viernes, 22 de abril de 2022

Parashá 29 Ajarei mot.

 Parashá 29 Ajarei mot. /Levítico 16:1 – 18:30

Para ser compartido en el Shabat del 22 de Aviv (NISAN) de 5.782 (Abril 23 de 2.022)

Aliyás de la Torá.

  1. 16:1-17
  2. 16:18-24
  3. 16:25-34
  4. 17:1-7
  5. 17:8 – 18:5
  6. 18:6-21
  7. 18:22-30

Haftará: Ezequiel 22:1-19 (A); 22:1-16 (S)

Brith Hadasha: Mateo 16:1 – 18:35

Ajarei mot. Significa “Después de la muerte”.

Origen de la muerte según la Torah – Muerte en el espíritu y en la carne

Genesis 2: 17pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás».

El hombre físicamente no murió en ese momento.

Lo que determina la muerte en el espíritu es la Torah.

 

Romanos 5: 12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13Antes de la Torah ya había pecado en el mundo; pero donde no hay Torah, no se inculpa de pecado.

Situación después de la muerte

Eclesiastés 9: 5Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa. Su memoria cae en el olvido. 6También perecen su amor, su odio y su envidia; y ya nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

 

9Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida vana que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad. Esta es tu recompensa en la vida, y en el trabajo con que te afanas debajo del sol.

 

Salmo 6: 4Vuélvete, Adonai, libra mi alma. ¡Sálvame por tu misericordia!, 5 porque en la muerte

no hay memoria de ti; en el seol,(sepulcro) ¿quién te alabará?

 

Si en la muerte no nos podemos acordar de Eloha, no nos podemos arrepentir ni confesar nuestros errores, menos pedir perdón, después de ella.

 

Salmo 49: 17porque cuando muera no llevará nada ni descenderá tras él su gloria. 18Aunque, mientras viva, llame dichosa a su alma y sea alabado porque prospera, 19entrará en la generación de sus padres, y nunca más verá la luz. 20El hombre que goza de honores y no entiende, semejante es a las bestias que perecen.

La muerte espiritual es la perdida de la gracia

La muerte espiritual llega al hombre por falta de entendimiento

Juan 8: 43¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.

 

Romanos 5: 17Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Yeshúa HaMashiaj, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 18Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación que produce vida. Amen.

Comentarios de la Parasha

El capítulo 16 de Vayikrá es uno de los capítulos más importantes de la Torá. En este capítulo se encuentran las instrucciones acerca del día de expiación, Yom Ha Kipurim que cae en el 10º día del 7º mes de Tishrí. Ese día fue el único de todos los días del año cuando el gran sacerdote podía entrar en el lugar santísimo y presentar incienso y sangre ante la presencia de Adonay. El propósito de ese acto es hacer una limpieza general de los pecados y las impurezas de los hijos de Israel que se habían acumulado en el tabernáculo durante todo el año. A pesar de que El Eterno dio instrucciones claras acerca de cómo los hijos de Israel tenían que mantenerse alejados de las impurezas rituales para no contaminar el santuario por medio de ellas, era inevitable que el tabernáculo fuese contaminado por ellas. Si alguien entraba en el santuario estando impuro, lo contaminaba. Podían haber entrado allí sin darse cuenta de que estaban impuros o alguien podía haberse olvidado de que estaba impuro en el momento de entrar. Por esto Adonay instituye este día de expiación para purificar los objetos del tabernáculo terrenal.

Este día es también el día cuando El Eterno muestra cómo el hombre puede reconciliarse con Él. Es el gran día de reconciliación. La reconciliación entre Elohim y el hombre es el tema central de toda la Escritura y este capítulo muestra cómo esta reconciliación puede ser efectuada. La ira de Adonay está sobre el hombre por causa de sus pecados. Esa ira es mortal para el hombre. Lo único que puede aplacar esa ira es que Adonay muestre misericordia. Esa misericordia es mostrada al hombre mediante la reconciliación sobre la base de sacrificios sangrientos de vidas inocentes, como está escrito en Levítico 17:11:

“Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.”

Este capítulo constituye también uno de los mejores textos que explican lo que pasó con el Mesías Yeshúa antes y después de su resurrección al ser introducido en el ministerio sumo sacerdotal celestial según el orden de Malki-Tsedek. Él entró en el tabernáculo celestial y lo purificó con su propia sangre, como está escrito en Hebreos 9:22-26:

“Y según la Torá, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón. Por tanto, fue necesario que las copias de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una copia del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Eloah por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.”

El día 10 del mes séptimo es como un espejo y está reflejado en el día 10 del primer mes. En el 10º día del primer mes fue tomado un cordero para cada casa en Mitsrayim donde se iba a celebrar Pesaj para luego poder salir de la esclavitud bajo el rey Paró. El cordero de Pesaj fue designado el día 10 del primer mes para luego ser sacrificado el día 14. El día 10 del séptimo mes tiene conexión con el cordero de Pesaj. La sangre del cordero de Pesaj protegió a los primogénitos de la muerte. La carne del cordero produjo vitalidad y sanidad en los cuerpos débiles y enfermos. De manera parecida los sacrificios de Yom HaKipurim expían por los pecados de los hijos de Israel para salvarlos de la muerte, como está escrito en Levítico 16:30:

“porque en este día se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Adonay.”

Pesaj está íntimamente conectado con Yom Kipur. De la misma manera la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa, que sucedió en Pesaj, cumplió también gran parte del servicio de Yom Kipur en el tabernáculo celestial. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo y se ha quedado allí durante casi 2000 años. Como el sumo sacerdote no solamente entró en el lugar santísimo en el tabernáculo terrenal, sino luego salió y bendijo al pueblo, así sabemos que el Mesías no se va a quedar en el lugar santísimo en el cielo, sino salir de allí para bendecir a los hijos de Israel y el mundo entero. Así que Mashíaj ha cumplido sólo la mitad del culto de Yom Kipur. Con su regreso a la tierra cumplirá el resto. En ese día todo el pecado será eliminado en los que han puesto su esperanza en él, como está escrito en Hebreos 9:27-28:

“Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también el Mesías, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.”

16:1 “Adonay habló a Moshé después de la muerte de los hijos de Aharón, cuando se acercaron a la presencia de Elohim y murieron.” – Según Najmánides este enunciado fue dado un día después de que los hijos de Aharón entraron en el tabernáculo con fuego extraño y murieron. Sin embargo, Rashí señala que fue el mismo día en que murieron, es decir el primer día de Nisán (Aviv). Así que en el mes de Aviv, un poco antes de la celebración de Pesaj, fue anunciado el mensaje acerca de Yom Kipur. Esto también conecta la celebración de Pesaj con Yom HaKipurim, como está escrito en Juan 1:29:

“Al día siguiente ve a Yeshúa que venía hacia él, y dice: He ahí el Cordero de Eloah (Pesaj) que quita el pecado del mundo (Yom Kipur).”

