrar en contacto con el oxígeno, formarían hidróxido de hierro. Éste tornaría el agua de color rojo, desencadenando la serie de sucesos que explicarían las diez plagas. La falta de oxígeno generada por la precipitación del hidróxido de sodio en el agua, provoca que todos los peces mueran. Esto da origen a la segunda plaga, las ranas, que a diferencia de los peces, pueden salir de las aguas contaminadas. La carencia de agua limpia crea el ambiente propicio para la aparición de los piojos (tercera plaga), las moscas (cuarta plaga) y las epidemias bacterianas entre los seres humanos y los demás animales (quinta plaga). Paralelamente, el dióxido de carbono mezclado con el aire indujo a la gente a una especie de coma, reduciendo la circulación sanguínea en la piel causando sarpullidos (sexta plaga). El granizo con fuego, a lo que los científicos llaman granizo volcánico (séptima plaga), era procedente de la erupción en Santorini. Cuando la nube de cenizas alcanzó la estratósfera, se mezcla con la humedad y forman una piedra muy similar al granizo. Las bajas temperaturas provocan que nubes de langostas en masa se posen en Egipto (octava plaga). La nube de cenizas de 40 km de altura por 200 km de diámetro alcanza el delta del Nilo y provoca oscuridad (novena plaga). Tras la ceremonia que Moshe había ordenado realizar a los israelitas - y que acabaría siendo conocida como la cena de Pesaj.  Los egipcios dormían, entonces, la fuga de gas que había provocado las primeras plagas al fin entró en erupción. El dióxido de carbono se filtró a la superficie, y dado que es más pesado que el aire, mataría por asfixia a la gente que dormía antes de disiparse en la atmósfera. Como los primogénitos de los egipcios gozaban de privilegios por ser los herederos de las propiedades y demás bienes, dormían en camas casi pegadas al suelo, mientras que los demás miembros de la familia dormían en los segundos pisos. Los israelitas, sin darse cuenta de lo que pasaba, pintaron con la sangre de cordero las puertas de sus casas para evitar que sucediera lo mismo que con los egipcios.

Lo anterior es explicación científica para que quienes descartan o niegan la intervención espiritual celestial y así justifiquen los acontecimientos. Lo cierto es que no están negando lo que pasó, sino atribuyendo a causas naturales lo cual ratifica la veracidad de los hechos.

La versión científica afirma que el relato bíblico es cierto y nos permite a los creyentes pensar que de estos fenómenos físicos se valió Eloha para materializar sus designios. Que el relato bíblico no narra bajo que efecto físico actuó. Y sucedió en los momentos en que Moshe cumplía con los mandatos del Eterno permitiéndonos por nuestra emuná (fe) ver los milagros y portentos que el Creador realizó por mediación de su ungido Moshe, sin importar de que elementos se valió el Eterno para materializar sus ordenes.  

Lo que nos queda claro es que la biblia no miente y que lo que sucedió pasó, cualquiera sea  la formula tomada de su creación para producir dicho efectos.

Conclusión
El pueblo Kadosh había sido formado con propósitos definidos para servir al Eterno, como luz resplandeciente para llevar su mensaje de salvación a las naciones.
La soberbia de un gobernante lleva sus gobernados a la destrucción personal y colectiva.
El desconocimiento del Eterno no nos permite ver su grandeza convirtiéndonos en sus detractores permanentes.
El sabio en su propia opinión solo reconoce su error cuando la adversidad lo agobia y es allí donde da paso a la aceptación de que existe un ser Supremo y cuando recibe la bendición vuelve a sus andanzas. La mala conducta recúrrete lleva a la destrucción de su entorno familiar, social y personal.


Pidamos a nuestro Abba toma posesión de nuestras vidas para aplastar el orgullo y prepotencia, abriendo nuestras mentes al entendimiento y aceptación de la voluntad de nuestro Creador.

¡SHABAT SHALOM!

Por: HOSHEA BEN YISRAEL   

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