Parashá
10 MiKets
Génesis
41:1 – 44:17
Para ser compartida en el Shabat de 28 de kislev de 5.778 / Diciembre
16 de 2.017
El 18 de Diciembre a la caída del sol es el 1 de Tevet – ROSH JODESH
Aliyás de la Torá :
1.
41:1-14
2.
41:15-38
3.
41:39-52
4.
41:53 – 42:18
5.
42:19 – 43:15
6.
43:16-29
7.
43:30 – 44:17
8.
Maftir: 44:14-17
Haftará: 1 Reyes 3:15 – 4:1
Brit Hadasha - Marcos 13:1 – 14:31
Aliyás
1.
13:1-23
2.
13:24-37
3.
14:1-9
4.
14:10-25
5.
14:26-31
MiKets
Significa
“al final”, “al cabo”.
Primera aliyá, 41:1-14
Al final de dos años Paró tiene dos sueños
seguidos. En el primero ve como siete vacas gordas suben del río y pacen en el
carrizal. Luego suben otras siete vacas flacas y devoran las siete vacas
gordas. En el segundo suben siete espigas llenas en un tallo. Luego brotan siete
espigas menudas que devoran las siete espigas gruesas. Por la
mañana su espíritu está turbado y llama a todos los adivinos y sabios y les
cuenta sus sueños. Pero ninguno de ellos puede interpretarlos. Entonces el jefe
de los coperos reconoce su pecado y cuenta lo que pasó cuando fue puesto en la
cárcel junto con el panadero, como un joven hebreo había interpretado los
sueños que habían tenido los dos y como se había cumplido su interpretación.
Segunda aliyá, 41:15-3
Entonces Paró manda sacar a Yosef del
calabozo. Después de ser afeitado y cambiado sus vestidos es presentado ante
Paró que le dice que ha tenido un sueño y que no hay nadie que lo puede
interpretar y que ha oído decir de él que puede hacerlo. Yosef contesta
diciendo que Eloha dará una respuesta. Paró le cuenta sus sueños a Yosef quien
le contesta que los dos sueños son uno y que hablan de lo que Eloha va a hacer.
Las siete vacas buenas y las siete espigas buenas son siete años. Las siete
vacas flacas y las siete espigas feas serán siete años de hambre. Eloha ha
mostrado al Paró lo que va a hacer. Siete años de gran abundancia llegará a
todo Mitsrayim y después llegarán siete años de hambre y se olvidará toda la
abundancia porque el hambre asolará la tierra. Será un hambre muy severa. El
sueño fue repetido dos veces para mostrar que es algo determinado por Eloha y
que lo hará rápido. Que Paró busque un hombre sabio para poner sobre la tierra
de Mitsrayim y que ponga intendentes sobre el país que exija el quinto de la
producción en los siete años de abundancia para almacenarlo en las ciudades
bajo la protección de Paró. Así los víveres serán una reserva para los siete
años de hambre para que el país no perezca.
Esto le parece bien a Paró y a todos sus
siervos. Y Paró dice: “¿Podemos encontrar un hombre como éste, en quien esté el
espíritu de Eloha?”
Tercera aliyá, 41:39-52
Paró dice a Yosef que no hay nadie tan sabio
como él porque Elohim le ha revelado todo esto. Le pone sobre su casa y todo su
pueblo será sustentado por sus órdenes. Sólo en el trono será mayor que Yosef.
Paró también le pone sobre toda la tierra de Mitsrayim, dándole su propio
anillo de sellar y vistiéndole con ropas de lino fino y poniéndole un collar de
oro en su cuello. Le hace montar en su segundo carro y proclaman delante de él
“¡Avrej!”. Nadie levantará ni mano ni pie sin Yosef en toda la tierra de
Mitsrayim. Entonces Yosef tiene 30 años. Paró llama a Yosef Tsafnat-Paneaj y le
da por esposa a Osnat, hija Poti-Fera, príncipe de On. Así Yosef sale por la
tierra de Mitsrayim. Durante los siete años de abundancia Yosef guarda el fruto
en las ciudades, en cada ciudad el fruto de sus campos circunvecinos. Así
almacena grano como la arena del mar que no se puede medir.
Durante ese tiempo le nacen dos hijos a Yosef
de su esposa. El primero recibe el nombre de Menashé, porque Eloha le ha hecho
olvidar su fatiga y la casa de su padre, y el segundo recibe el nombre de
Efrayim, porque Eloha le ha hecho fecundo en la tierra de su aflicción.