“después de la muerte” – El nombre de esta Parashá es Ajarei mot, “después de la muerte”. Esto nos enseña que este mensaje está hablando de lo que iba a pasar con el Mesías después de su muerte. Después de su muerte, Mashíaj entró en el lugar santísimo en el Mishkán celestial y cumplió así con esta sombra profética, como está escrito en Hebreos 9:11-12:

“Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.”

16:2 “Dijo Adonay a Moshé: Di a tu hermano Aharón que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.” – Aharón, como gran sacerdote, tenía acceso al lugar santísimo, pero sólo una vez al año. Moshé, sin embargo, podía entrar en el lugar santísimo en cualquier momento.

El hecho de anunciar la prohibición de entrar en el lugar santísimo después de hablar de la muerte de los hijos de Aharón, indica que ellos podían haber intentado entrar allí sin permiso, lo cual sería una de las razones por las cuales murieron. Para evitar que esto ocurriera otra vez, Elohim dio instrucciones muy concretas de cómo se debe de entrar allí y quién podrá entrar allí.

La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es “kaporet” que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz “kafar” que significa “cubrir (con brea)”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, Yom HaKipurim, también llamado Yom Kipur, cf. Levítico 23:27; 25:9.

 En la traducción de los setenta, la Septuaginta, la palabra hebrea “kaporet” fue traducida al griego como “hilasterion”, que significa “sacrificio expiatorio”, “lugar expiatorio”, “propiciatorio”. La palabra “hilasterion” viene de “hilaskomai” que significa “conciliar”, “propiciar”, “expiar”, “reconciliar”, “agraciar”. El propiciatorio es visto como el trono de Adonay en la tierra.

Esto nos enseña que esta cubierta no solamente servía para tapar el arca, sino también como un lugar de expiación por los pecados y donde se manifiesta la misericordia y el perdón. Es un lugar de reconciliación entre El Eterno y el hombre. Por esto se ha traducido también como “trono de la gracia” según está escrito en Hebreos 4:14-16:

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Eloah, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros , pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

El propiciatorio, el trono de la misericordia, la cubierta sobre el arca, no podía ser visto por más que una sola persona en un día al año. Sin embargo, cuando el Mesías vino él fue expuesto públicamente como un lugar de expiación, un propiciatorio, como está escrito en Romanos 3:25-26:  “a quien Eloah exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Eloah pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que es de la fe de Yeshúa.”

La palabra griega que ha sido traducida como “propiciación” es “hilasterion”, que hemos visto antes. Esta palabra aparece sólo en dos lugares en los textos griegos del Código Real. En Hebreos 9:5 fue traducida como “propiciatorio”. Como hemos visto antes, en la LXX(Septuaginta), “hilasterion” es la traducción de la palabra hebrea “kaporet” que es la cubierta del arca del testimonio. De esto aprendemos que lo que está diciendo el texto griego de Romanos 3:25, es que el Mesías fue mostrado como un propiciatorio, como la cubierta del arca que está en el lugar santísimo en el templo celestial y en el templo terrenal. En su muerte, Yeshúa fue expuesto públicamente como un propiciatorio, relacionado con el culto de Yom Kipur. Con la ejecución sangrienta del Mesías, todo el mundo ahora podía ver que hay purificación y eliminación eterna de los pecados, no solamente para los judíos, sino para los del mundo entero, como está escrito en 1 Juan 2:2:

“El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.”

En 1 Juan 4:10 está escrito: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Eloah, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.”

El lugar de encuentro entre Adonay y el hombre está encima del arca en el templo, como está escrito en Éxodo 25:22: 

“Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”

En Éxodo 30:6 está escrito: “Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.”

Ahora, según el texto griego de Romanos 3:25, Yeshúa fue expuesto como un propiciatorio ante todo el mundo. De la misma manera que el propiciatorio fue un lugar de encuentro entre Adonay y Moshé, el sacrificio de Mashíaj es un lugar de encuentro entre Adonay y la humanidad, como está escrito en Juan 12:32-33:

“Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. Pero él decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir.”

El propiciatorio es un lugar donde El Eterno se manifiesta de una manera extraordinaria. El propiciatorio existe en tres niveles:

1.     En el tabernáculo y el templo terrenales.

2.     En el templo del cuerpo del Mesías.

3.     En el templo celestial.

 

Como Adonay se manifestó de manera extraordinaria sobre la muerte y resurrección de Mashíaj, allí da a conocer Sus cualidades. Vamos a destacar cuatro de ellas

1.     Su JUSTICIA. La justicia de Eloah exige que el pecador tiene que sufrir la muerte. Para poder perdonar al pecador El Eterno tiene que suplir con un sustituto. Sin un sustituto que sea hermano del pecador, no es posible que se haga remisión. Un animal no puede sustituir a un hombre. Si Adonay redimiera al hombre del pecado y de la muerte a base de los sacrificios de los animales, no sería justo. Por medio de la muerte de Yeshúa manifiesta que es justo cuando perdona al pecador, cf. Romanos 3:25-26.

2.     Su MISERICORDIA y AMOR. Por medio de la muerte de Yeshúa, todos los hombres de la tierra podrán ser hechos hijos eternos de Eloah por medio del perdón de sus pecados y la liberación de la muerte, cf. Juan 3:16; 1 Juan 3:1.

3.     Su FIDELIDAD. En la muerte y resurrección del Mesías en el tercer día, Adonay cumple sus promesas dadas a los profetas.

4.     Su PODER. Mediante la resurrección y transformación del cuerpo de Yeshúa en un cuerpo inmortal y su glorificación y supresión de todo dominio, se ha manifestado su enorme poder, cf. Efesios 1:19-21.

16:3 “Aharón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” – Aharón sólo puede entrar en el lugar santísimo por medio de la muerte de animales sustitutos que señalan proféticamente hacia la muerte del Mesías. Esto nos enseña que la muerte de Yeshúa es la base sobre la que el hombre puede acercarse a El Eterno.

Cuando había templo el kohén gadol, el gran sacerdote, se preparaba una semana antes de este día, que es el más sagrado del año. Salió de su casa para pasar la última semana en el santuario. Durante siete días se purificaba con el agua purificadora de la vaca roja por si había tocado un cadáver humano sin darse cuenta, como está escrito en Números 19:11-13:

“El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete días. Y aquél se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpio; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio. Cualquiera que toque un cadáver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a sí mismo, contamina el tabernáculo de Elohim; y esa persona será cortada de Israel. Será inmundo porque el agua para la impureza no se roció sobre él; su impureza aún permanece sobre él.”