Cuarta aliyá, 41:53 – 42:18
Después de los siete años de abundancia
llegan los siete años de hambre como Yosef ha dicho. Hay hambre en todas las
tierras, pero en todo Mitsrayim hay pan. Cuando se siente el hambre en toda la
tierra de Mitsrayim el pueblo clama a Paró por pan. Paró dice a todos que se vayan
a Yosef para hacer todo lo que él diga. El hambre se extiende sobre toda la
tierra y Yosef abre los graneros y vende a los mitsries. Vienen de todos los
países para comprar grano en Mitsrayim por causa del hambre.
Al oír Yaakov que hay grano en Mitsrayim
manda a sus hijos descender allá a comprar un poco. Pero sólo van diez porque
Binyamín no puede ir porque el padre teme que le suceda algo malo. Van con los
otros de la tierra de Kenáan que van a comprar. Los hermanos de Yosef llegan y
se postran ante él rostro en tierra. El los reconoce pero no les descubre su
identidad y les habla duramente y pregunta de dónde han venido. Dicen que
vienen de la tierra de Kenáan para comprar alimentos. No le reconocen. Yosef se
acuerda de los sueños que ha tenido acerca de ellos y les dice que son espías.
Contestan diciendo que no lo son sino que han venido para comprar alimentos y
que son hijos de un solo hombre, honrados y no espías. Pero él insiste diciendo
que han venido para ver las partes indefensas de la tierra. Contestan que son
doce hermanos, hijos de un solo hombre en la tierra de Kenáan, y que el menor
está con su padre y que el otro ya no existe. Yosef manda que uno de ellos vaya
y traiga al hermano mientras los demás se queden presos para ver si es verdad lo
que dicen. Les pone en arresto durante tres días. Al tercer día les da un plan,
y así vivirán.
Quinta aliyá, 42:19 – 43:15
Un de los doce tendrá que quedarse preso y el
resto podrá ir con el grano para el hambre de sus familias. Cuando vuelvan con
el hermano menor serán verificadas sus palabras y no morirán. Los hermanos
empiezan a hablar entre ellos de que eran culpables en cuanto al maltrato de su
hermano y por eso les ha venido esta angustia. Reuvén les recuerda que les
había dicho que no pecaran contra él y que ahora tienen que rendir cuentas por
su sangre. Ellos no saben que Yosef los entiende porque les hablaba por medio
de un intérprete. Yosef se aparta y llora. Luego vuelve y toma a Shimón y lo
encierra en presencia de sus hermanos.
Yosef manda que sean llenados sus recipientes
de grano y que su dinero sea devuelto en el saco de cada uno y que reciban
provisiones para el camino. Los hermanos se van de allí y en el camino se
espantan porque el dinero les ha sido dado de vuelta. Cuando llegan a su padre
le cuentan todo lo que ha pasado. Todos tienen temor por lo sucedido y Yaakov
les dice que le han privado de sus hijos, Yosef ya no existe, Shimón tampoco y
ahora quieren llevar a Binyamín. Reuvén dice que puede dar muerte a sus dos
hijos si no trae de vuelta a Binyamín. Yaakov no permite que descienda su hijo
para que no muera como su hermano.
El hambre se pone peor en la tierra y
terminan de comer lo que han comprado en Mitsrayim. Entonces el padre dice que
vuelvan a Mitsrayim para comprar un poco de alimento. Pero Yehudá dice que el
hombre claramente dijo que no podrían ver su rostro sin tener al hermano con
ellos. Si envía al hermano con ellos podrán descender a comprar alimentos, pero
si no, no. Israel pregunta por qué le contaron al hombre que tenían un hermano
más. Contestan que el hombre les preguntó específicamente por la familia de
ellos, si el padre vivía y si tenían otro hermano y que no tenían idea de que
iba a pedir que trajeran al hermano. Yehudá se hace fiador y le pide al padre
que envíe el muchacho con él para que se vayan y no mueran con sus pequeños.
Israel acepta y los envía con los mejores productos de la tierra para dar al
hombre. También llevan la doble cantidad de dinero, además del dinero que fue
devuelto y a Binyamín y se presentan ante Yosef.
Sexta aliyá, 43:16-29
Cuando Yosef ve a Binyamín con ellos les hace
entrar en su propia casa. Allí se les prepara un almuerzo con carne. Los
hombres tienen miedo pensando que son llevados a la casa de Yosef por causa del
dinero que fue devuelto y que ahora los van a hacer esclavos y tomar sus asnos.
Por eso se acercan al mayordomo y le explican que han traído el dinero que fue
devuelto y que no saben quién haya puesto el dinero en sus sacos. El mayordomo
contesta diciendo que no se preocupen porque ya ha recibido su dinero y que el
Eloha de su padre les ha dado ese tesoro. Les saca a Shimón. Luego los lava los
pies y reciben forraje para los asnos. Preparan el regalo para cuando venga
Yosef a comer. Al venir él se postran ante él en tierra. El pregunta cómo están
y si todavía vive su padre. Dicen que se encuentra bien. Luego ve a Binyamín y
pronuncia una bendición sobre él.
Séptima aliyá, 43:30 – 44:17
Yosef
sale rápido porque se siente muy conmovido por su hermano y se aparta a su
habitación y llora. Después lava su cara y sale a comer con ellos. Yosef come
aparte, los hermanos también y también los mitsries porque los mitsries
consideran una abominación comer con los hebreos. Los hermanos son puestos en
orden de nacimiento y se miran con asombro. Yosef les envía porciones de su
propia mesa, pero Binyamín recibe cinco veces más que los demás. Beben hasta
emborracharse.
Yosef
ordena que los costales sean llenados y que su dinero también sea puesto allí,
y también que su copa sea puesto en el costal de Binyamín. Los hombres son
despedidos muy temprano. Pero cuando han salido de la ciudad Yosef manda a su
mayordomo a perseguirlos y a preguntar por qué han pagado mal por bien al robar
la copa de su señor. Ellos dicen que no es así y que incluso habían traído el
dinero que les había sido devuelto. El que tenga la copa morirá y los demás
serán esclavos. El mayordomo dice que el que tenga la copa será esclavo y el
resto se quedará libre. Al revisar los costales desde el mayor hasta el menor,
encuentra la copa en el costal de Binyamín. Entonces rasgan sus vestidos y
vuelven a la ciudad. Yehudá se presenta con sus hermanos en la casa de Yosef
donde todavía está y se postran en la tierra ante él. Yosef les pregunta qué es
lo que han hecho y si no saben que él puede adivinar. Yehudá dice que no pueden
contestar nada y que Eloha ha descubierto su iniquidad. Se ofrecen como
esclavos, pero Yosef contesta y dice que sólo el que tenía la copa tiene que
quedarse como esclavo y el resto subir en paz a su padre.
Primera aliyá, 41:1-14
41:1a “Y aconteció que al final de dos años” – Yosef tuvo que estar en la cárcel durante 12 años en total. Esto
alude a que el Mesías ben Yosef tenía que sufrir y morir por las 12 tribus de
Israel.
Los dos años también hacen alusión a la
resurrección del Mesías después de dos días, como está escrito en Oseas 6:2:
“Nos dará vida después de dos días, al tercer día
nos levantará y viviremos delante de El.
Los dos días hablan incluso del
resurgimiento, no solamente del estado de Israel, después de casi dos mil años
de no existir, sino del resurgimiento de las diez tribus perdidas de la casa de
Yosef. Como Yosef fue sacado de la cárcel al final de dos años, así sus
descendientes serán sacados de entre las naciones al final de dos mil años para
volver a tomar su lugar dentro de Israel.
La palabra hebrea traducida como “al cabo de”
es “mi-kets”[1]
y significa “al
final”, “al cabo”. Esto nos enseña que los sueños de Paró están hablando no
solamente de lo que pasó al final de los dos años más de cárcel que Yosef tuvo
que sufrir, sino también de lo que va a pasar al final de los dos mil años de
la era mesiánica.
La
muerte del panadero y la resurrección del copero antes de los dos años hablan
de la muerte y resurrección del Mesías antes de los dos mil años. Y como el
copero se olvidó de Yosef durante dos años, así Yeshúa ha sido ignorado por
gran parte del pueblo judío, y el resto del mundo, durante dos mil años.