Durante esos siete días también fue instruido por talmides sabios que el sanedrín le había enviado, para que cumpliera con el servicio de Yom Kipur de manera correcta. Un sustituto también fue preparado en caso de que el kohén gadol se quedara tamé (impuro) e incapaz de oficiar. Repitieron el capítulo 16 de Vayikrá y las halajás sobre el día de expiación hasta que el gran sacerdote las aprendía bien. Durante esa semana también ofrecía incienso y sacrificios y encendía la menorá.

El día antes de Yom Kipur pasaron delante de él todos los animales que habían sido reservados para el evento para que los identificara bien. El último día, los talmidim jajamim (discípulos sabios) fueron reemplazados por un grupo de kohanim (sacerdotes) que ayudaron al gran sacerdote a practicar el arte de verter incienso en sus manos con una cuchara. Este servicio tenía que hacerse delante de Adonay en el lugar santísimo y fue una de las cosas más difíciles, porque no podía caer ni un grano del incienso a la tierra.

Durante la noche antes del gran día, el gran sacerdote no dormía. Estaba leyendo capítulos de Job, Esdras, Crónicas y Daniel para poder quedarse despierto. Si se dormía, los sacerdotes jóvenes lo despertaban haciendo ruidos con sus dedos.

Si se cansaba podía estar de pie un rato sobre el suelo frío del templo. Otras personas de Yerushalayim también se quedaban despiertas durante esa noche, leyendo y orando y preparándose para el gran día.

16:4 “Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre sus carnes, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con el gorro de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas.” – Había una ropa especial de cuatro prendas de lino que usaba el gran sacerdote para poder entrar en la presencia de Adonay en el lugar santísimo. Cada año había nuevas ropas para este evento tan especial y fueron usadas solamente durante ese día. Las ropas normales de ocho prendas que usaba el gran sacerdote en su servicio diario tenían mezclas de oro y piedras preciosas junto con telas y tintas que habían sido sacadas tanto del mundo animal como del mundo vegetal. Las ropas que fueron usadas para entrar en el lugar santísimo vinieron solamente del mundo vegetal. Estas ropas de lino expresan humildad ante la presencia de Adonay.

La primera vez que aparece el lino en las Escrituras es en Génesis 41:42 donde habla de Yosef que fue vestido de lino por mano del Paró en el momento de su exaltación. Esto nos enseña que hay una relación entre la exaltación de Yosef después de haber estado en la cárcel, y el ministerio sumo-sacerdotal de Yom Kipur. Todo esto nos lleva al Mesías ben Yosef que fue vestido de lino en el momento de su muerte, como una señal de su investidura en el ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek que iba a iniciar después de su resurrección, cf. Juan 19:40.

“lavará su cuerpo” – En Yom Kipur el sumo sacerdote hizo tevilá de todo su cuerpo en total cinco veces. Cada vez que cambiaba la ropa sumergió todo su cuerpo en agua y lavaba sus manos y pies antes y después. En total lavó sus manos y sus pies diez veces durante ese día.

Primero hizo la tevilá antes de ponerse las ropas de oro para iniciar el servicio de todos los días como gran sacerdote. Después vertía agua sobre sus manos y sus pies y ofrecía el sacrificio diario del cordero de la mañana, quemaba el incienso y limpiaba la menorá. Luego ofrecía la ofrenda diaria de oblación, minjá, seguido por parte del sacrificio adicional, musaf, de Yom Kipur, como está escrito en Números 29:7-11: 

“El décimo día de este mes séptimo tendréis santa convocación y os humillaréis; no haréis ningún trabajo. Y ofreceréis a Adonay nuestro Elohim una ofrenda de ascensión como aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto; y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de una efá por el novillo, dos décimas por el carnero, una décima por cada uno de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda de expiación por el pecado y de la ofrenda de ascensión continua, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.”  

Después purificó sus manos y sus pies y se quitaba las ropas de oro. Se sumergía en agua y se ponía las cuatro ropas de lino, hechas para la ocasión con la tela más fina. Otra vez echaba agua sobre sus manos y sus pies para estar listo para el siguiente servicio.

16:5  “Y tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” – Estos animales fueron dados para la expiación del pueblo.

16:6  “Entonces Aharón acercará el novillo como ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, para hacer expiación por sí mismo y por su casa.” – Según Rashí, este es el novillo que fue mencionado en el versículo 3. El gran sacerdote tenía que pagar este novillo de su propio bolsillo. En este momento él puso sus manos sobre la cabeza del novillo y confesó sus propios pecados y los de su familia. Según Rashí, la palabra expiación, que normalmente tiene que ver con la sangre, en este caso significa una confesión de los pecados. Según Rambám usó estas palabras:

“Por favor, Adonay, pequé sin intención, cometí transgresiones intencionalmente e insolentemente delante de ti, tanto yo como mi familia. Por favor, Adonay, expía los pecados involuntarios, las transgresiones voluntarias y la desobediencia que mi familia y yo cometimos ante ti, según dices en la Torá dada a tu servidor Moshé (Levítico 16:30), “En este día, Él expiará tus pecados y te dejará puro y limpio de todo pecado ante Adonay.”” 

Durante todas las confesiones que el gran sacerdote hizo durante el día, pronunció el Nombre de Eloah con cuatro letras, el Tetragrámaton, YHVH, diez veces en total. Cuando el pueblo oyó la pronunciación del Nombre se inclinaron sobre el suelo y pronunciaron las palabras:

“Baruj shem kevod maljutó leolam vaed. (Bendito sea por siempre el Nombre de su reinado glorioso).”

16:7 “Y tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Adonay a la entrada de la tienda de reunión.” – Los dos machos cabríos tenían que ser parecidos en aspecto, peso y altura. Fueron comprados con fondos de la comunidad.

16:8  “Y echará suertes Aharón sobre los dos machos cabríos, una suerte para Elohim, y otra suerte para Azazel.” – Después de hacer la confesión sobre el novillo, no lo degolló enseguida, sino primero echo suerte entre los dos machos cabríos, que constituían una parte central en el servicio del día. Para este sorteo se usaban dos inscripciones que estaban en una urna. En una de ellas estaba escrito: “Para Adonay” y en la otra: “Para Azazel”. El kohén gadol cogió las dos placas con sus dos manos sin mirar y colocó una sobre cada uno de los machos cabríos según estaban delante de él. Leyeron las inscripciones y proclamaban sobre el macho cabrío que había sido elegido para Elohim: “¡Este es un sacrificio jatat para Adonay!”

Se colocaba un hilo de color escarlata en la cabeza del cabrío que era para Azazel y otro hilo rojo en la entrada del lugar santo del templo. El Talmud enseña:

“Nuestros rabinos enseñaron: Durante los cuarenta años cuando Shimón el Justo ministraba, la suerte (“Para Elohim”) siempre salió en su mano derecha. Desde ese tiempo en adelante, a veces salió en la mano derecha y a veces en la mano izquierda. Y (durante el mismo tiempo) el hilo de color escarlata solía volverse blanco. Desde ese tiempo en adelante a veces se volvió blanco y otras veces no.”