Roma
que es la descendencia de Edon, se ha encargado de ocultar la verdad
manteniendo por cerca de dos mil años el nombre de la verdad –Yeshùa – cautivo
con una deidad llamada Jesùs, impidiendo el reconocimiento histórico de Yisrael
y el pueblo Judío como el verdadero legado del Eterno para llevar la luz a las
naciones
Al
final de los dos años Yosef es levantado para ser virrey, gobernante de toda la
nación después del Paró. Esto nos enseña que Yeshúa ben Yosef será puesto como
gobernante sobre todas las naciones de la tierra al final de dos mil años
después de su muerte y resurrección. Lo anterior nos muestra que es. tamos en
tiempos proféticos en que los huesos secos de que habla el profeta Ezequiel ya
se están levantando a la vos de quien dijos “Yo no he venido sino primero a las
ovejas perdidas de la casa de Yisrael. Ez.37: 5-6
La
repetición de la palabra “despertó”, en hebreo “yakats”[2], en los versículos 4, 7 y 21,
que se parece a “kets”, “final”, que está en el versículo 1, también nos
muestra que los sueños del Paró traen un mensaje para los últimos tiempos. La
repetición del relato de los sueños es también una indicación de que no se
refiere solamente al tiempo de Yosef sino también al final de este siglo, en
relación con la segunda venida y reinado del Mesías ben Yosef.
41:14 “Entonces Paró mandó llamar a Yosef, y lo
sacaron aprisa del calabozo; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos,
vino a Paró” – La palabra hebrea que fue traducida como
“calabozo” es “bor” y significa “hoyo”, “pozo”. Es la misma palabra que se
encuentra en 37:24. Como ya hemos dicho antes, esto habla de la muerte del
Mesías tanto por el pueblo de Israel como por el mundo gentil.
“lo
sacaron” – Habla de la resurrección. El Mesías no salió de la muerte mediante
su propia fuerza, fue resucitado por el Padre, como está escrito en Hechos
2:24:
“a quien Eloha resucitó,
poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que El quedara
bajo el dominio de ella.”
En Hechos
2:32 está escrito:
“A este
Yeshúa resucitó Eloha, de lo cual todos nosotros somos testigos.”
Segunda aliyá, 41:15-38
41:25 “Entonces Yosef dijo a Paró: Los dos
sueños de Paró son uno; Eloha ha anunciado a Paró lo que El va a hacer” – Durante la vida de Paró.
41:28 “Esto es lo que he dicho a Paró: Eloha ha
mostrado a Paró lo que va a hacer” – en los últimos
tiempos.
41:29-30 “He aquí, vienen siete
años de gran abundancia en toda la tierra de Mitsrayim; y después de ellos
vendrán siete años de hambre, y será olvidada toda la abundancia en la tierra
de Mitsrayim; y el hambre asolará la tierra.” – Como los
dos últimos años del cautiverio de Yosef fueron contados desde la muerte y
reinstalación de los dos siervos del rey de Mitsrayim, los dos mil años finales
de esta edad son contados a partir de la muerte y resurrección del Mesías. Al
final de los dos mil años parece que habrá siete años de abundancia económica,
posiblemente en todo el mundo, y luego vendrá siete años de tribulación. Los
últimos siete años corresponden a la última de las 70 semanas de la profecía de
Daniel 9:24-27. Durante ese tiempo habrá persecución contra los que guardan los
mandamientos de Eloha y tienen el testimonio de Yeshúa, como está escrito en
Revelación 12:17:
“Entonces el dragón se enfureció contra la mujer
(Israel), y salió para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella,
los que guardan los mandamientos de Eloha y tienen el testimonio de Yeshúa.”
Durante este tiempo habrá una gran hambre de
la palabra del Eterno en la tierra de Israel, como está escrito en Amós
8:11-14:
“He aquí, vienen días -declara Adonai HaShem- en
que enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de
oír las palabras de HaShem. Y vagarán de mar a mar, y del norte hasta el
oriente; andarán de aquí para allá en busca de la palabra de HaShem, pero no la
encontrarán. En aquel día las doncellas hermosas y los jóvenes desfallecerán de
sed. Los que juran por el pecado de Shomron, y dicen: "Viva tu dios, oh
Dan", y "Viva el camino de Beer-Sheva", caerán y nunca más se
levantarán.”
Vemos que los idólatras no van a encontrar la Palabra del Eterno porque
no la buscan donde está, en Yerushalayim, sino en las religiones falsas del
mundo. Pero sí, habrá un grupo inmensamente grande que sabrá dónde encontrar la Palabra del Eterno en ese
tiempo, como está escrito en Zacarías 8:20-23:
“Así dice el Eterno de los ejércitos: "Y
será que aun vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades; y los habitantes
de una irán a otra, diciendo: 'Vamos sin demora a implorar el favor de HaShem,
y a buscar a HaShem de los ejércitos. Yo también iré.' "Y vendrán muchos
pueblos y naciones poderosas a buscar a HaShem de los ejércitos en Yerushalayim
y a implorar el favor de HaShem." Así dice HaShem de los ejércitos:
"En aquellos días diez hombres de todas las lenguas de las naciones asirán
el vestido de un judío, diciendo: 'Iremos con vosotros, porque hemos oído que
Eloha está con vosotros.'"”
Aquí hay algunas cosas sumamente
interesantes. Vemos que muchos pueblos y naciones poderosas van a buscar al
Eterno en Yerushalayim “en aquellos días”, que es una referencia a los últimos
tiempos. Luego habla de diez hombres de todas las lenguas de las naciones que
van a asir del “vestido” de un judío y pedir ayuda espiritual. Los diez hombres
aluden a las diez tribus perdidas entre las naciones gentiles, que van a
reaparecer en este tiempo. Ellos van a ir a aquellos judíos que caminan con el
Eterno, es decir a los judíos que siguen a Yeshúa, que es el camino. Las diez
tribus de la casa de Yosef se unirán a la casa de Yehudá para ser instruido en la Torá de Moshé como explicada
por el gran Rebe Yeshúa el Mesías y sus emisarios, como está escrito en
Ezequiel 37:19
“Diles: "Así dice Adonai HaShem: 'He aquí,
tomaré la vara de Yosef, que está en la mano de Efrayim, y las tribus de
Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Yehudá, y las
haré una sola vara, y serán una en mi mano.'"”
Y en Mateo 28:18-20 donde está escrito:
“Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda
autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced
discípulos de todas las naciones, bautizándolos en mi nombre, enseñándoles a
guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los
días, hasta el fin del siglo.”
Y en Hechos 24:14 está escrito:
“Pero esto admito ante ti, que según el Camino
que ellos llaman secta, yo sirvo al Eloha de nuestros padres, creyendo todo lo
que es conforme a la ley y que está escrito en los profetas”
Será el momento de la reunificación de las
dos casas de Israel.
La palabra traducida como “vestido”, en la
profecía de Zacarías, es sumamente interesante. Es la palabra “kanaf”[4],
que significa “ala”, “extremo”, “orla”, “esquina”. Es la misma palabra que es
usada para introducir el uso de los flecos en los “bordes”, literalmente en las
cuatro “esquinas”, de los mantos de los hijos de Israel, como está escrito en
Números 15:37-41:
“También habló el Eterno a Moshé, diciendo: Habla
a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos (tsitsit) en los
bordes de (kanfei – esquinas de) sus vestidos, por sus generaciones, y
que pongan en el fleco (tsitsit) de cada borde (kanaf - esquina)
un cordón azul. Y os servirá el fleco (tsitstit), para que cuando lo
veáis os acordéis de todos los mandamientos del Eterno, a fin de que los
cumpláis y no sigáis vuestro corazón ni vuestros ojos, tras los cuales os
habéis prostituido, para que os acordéis de cumplir todos mis mandamientos y
seáis santos a vuestro Eloha. Yo soy el Eterno vuestro Eloha que os saqué de la
tierra de Mitsrayim para ser vuestro Eloha. Yo soy el Eterno vuestro Eloha.”
En las cuatro esquinas de los mantos de un
judío, practicante de la Torá ,
están colgando los flecos, los tsitsites, que hacen memoria de todos los
mandamientos del Eterno para que sean cumplidos. Estos flecos representan la
obediencia a todos los 613 mandamientos que el Eterno dio a Israel por medio de
Moshé y el Mesías. Así que aquí vemos una vuelta a casa de las diez tribus
asimiladas entre las naciones, lo cual también incluye una disposición para
someterse a la instrucción práctica de un judío que camina con el Eterno y
obedecer los mandamientos del Eterno dados por Moshé para las doce tribus.
Como los once hermanos de Yosef vinieron a
Mitsrayim durante los siete años de sequía, así las doce tribus de Israel serán
unificadas durante el último tiempo de tribulación. En Revelación capítulo 7 se
habla de la restauración de las doce tribus de Israel en los primeros ocho
versículos. Estos israelitas pasarán por los siete años de tribulación y
saldrán victoriosos.