 Más adelante en el mismo tratado dice: “Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la suerte (“Para Elohim”) no salió en la mano derecha, ni se volvió blanco el hilo escarlata...”

Cuarenta años antes de la destrucción del templo fue el año 31 del cómputo romano. Según mis cálculos, aprox. fue el mismo año de la muerte del Mesías Yeshúa. Después se su muerte el servicio de Yom Kipur no fue hecho de manera que pudiera agradar a El Eterno nuestro Elohim.

¿Qué es Azazel?

Según el Talmud y su creencia Azazel es un compuesto de Aza y Azael. Eran dos ángeles que antes del diluvio pidieron permiso para vivir entre los hombres con apariencia de humanos para mostrar que no pecarían como los demás hombres. Sin embargo cuando obtuvieron permiso para hacer esto pecaron más que los hombres anteriores al diluvio. Rashí comenta sobre este punto que el macho cabrío se llamaba Azazel para implicar que lograba expiar pecados, entre ellos, hechos inmorales como los de Aza y Azael.

Sin embargo, en su comentario de Vayikrá, Rashí dice que Azazel designa a una montaña severa y dura, un precipicio muy elevado. En Gur Aryé, que comenta a Rashí, está escrito que Azazel es un vocablo compuesto por las palabras “az”, “áspero”, “severo”, y  “el”, “fuerte”, “duro”. La aparición de la segunda zayin en Azazel no modifica en nada el hecho de que se derive de “az” y “el”, ya que en hebreo es usual que cuando un nombre se forma a partir de una o más raíces, el nombre formado casi siempre añade una letra de más por razones estilísticas. Najmánides dice que cuando está escrito que el animal fue enviado a Azazel, simplemente quiere decir que era enviado a un lugar agreste e inhóspito.

Un Midrash interpreta la palabra Azazel como hasatán o a shed, un espíritu malo. Pero como más adelante está claramente ordenado que no se puede hacer sacrificios a los demonios, esta interpretación tiene que ser cuestionada, cf. Levítico 17:7.

16:9  “Aharón acercará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Elohim, haciéndolo ofrenda por el pecado.” – En este momento no fue degollado este macho cabrío, sino sólo designado para ser una ofrenda por el pecado.

 16:10 “Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte para Azazel, será presentado vivo delante de Adonay  para hacer expiación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.” – Según Rashí, al decir que este cabrío tiene que ser presentado vivo delante de Adonay, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara.

Los dos machos cabríos hablan de dos aspectos diferentes de la muerte del Mesías. La sangre de uno de ellos es llevada hasta el lugar santísimo, v. 15-16, y su cuerpo es quemado fuera del campamento, v. 27-28. El otro es enviado al desierto v. 21-22. Uno expía por el pecado, es decir, satisface la exigencia de justicia delante de Adonay, que reclama la muerte del pecador. El otro lleva el pecado lejos para que sea apartado de los hijos de Israel.

16:11 “Entonces Aharón acercará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por sí mismo.” – La palabra expiación se entiende aquí como una confesión verbal sobre el animal personal del kohén gadol. Así que el gran sacerdote hizo otra confesión por todos sus pecados y por los pecados de todos los sacerdotes, que son llamados “casa de Aharón” según el Salmo 135:19. Luego degollaba el novillo y recogía su sangre en un recipiente que fue dado a otro sacerdote. 

16:12 “Y tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante de Adonay, y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo.” – Esta parte del servicio fue la más delicada, porque ahora le tocaba entrar en el lugar santísimo. El kohén gadol puso carbones del altar del atrio en un recipiente de oro. Le entregaron un recipiente de incienso que había sido molido extra fino para la ocasión. Tomó incienso con sus dos manos y lo puso en una cuchara. Cogió la cuchara con la mano izquierda y el recipiente con carbones en su mano derecha y entró en el lugar santísimo. Allí dentro colocó el recipiente con carbones entre las dos varas del arca. En tiempos del segundo templo, cuando no había arca, lo colocó en la piedra sobre la cual el arca había estado.

Luego tomó la cuchara con la punta de sus dedos o con los dientes, para dejar ambas manos libres, y vertía el incienso en las dos manos. Esto fue muy difícil porque no podía caer nada del incienso al suelo.  

16:13 “Pondrá el incienso sobre el fuego delante de Adonay, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el testimonio, no sea que muera.” – Ahora el gran sacerdote ponía todo el incienso en el recipiente de oro que contenía los carbones encendidos para que se produjera una nube de humo entre él y el propiciatorio, donde se manifestaba la shejiná, la presencia gloriosa de Adonay. El humo producido por la quema del incienso sobre los carbones, que habían sido arrebatados del fuego exterior, simboliza el momento cuando el Mesías Yeshúa se presentaba ante Elohim después de su resurrección, como está escrito en Zacarías 3:2b: 

“¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?”

Para que Aharón pudiera estar en el lugar santísimo cuando se manifestaba la shejiná, tenía que quemar incienso que produjera una nube que le protegía de la muerte. Por medio de esa nube él podía acercarse a Elohim sin peligro. Esa nube simboliza a Mashíaj, por medio del cual podemos acercarnos a El Eterno nuestro Elohim sin peligro. Sin el sacrificio de Mashíaj el pecador muere en la presencia del Eloah Justo.

El incienso que fue molido es un símbolo del Mesías, y cuando fue echado al fuego simboliza el momento cuando el Mesías murió, pasando por el fuego. Por medio de esa muerte se produjo una nube en el cielo, por medio de la cual el hombre puede acercarnos al trono de misericordia, como está escrito en Hebreos 4:14-16:

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Eloah, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”

En Hebreos 10:19-22 está escrito:

“Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él dedicó para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Eloah, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.”

Después de haber puesto el incienso sobre los carbones encendidos, el kohén gadol salió hacia atrás, sin desviar su mirada de la dirección del propiciatorio. El pueblo estaba orando por él para que todo el servicio en el lugar santísimo saliera bien. Si había un error, el gran sacerdote moriría y el pueblo no podía obtener el perdón de sus pecados. Según el Midrash, en el tiempo del segundo templo la mayoría de los grandes sacerdotes morían dentro del año que seguía a Yom Kipur porque eran hombres corruptos y habían comprado su puesto con dinero.