Luego a partir del versículo 9, Yojanán puede
ver con sus propios ojos una gran multitud que nadie puede contar, de todas las
naciones, tribus, pueblos y lenguas. En el versículo 14 aprendemos que esta
gran multitud de ex gentiles, son los que salen de la gran tribulación. Esto
nos enseña que la gran cosecha para el Reino de la mayor parte de la humanidad
será durante los últimos años antes de la segunda vendida del Mesías.
41:38 “Entonces Paró dijo a sus siervos:
¿Podemos hallar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Eloha?” – El Espíritu de Eloha está en el Ungido ben Yosef más que en ninguna
otra persona. El tiene la plenitud del Espíritu del Eterno, como está escrito
en Isaías 11:1-2:
“Y brotará un retoño del tronco de Yishai, y un
vástago de sus raíces dará fruto. Y reposará sobre El el Espíritu del Eterno,
espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder,
espíritu de conocimiento y de temor del Eterno.”
En Isaías 61:1-2 está escrito:
“El Espíritu del Señor el Eterno está sobre mí,
porque me ha ungido el Eterno para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha
enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a
los cautivos y liberación a los prisioneros”
En Mateo 3:16 está escrito:
“Después de ser sumergido, Yeshúa salió del agua
inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de
Eloha que descendía como una paloma y venía sobre El.”
En Lucas 4:16-21 está escrito:
“Llegó a Natseret, donde se había criado, y según
su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. Le
dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde
estaba escrito: EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA
ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS
CAUTIVOS, Y LA
RECUPERACION DE LA
VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS;
PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR. Cerrando el libro, lo devolvió al
asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El. Y
comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído.”
En Juan 3:34 está escrito:
“Porque aquel a quien Eloha ha enviado habla las
palabras de Eloha, pues Él da el Espíritu sin medida.”
La palabra “Mesías” significa “ungido (con
aceite)” y indica que el Espíritu del Eterno ha venido sobre un hombre para que
pueda realizar una misión específica.
:::::::::::::
Quinta
aliyá, 42:19 – 43:15
42:21 “Entonces se dijeron el uno al otro:
Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la
angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido
sobre nosotros esta angustia.” – La razón por la que trató
duramente a sus hermanos fue porque el Eterno le estaba usando como un
instrumento para producir arrepentimiento en ellos. También fue porque
necesitaban aprobar el examen y mostrar que se habían arrepentido de verdad de
su pecado. Ahora volvieron a estar en una situación semejante a la anterior y
tenían la oportunidad de rectificar, y no volver a abandonar al hermano, hijo
de Rajel, ni defraudar a su padre. Vemos como el trato de Yosef produjo un buen
resultado en ellos, como está escrito en 2 Corintios 7:10:
“Porque la tristeza que es conforme a la voluntad
de Eloha produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar
pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.”
“la angustia de su alma” –
Así también el alma de Yeshúa se angustió cuando fue vendido por sus hermanos y
entregado en manos de los gentiles para morir, según Isaías 53:11, donde está
escrito:
“Debido a la angustia de su alma, El lo verá y
quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos,
y cargará las iniquidades de ellos.”
42:24 “Y se apartó de su lado y lloró. Y cuando
volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Shimón, y lo ató a la vista
de sus hermanos.” – Reuvén, el primogénito, no estaba de
acuerdo con el maltrato de Yosef. Shimón, que era el segundo, era un hombre
sumamente violento, junto con su hermano Leví. Habían asesinado a toda una
ciudad. Shimón necesitaba un trato especial para poder arrepentirse de su
pecado y humillar su corazón duro. Esa fue la razón por la que Yosef le tomó a
él y le encerró.
42:25 “Yosef mandó que les llenaran sus vasijas
de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que
les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.” – Aunque los hermanos no reconocieron a Yosef en su primera visita,
tuvieron la oportunidad de obtener grano para saciar su hambre y vivir. De la
misma manera hay varias enseñanzas que han sido recopiladas en la Mishná y el Talmud que
tienen su origen en las enseñanzas de Yeshúa. Es debido a que nuestro Rebe
estaba rodeado de escribas y fariseos en todo momento y ellos fueron impactados
por sus enseñanzas. Así el pan del Hijo de Yosef también ha estado alimentando
al pueblo judío desde su primer encuentro aunque no le hayan reconocido.
42:30 “El hombre, el señor de aquella tierra,
nos habló duramente y nos tomó por espías del país.” – Así
sienten los judíos por el trato del mundo cristiano. Los cristianos son los que
peor han tratado al pueblo judío durante los últimos dos mil años. El judío
piensa que Jesucristo le odia. En el nombre de Jesús se han cometido las cosas
más crueles contra los judíos. Tanto las cruzadas como la inquisición española
y el exterminio nazi se hicieron en el nombre de Jesucristo. Lamentablemente
este trato cristiano tan duro es uno de los impedimentos mayores para que el
pueblo judío pueda reconocer al hijo de Yosef como el Mesías. En lugar de
provocar al judío a celos lo ha provocado a odio contra su propio Mesías. ¡Esto
tiene que cambiar!
Todo esto debido a una teología anti
judía y de reemplazo que es el mismo fundamento del cristianismo. Ahora es el
tiempo para derrumbar esa teología. Ahora es el tiempo de la restauración de
los conceptos originales de la única fe válida para todos los siglos y para
todas las personas, la fe hebrea.
43:8-9 “Y Yehudá dijo a su padre
Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que
vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños. Yo me haré
responsable de él; de mi mano lo demandarás. Si yo no te lo vuelvo a traer y lo
pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti” – Ahora Yehudá entra en la escena y toma el control de la situación.
El está dispuesto a responder por el hermano pequeño y ser culpable para siempre
si no es devuelto a su padre. Esto nos habla de la actitud del Mesías, que
nació por medio de Yehudá, que estaba dispuesto a responder, no sólo por sus
hermanos judíos, sino por el mundo entero. Para liberarnos de nuestros pecados
él tomó nuestra culpa y fue castigado en nuestro lugar para que fuéramos
liberados de las consecuencias de nuestros pecados, como está escrito en 1 Juan
2:1-2:
“Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no
pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Yeshúa el
Mesías el justo. El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo
por los nuestros (los judíos), sino también por los del mundo entero (los
gentiles).”
En 2 Corintios 5:21 está escrito:
“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por
nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Eloha en él.”
Sexta
aliyá, 43:16-29
“¿Quién es el que
condena? El Mesías Yeshúa es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que
además está a la diestra de Eloha, el que también intercede por nosotros.”
En Hebreos 9:24 está escrito:
“Porque el Mesías no entró en un lugar santo
hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para
presentarse ahora en la presencia de Eloha por nosotros.”
43:34 “El les llevó porciones de su propia
mesa, pero la porción de Binyamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de
ellos. Bebieron, pues, y se embriagaron con él.” – La Torá no ha ocultado el hecho
de que se embriagaron. (Lamentable muchas traducciones cristianas sí lo han
hecho al no traducir este versículo como está escrito según el hebreo.) ¿Por
qué se emborracharon si la borrachera no está permitida según las Escrituras?[12]
¿Y por qué la Torá
no ocultó este hecho vergonzoso de los doce hijos de Israel? La respuesta es
porque hay una proyección profética para lo que va a ocurrir con la reunión de
las doce tribus de Israel en los últimos tiempos bajo la dirección del Mesías
Yeshúa. En ese momento habrá un derramamiento del Espíritu de HaShem que será
semejante a una borrachera, semejante al que se ve en Hechos 2:4, 15-16:
“Todos fueron llenos del Espíritu de santidad y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para
expresarse... éstos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es
la hora tercera del día; sino
que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel...”
En el Salmo 126:1-6 está escrito
“Cántico de ascenso gradual. Cuando el Eterno hizo
volver a los cautivos de Tsión, éramos como los que sueñan. Entonces nuestra
boca se llenó de risa, y nuestra lengua de gritos de alegría; entonces dijeron
entre las naciones: Grandes cosas ha hecho el Eterno con ellos. Grandes
cosas ha hecho el Eterno con nosotros; estamos alegres. Haz volver, Eterno, a
nuestros cautivos, como las corrientes en el sur. Los que siembran con
lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la
semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus
gavillas.”
En
este Salmo vemos varias cosas que concuerdan con el texto que estamos
estudiando. El Eterno va a hacer que las doce tribus se reúnan de nuevo.
Entonces se producirá una euforia como en un sueño, con risas y gritos de
alegría y júbilo, como una borrachera. Esta vuelta se compara con la alegría
por la cosecha al traer sus gavillas. Esto conecta el evento de la
reunificación de las doce tribus con una gran cosecha de almas en los últimos tiempos,
como está escrito en Mateo 13:39b:
“la siega es el fin del mundo, y los segadores
son los ángeles.”