Cuando el sumo sacerdote llegó al lugar santo, los otros sacerdotes salieron de allí, cf. v. 17. Allí se quedó un momento y oró una oración corta y luego salió al atrio donde el pueblo le estaba esperando con ansiedad 

16:14 “Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.” – Esta sangre viene del sacrificio personal de Aharón que el otro sacerdote había estado moviendo en su recipiente para que no coagulara. Ahora el kohén gadol toma esa sangre y entra por segunda vez en el lugar santísimo. Allí esparce la sangre con su dedo hacia el lado oriental del propiciatorio una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo sin que la sangre llegue a tocar el arca. Cuenta con voz alta mientras esparce la sangre: Uno (hacia arriba), uno y uno (hacia abajo), uno y dos, uno y tres... uno y siete. De esa manera no se equivocó.

 

16:15 “Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevará su sangre detrás del velo y hará con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.” – Ahora es sacrificado el macho cabrío a favor del pueblo, que había sido señalado para Elohim por medio del sorteo. La sangre fue recibida en un recipiente y luego llevada detrás del velo y esparcida de la misma manera como la sangre del novillo personal, una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo. Luego el sacerdote sale hacia atrás al lugar santo.

16:18 “Entonces saldrá al altar que está delante de Adonay y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados.” – Se refiere al altar de oro en el lugar santo, como está escrito en Éxodo 30:9-10:

“No ofreceréis incienso extraño en este altar, ni ofrenda de ascensión ni ofrenda de cereal; tampoco derramaréis libación sobre él. Aharón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es a Elohim.”

Las dos sangres, la del novillo personal del sumo sacerdote y la del macho cabrío del pueblo, fueron mezcladas y colocadas en las cuatro esquinas del altar de oro.

16:19 “Y rociará sobre él de la sangre siete veces con su dedo, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.” – El sumo sacerdote limpiaba una zona encima del altar y esparcía la sangre siete veces sobre ésta. En total fueron 43 aspersiones de sangre en el santuario, 2 x (1+7) veces en el lugar santísimo, 2 x (1+7) veces sobre el velo desde el lugar santo, 4 veces sobre los cuernos y 7 veces sobre el altar (16+16+4+7=43). La sangre que sobraba fue vertida al pie del altar del atrio.

En Hebreos 9:11-14, 24-26 está escrito:

“Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.

Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre del Mesías, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Eloah, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Eloah vivo?... Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Eloah por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.

De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.”

En Hebreos 10:19-20 está escrito: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa HaMashíaj, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”.

Aquí dice que la sangre de Yeshúa es como un camino por el cual podemos llegar al lugar santísimo en el cielo. Esto nos enseña que cuando el sumo sacerdote salpicó hacia abajo siete veces se “dibujó” un camino de sangre que llega hasta el lugar de la manifestación de Adonay, el lugar de intimidad con el Padre celestial, cf. Éxodo 30:36b “donde me citaré allí contigo”. Las siete gotas de sangre que hay en el suelo son como siete pasos que llegan al punto de encuentro. El número siete habla de que hay un rociamiento para cada uno de los milenios de la historia del hombre pecador sobre la tierra. De la misma manera como se salpicó siete veces en la tierra, habrá 7000 mil años de pecado en la tierra que necesitan ser expiados por la sangre del Mesías en el templo celestial. En el octavo milenio ya no habrá pecado, y por esto sólo se salpicaban siete veces en la tierra. Después del séptimo milenio viviremos en una era de justicia, producida por la muerte y resurrección del Mesías. ¡Quien lo crea diga un buen amen ¡

16:21 “Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.” – Esta es la tercera confesión que el gran sacerdote hace de los pecados, esta vez por los pecados de todo el pueblo.

16:22 “El macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a una tierra solitaria; y soltará el macho cabrío en el desierto.” – El gran sacerdote no podía dejar el atrio hasta que el hombre había llegado al desierto. Para saber cuando llegó, habían edificado plataformas sobre las cuales se colocaban unas personas. Cuando el hombre llegó al desierto con el macho cabrío, otro hombre agitaba una bufanda sobre la última plataforma para que se viera hasta la plataforma anterior, y así sucesivamente hasta llegar al templo en Yerushalayim.

Cuando el pueblo vivía en santidad y justicia, podían ver como el hilo escarlata que estaba colocada en la entrada del santuario se volvió blanco en el momento de la muerte del macho cabrío que fue llevado al desierto. Pero, como hemos visto en el testimonio del Talmud, más adelante este milagro no ocurrió siempre, y después de la muerte de Yeshúa hasta la destrucción del templo, no pasó nunca. Por esto los sabios ya no lo colgaban en la entrada del lugar santo durante los últimos tiempos antes de la destrucción del templo. El Midrash cuenta que el mensajero debía atar la mitad del hilo en el despeñadero y la otra mitad en los cuernos del macho cabrío. Este texto dice que el macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de los hijos de Israel. Esto constituye una sombra de lo que iba a hacer Mashíaj ben Yosef, como está escrito en Isaías 53:4, 11-12:

“Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Eloah y afligido... Debido a la angustia de su alma, él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando él el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.”

16:23 “Entonces Aharón entrará en la tienda de reunión y se quitará las vestiduras de lino que se había puesto al entrar en el lugar santo, y las dejará allí.” – Esta es la tercera vez que el gran sacerdote cambia sus ropas. Las ropas usadas en el servicio de Yom Kipur tenían que ser guardadas y no podían ser utilizadas para otro Yom Kipur.

16:24 “Lavará su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondrá sus vestidos, y saldrá y ofrecerá su ofrenda de ascensión y la ofrenda de ascensión del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo.” – De este versículo se aprende que al cambiar la ropa hacía falta purificarse en la mikvé. Ahora se ponía sus ropas de oro para sacrificar los dos carneros mencionados en los versículos 3 y 5. También sacrificaba algunos de los sacrificios adicionales, musaf, mencionados en Números 29:7-11. 

16:25 “Luego quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado.” – Después de esto cambiaba su ropa de nuevo por cuarta vez para entrar en el lugar santísimo y recoger la cuchara y el incensario. Hebreos 9:4 no habla del altar del incienso como si estuviera en lugar santísimo, sino de este incensario que estaba allí durante todo el servicio de Yom Kipur. En el texto griego de Hebreos 9:4 no aparece la palabra “altar”.

Después de sacar la cuchara y el incensario del lugar santísimo, el gran sacerdote cambia la ropa de nuevo para sacrificar los últimos sacrificios adicionales, musaf, del día y presentar la ofrenda diaria del cordero de la tarde y quemar el incienso diario sobre el altar de oro. Después ofreció el resto de la oblación diaria del gran sacerdote sobre el altar. Luego se quitaba las ropas de oro y se vestía con sus propias ropas para regresar a su casa. La gente le acompañaba hasta su casa con regocijo porque había hecho su trabajo con éxito. 

16:27 “Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiación, serán llevados fuera del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.” – El novillo y el macho cabrío son quemados fuera del campamento para ser una sombra profética de lo que iba a ocurrir con el Mesías Yeshúa, como está escrito en Hebreos 13:11-12

“Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Yeshúa, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.”

16:29 “Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros” – Humillar el alma se refiere al ayuno total, sin tomar ni siquiera agua durante 25 horas. 

16:30 “porque en este día él hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Adonay.” – El texto hebreo dice que ÉL hará expiación delante de Adonay. ¿De quién se está hablando? Está hablando de Mashíaj ben Yosef, el Mesías sufriente, que iba a venir para hacer expiación por los hijos de Israel y limpiarlos de todos sus pecados delante de Adonay.

Ahora, si Yeshúa murió el 14 de Nisán ¿cómo pudo cumplir con Yom Kipur que cae medio año más tarde? La respuesta es que la obra de Mashíaj no ha terminado todavía. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo, pero no ha salido al pueblo. La mitad queda por cumplirse. Al salir de ese lugar el pecado será eliminado para siempre en cada uno que haya recibido su sacrificio de manera personal. Seremos transformados totalmente y liberados del yetser hará. Cuando regrese el Mesías, en Yom Kipur será eliminado el pecado de la tierra de Israel en un solo día, como está escrito en Zacarías 3:9: 

“Porque he aquí la piedra que he puesto delante de Yehoshúa, sobre esta única piedra hay siete ojos. He aquí, yo grabaré una inscripción en ella"--declara Adonay de los ejércitos-- "y quitaré la iniquidad de esta tierra en un solo día.” 

En Malaquías 3:1-3 está escrito: “He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene--dice Adonay de los ejércitos.

¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando él aparezca? Porque él es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia a Elohim.” 

16:31 “Os será shabat, de descanso completo, para que humilléis vuestras almas; es estatuto perpetuo.” – Aquí aparece la expresión “shabat shabatón”. Sólo se menciona esta expresión cuando se habla del shabat semanal Yom Kipur y el año sabático. Los shabats de las fiestas anuales no son mencionados como “shabat shabaton”. Yom Kipur es el shabat de los shabats anuales de la misma manera como el shabat semanal es el shabat de los días de la semana. Hay siete shabats anuales adicionales a parte de los shabats semanales, entre los cuales Yom Kipur sirve como un shabat especial, al igual que el shabat de la semana para los días de la semana, cf. Levítico 23. De la misma manera sucede con el Yovel, el año de jubileo, en relación con los siete años de shmitá, remisión, cf. Levítico 25. 

16:32 “Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre hará expiación: se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas” – Este texto tiene una indicación de que Yeshúa actuó en lugar de su Padre Celestial cuando nos redimió de nuestros pecados, como está escrito en 2 Corintios 5:18-21: 

“Y todo esto procede de Eloah, quien nos reconcilió consigo mismo por medio del Mesías, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Eloah estaba en el Mesías reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores del Mesías, como si Eloah rogara por medio de nosotros; en nombre del Mesías os rogamos: ¡Reconciliaos con Eloah! Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Eloah en él.”

16:33 “y hará expiación por el santo santuario; hará expiación también por la tienda de reunión y por el altar. Hará expiación además por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.” – Todos los sacrificios durante Yom Kipur hacen esta limpieza total una vez al año. Sin embargo no es capaz de eliminar el pecado dentro del hombre, sólo expiar por las impurezas y los pecados cometidos durante el año. La carta de los Hebreos 9:1 – 10:25 da una enseñanza profunda mesiánica sobre el servicio de Yom Kipur. Allí se enseña entre otras cosas que: 

1.     El servicio de Yom Kipur en la tierra no hace perfecto al hombre, quitando el yetser hará, el pecado, sólo perdona y cubre pero no quita.

2.     El servicio de Yom Kipur en el Cielo sí hace perfecto al hombre que se apropia del sacrificio eterno y perfecto de Mashíaj Yeshúa.

3.     Una cosa no excluye la otra, sino una es la sombra de la otra.

4.     Una no será quitada hasta que haya venido lo perfecto. Para algunos será cuando el Mesías regrese y para otros será cuando el cielo y la tierra pasen.

17:11 “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.” – La sangre representa la vida. No es que el alma esté en la sangre, sino la vida depende de la sangre.

Con la muerte de Yeshúa se hizo expiación por la vida del hombre, al derramar él su sangre. La sangre fue tomada por El Eterno como un medio de expiación por razón de la vida, el alma, que depende de la sangre.

No hay base en las Escrituras para no permitir que se hagan transfusiones de la sangre para salvar la vida humana. El alma no es transferida a la otra persona al pasar parte de la sangre, ni es transferida a la otra persona parte del alma, (emociones, intelecto y voluntad). El alma es mantenida por medio de la sangre, pero no está en la sangre. 

18:3  “No haréis como hacen en la tierra de Mitsrayim en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Kenáan adonde yo os llevo; no andaréis en sus estatutos.” – Este texto muestra que los hijos de Israel han sido llamados a ser diferentes a los demás pueblos del mundo, especialmente cuando los pueblos son tan inmorales como los mitsríes y los kenaanitas. Hemos sido llamados a comer diferentemente, vestir diferentemente, hablar diferentemente etc. ¿Podemos entonces mirar las prácticas de los demás pueblos y hacer lo contrario? ¿Es eso lo que Adonay quiere enseñarnos con esta palabra? Hasta cierto punto esto está bien, pero si vamos a dejar que las prácticas de los goyim, gentiles, determinen nuestra conducta, es posible que dejemos de hacer algo que Adonay aprueba e incluso manda. ¡No vamos a dejar de hacer algo bueno sólo porque los demás lo hacen! Por lo tanto, sigue el versículo 4 diciendo:

“Habréis de cumplir MIS estatutos y guardar MIS leyes para andar en ellos.”  

No son las naciones las que determinan nuestra conducta, sino la Torá de El Eterno. En el camino de restauración hay muchos ex cristianos que rechazan todas las cosas que hacen los cristianos, por ejemplo orar de manera espontánea, levantar las manos al cielo sobre la cabeza, hablar y cantar en lenguas, arrodillarse ante el Padre, usar expresiones como “hermanos”, “pastores” y demás.

Sólo por el hecho de que se hagan estas cosas en el mundo cristiano no es una razón suficientemente fuerte para rechazarlos. Todas estas cosas que he mencionado aquí son judías y se pueden encontrar en las Escrituras hebreas. No es que sea cristiano practicar estas cosas, es judío. Lo que pasa es que el cristianismo ha adoptado muchas maneras judías en su estilo de vida y cuando los judíos han visto esto, se han apartado de su propia cultura, porque algunos de los cristianos lo están practicando. Esta no es la manera de hacer las cosas. La Torá de Adonay es nuestra regla de vida. Todo lo que El Eterno aprueba, nosotros también lo aprobamos, aunque sean practicadas por personas que no están con nosotros. No podemos dejar de leer las Escrituras porque los satanistas las están leyendo. Esa actitud no es sana y al final llevará a la persona a desviarse del camino recto. 