En Isaías 9:3 está
escrito:
“Multiplicaste la nación, aumentaste su alegría; se alegran en tu
presencia como con la alegría de la cosecha, como se regocijan los hombres
cuando se reparten el botín.”
El almuerzo en la casa de Yosef también representa
la cena que se dará en el reino junto con el Mesías y las doce tribus de
Israel, como está escrito en Mateo 26:29:
“Y os digo que desde
ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba
nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.”
En Lucas 22:28-30
está escrito:
“Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en
mis pruebas; y así como mi Padre me ha otorgado un reino, yo os otorgo que
comáis y bebáis a mi mesa en mi reino; y os sentaréis en tronos juzgando a las
doce tribus de Israel.”
Una de las misiones del Mesías Yeshúa es restaurar y
reunir las doce tribus de Israel, como está escrito en Isaías 49:5-6:
“Y ahora dice el Eterno (el que me formó desde el
seno materno para ser su siervo, para hacer que Yaakov vuelva a El y que Israel
se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del Eterno y mi Eloha ha sido mi
fortaleza), dice El: Poca cosa
es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Yaakov y para restaurar a
los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi
salvación alcance hasta los confines de la tierra.”
Como
la gran mayoría de los descendientes de las doce tribus están entre los gentiles,
esta restauración y reunificación implica que los que de ellos son del Mesías
entre los gentiles experimenten una fuerza increíble que los llevará a unirse
con sus hermanos judíos para ser un solo pueblo.
El movimiento llamado mesiánico o
raíces hebreas es el inicio de esta reunificación entre gentiles, donde están
las tribus perdidas, y judíos en el Mesías Yeshúa. Cada vez más personas se
integran en este movimiento de la redención final de Israel de las naciones y
la reunificación de las doce tribus. ¿Cuántos sienten ya algo de esta
borrachera? ¡Habrá mucho más! ¡¡Esto es sólo el inicio!!
44:14 “Yehudá llegó con sus hermanos a casa de
Yosef, él estaba aún allí, y ellos cayeron a tierra delante de él.” – En este tiempo hay esfuerzos tanto de los judíos ortodoxos como de
los judíos mesiánicos de ir a buscar “la casa de Yosef”, las diez tribus
perdidas entre las naciones. HaShem está impulsándonos a hacer esto porque se
está acercando el momento cuando el Hijo de Yosef se va a dar a conocer a sus
hermanos.
Aquí
vemos que los once hijos de Israel se inclinan otra vez ante Yosef. Por segunda
vez se cumplió el sueño.
Este
texto nos induce a pensar que los judíos reconocerán a Yeshúa en la casa de
Yosef. La casa de Yosef son las diez tribus perdidas que están volviendo a casa
en este tiempo, y principalmente de entre los cristianos.
Este texto también nos enseña que muchos judíos se
inclinarán ante un Mesías gentilizado, en un contexto extraño, que es el mundo
cristiano. Desde el año 1967, cada vez más judíos se han hecho cristianos y
“mesiánicos” (que en su mayoría son cristianos que tienen un tinte judío pero
que mantienen la teología cristiana que no les permite ser fieles ni a la Torá ni a las tradiciones
judías) y así han adaptado costumbres “mitsritas” que no tienen nada que ver
con la fe hebrea. Han reconocido a “Jesucristo” como su salvador en un ambiente
cristiano, pero no le han visto todavía como un judío practicante de la Torá de Moshé y fiel a las
tradiciones de su pueblo. ¡Ellos tendrán una gran sorpresa cuando él se
manifieste como el que realmente es!
44:16 “Entonces dijo Yehudá: ¿Qué podemos decir a mi
señor? ¿Qué podemos hablar y cómo nos justificaremos? Eloha ha descubierto
la iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto
nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa.”
– La iniquidad de la cual Yehudá está hablando, no es el robo de la copa,
puesto que eran inocentes, sino lo que habían hecho con su hermano Yosef.
Yehudá, que es el padre de los judíos, es el que va en la brecha para
presentarse ante Yosef y pedir misericordia. Este es el momento crucial de toda
la historia de Yosef, cuando Yehudá muestra arrepentimiento por haber vendido a
su hermano. Cuando el pueblo judío reconozca su grave error de haber negado a
Yeshúa, él se dará a conocer. Y de eso hablaremos más en la próxima Parashá.
¡No la pierda!
¡Shabat shalom!
Por
Dr.S Blad
Adaptado por: HOSHEA BEN YISRAEL
No hay comentarios:
Publicar un comentario