18:5 “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy Adonay.” – Este texto nos muestra que hay vida en la obediencia a los mandamientos. La pregunta surge: ¿Hay vida eterna en el cumplimiento de la Torá o hay una larga vida en la tierra? La respuesta es: ambas cosas. Hay mandamientos que producen una vida larga debajo del sol y hay otros mandamientos que fueron dados para dar vida eterna al mundo. Por ejemplo el mandamiento que nos ordena creer en el profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15, 18 es uno de los que dan vida eterna, como está escrito en Hechos 16:31:

“Ellos respondieron: Cree en el Señor Yeshúa, y serás salvo, tú y tu casa.”

Digámoslo mejor Créele a El Señor Yeshua, y serás salvo, tú y tu casa.

En Romanos 10:3-10 está escrito: “Pues desconociendo la justicia de Eloah y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Eloah. Porque el Mesías es la meta de la Torá para justicia a todo aquel que cree. Porque Moshé escribe que el hombre que practica la justicia que es de la Torá, vivirá por ella. Además, la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZÓN: "¿QUIÉN SUBIRÁ AL CIELO?" (esto es, para hacer bajar al Mesías), o "¿ QUIÉN DESCENDERÁ AL ABISMO?" (esto es, para subir al Mesías de entre los muertos). Mas, ¿qué dice? CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZÓN, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Señor, y crees en tu corazón que Eloah le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”  

No hay contradicción entre Moshé y Yeshúa. Si fuese así, Yeshúa sería un falso mesías. Lo que Romanos 10 enseña es lo mismo que Levítico 18:5, que hay vida para aquel que practica la Torá, porque la Torá lleva la persona al Mesías y a la justicia de la fe, la cual está citada en la Torá, cf. Deuteronomio 30:12-14. El problema surge cuando una persona intenta usar aquellos mandamientos que no son dados para vida eterna y cumplirlos en su propia fuerza para así obtener la salvación de su alma por los propios méritos. Otra enseñanza falsa, que existe dentro del judaísmo apóstata, es que uno se salva si las obras buenas pesan más que las obras malas. Esos caminos son engañosos y sumamente combatidos en el Brith Hadasha por los emisarios del Mesías.

En la traducción hecha por Dr. David H. Stern de Gálatas 3:12 está escrito:

“Sin embargo, el legalismo no está basado en la confianza y la fidelidad, sino en una mala interpretación del texto que dice, EL QUE LAS HACE, VIVIRÁ POR ELLAS.”

18:24 “No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.” – Todas estas cosas, cf. v 6-23, hicieron en Mitsrayim y en la tierra de Kenáan. Aquí vemos que hay muchos mandamientos de la Torá para las naciones. Sólo en este texto hay 24 mandamientos que aplican a los gentiles de los 613 que fueron dados a Israel. Las naciones que habían quebrantado estos mandamientos fueron condenadas por ello. Casi todos son de carácter sexual. Pero también hablan de quemar a sus hijos a un dios pagano, idolatría y derramamiento de sangre inocente. Por esto se pueden encontrar en este texto los tres pecados que llaman cardinales, sexo, idolatría y violencia. Por estos tres pecados viene el juicio de Adonay sobre todos los hombres, benei Noaj, hijos de Noé, como está escrito en Efesios 5:3-7:

“Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Eloah. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Eloah viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos.”

Las naciones tienen una responsabilidad delante de Adonay para cumplir sus mandamientos y si no lo hacen, vendrá su juicio tarde o temprano. Este texto nos enseña además que como la tierra de Israel es un lugar sagrado, los pecados que son cometidos allí son condenados más que si hubieran sido cometidos en otro lugar.  18:28 “no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que estuvo antes de vosotros.” – La tierra de Israel vomita a los moradores que comenten estos pecados inmorales. Por causa de que los hijos de Kenáan practicaban estos pecados, los hijos de Israel recibieron la orden de exterminarlos de sobre la tierra santa. 

Toda Raba damos a El Eterno, por permitirnos vivir un shabat mas y le pedimos que seamos llenos del calor del Ruaj para evitar que nos enfriemos y mucho menos que nos volvamos tibios; porque ya sabemos  que a los tibios el vomitara de su boca. Amen?

Shabat Shalom

Recopilado por: Orlando Unda R.

viernes, 8 de abril de 2022

Parashá 28 Metsorá

 Parashá 28 Metsorá /Levítico 14:1 – 15:33.

Para ser compartido en el Shabat del 8 de Aviv (NISAN) de 5.782 (Abril 9 de 2.022)

  1. Alía (14:1 - 14:12)
  2. Alía (14:13 -20)
  3. Alía (14:21 - 32)
  4. Alía (14:33 - 53)
  5. Alía (14:54 - 15:15)
  6. Alía (15:16 - 28)
  7. Alía (15:29 - 30)

 

Haftará: 2 Reyes 7:3-20

Brit Hadasha (HaTsofen HaMaljutí): Mateo 13:1 – 15:39

Metsorá. Significa “el que tiene tsaráat”.

Aliyot del Brit Hdasha:

1ª.  13:1-23

2ª.  13:24-57

3ª.  14:1-32

4ª.  14:33-15:11

5ª.  15:12-39 

Metzora

Levítico 14:1 Y habló el Eterno a Moshé, diciendo: 2. Esta será la ley tocante al leproso, en el día de su purificación, cuando será llevado al sacerdote

Temas de la Parasha

La parasha habla sobre los siguientes temas:

Primera alía (12:1 - 13:23)
Leyes para la parturienta. Algunas leyes relacionadas con la tzaraát -lepra- de las personas.

Segunda alía (13:24 - 39)
Otras leyes relacionadas con la tzaraát de las personas

Tercera alía (13:40 - 54)
Más leyes relacionadas con la tzaraát de las personas. Leyes relativas a la tzaraát de las ropas.

Cuarta alía (13:55 - 14:20)
Otras leyes relativas a la tzaraát de las ropas. La purificación del metzorá -persona enferma de tzaraát-.

Quinta alía (14:21 - 32)
La purificación del metzorá pobre.

Sexta alía (14:33 - 15:15)
Las leyes de la tzaraát de las casas. Algunas leyes relativas a la impureza de las personas.

Séptima alía (15:16 - 33)
Otras leyes relativas a diversas impurezas del hombre y de la mujer.

 

REFLEXIÓN

Estudiando desde la semana pasada la Parashá Tazria, aprendíamos la enfermedad que se llama Tzaarát que ha sido mal traducida como lepra, ya que no es como la lepra que todos conocemos sino una enfermedad espiritual que se manifiesta físicamente como consecuencia entre muchas otras de la Lashón Harrá (lengua mala), en pocas palabras el chisme y la murmuración.

 

Sabemos que es una enfermedad espiritual, mandada por El Eterno, porque el diagnóstico y la cura para ella no la daba ningún médico sino el sacerdote.

 

En la parashá de esta semana se trata del Metzoráh, que no es otra cosa sino la persona que padece la enfermedad de Tzaarát.

 

Pero, es oportuno que demos un vistazo a este tema desde el Brit-Hadasha, pues desde allí se hace referencia al poder dañino de la mala lengua

 

 1Pe 5:8  Sean prudentes y manténganse despiertos, porque su enemigo el hasatan, como un león rugiente, anda buscando a quien devorar.

Sant 3:4 Y fíjense también en los barcos: aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos, con un pequeño timón, los guían por donde quieren.

Sant 3:5 Lo mismo pasa con la lengua; es una parte muy pequeña del cuerpo, pero es capaz de grandes cosas. ¡Qué bosque tan grande puede quemarse por causa de un pequeño fuego!

Sant 3:6 Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona. Está encendida por el infierno mismo, y a su vez hace arder todo el curso de la vida.

Es importante que destaque el hecho de que la enfermedad de Tzaraát, tal y como lo comenté al principio, era provocada como consecuencia del lashón hará –mala lengua-, es decir, el hablar mal del prójimo, y por lo tanto era pecado, constatémoslo en el siguiente pasuk:

Vayicra 13:1 Habló el Eterno a Moshé y a Aarón, y les dijo: 2«Cuando el hombre tenga en la piel de su cuerpo una hinchazón o una erupción o una mancha blanca, y haya en la piel de su cuerpo como una llaga de lepra, será llevado a Aarón, el sacerdote, o a uno de sus hijos, los sacerdotes.

En la tradición de nuestro pueblo Israel, se enseña que dicha enfermedad no tendría curación médica, sino que la única alternativa para sanar, era acudir a la misericordia del Eterno, de ahí que el arrepentimiento tendría un papel fundamental para tal efecto, y también se sabe, que solamente existió mientras el Beit Hamikdash –Santo Templo- estuvo de pié, ¿la razón? Es que solamente podría cumplirse la purificación total con su correspondiente agradecimiento a el Eteno a través de ese lugar, mientras el Beit Hamikdash no estuvo o ha estado en pié, el tzaraát no se ha presentado.

 

La condición de Metzora, cuando esta enfermedad se adquiere entre otras por lashón Harra requería el aislamiento social para que no produjera contaminación. Esto nos enseña que quienes practica lashón Harra, son contaminantes u arrastran a otros a hablar del prójimo.

 

Un metzora por lashón  Harra se debe aislar socialmente hasta su completa restauración.

En el caso de una persona de escasos recursos fuera afectada, para purificarse tenía una exención, es decir, no ofrecería el mismo sacrificio dado que implicaba un gasto considerable (que en tiempos modernos ascendería mas o menos a 400 dólares), y por lo tanto Adonai le permitía reducir el sacrificio:

Vayicra 14:21 Mas si fuere pobre, y no tuviere para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda, y un log de aceite, 22 y dos tórtolas o dos palominos, según pueda; uno será para expiación por el pecado, y el otro para holocausto. 23 Al octavo día de su purificación traerá estas cosas al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante del Eterno.

Con lo anterior, démonos cuenta que el paso para la purificación de un Metzora resultaba en un gasto considerable, implicando aún una inversión de tiempo, y toda vez que esto se cumplía, la purificación se concretaría, juntamente con la reintegración a su núcleo familiar y dicho sea de paso, eran dos las implicaciones considerables para el Metzora: 1) Las  económicas 2) Las sociales, las cuales, desde luego afectarían no solo al Metzora –enfermo de tzaraát- sino también a la familia, y detrás de ello el estigma social al evidenciar que la persona era sometida a un castigo divino como consecuencia de su lengua, ahora bien, recordemos que el metzora debía apartarse de su familia e incluso salir de la ciudad donde moraba, lo que provocaría que se juntara con otros metzoraim, y a mi juicio, podría provocar ello dos cosas: 1) que estando en compañía de otras personas que usaron mal su lengua se fortalecieran unos a otros esperando en la misericordia del Eterno, o 2) Que les resultara más difícil su reintegración a la sociedad por cuanto podrían caer sucumbidos ante el vicio que les provocaría seguir hablando mal de los demás en la medida que se rodeaba de personas semejantes.

Hoy por falta del Templo, Tzaarát no se manifiesta físicamente pero si hay      Metzora porque lashón  Harra está vigente y es una enfermedad espiritual que hace que las personas muevan su lengua en el chisme, la murmuración, la crítica y lo mas peligroso, la imaginación. Resultan implicados en el pecado, el que habla, el que escucha y de qui´n se habla.

En algunas religiones que dicen creer en las Escrituras, sustentan sus actividades en un amor que implica entre comillas el perdonar todo, sobrellevando actitudes negativas que resultan perjudiciales a la kehilá –congregación-, sin embargo no es necesariamente eso lo que la Torah  enseña, un buen ejemplo de ello es el Metzora, dado que las personas de nuestro pueblo deberían de alejarse de los metzoraim, e incluso, el metzora debería hacer público su estado no solo a través de su vestimenta, sino tal y cual lo hemos leído, si transitaba por un lugar de personas limpias de tzaraát, debía gritar: ¡impuro! ¡impuro! -¡tame! ¡tame!- Con el objetivo de que ellas se apartaran para no contaminarse, no obstante, la persona que se alejaba tenía la obligación de dedicar un instante para clamar al Eterno por la sanidad del metzora. Lo anterior me recuerda a un pasaje del Brit Jadashá del cual estoy convencido que el rabino Shaúl, - basándose en dicho principio mandó lo siguiente:

1 Corintios 5:9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; 10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

Lo anterior nos advierte que un enfermo de tzarát (de Lashón harra) debe ser apartado de nuestra comunidad a la espera de su sanación a lo que podemos contribuir con nuestras oraciones y ayunos.


No debemos sustentar un supuesto “amor” a costillas de que una comunidad se vea afectada por comportamientos no propios que lleven a arrastrar a los demás al mismo mal, sin embargo es importante que conozcamos que el hecho de apartarnos de personas que llamándose a si mismas hijas del Eterno, no nos exime de clamar al Eterno para que sean restauradas y que su comportamiento negativo venga a ser quitado.

LA TZARAÁT EN EL BRIT JADASHA

En el Brit Jadashá aparecen varias alusiones a personas enfermas de tzaraát, que por cierto, en el griego del Brit Jadashá es de donde proviene la palabra Lepra, ya que el sinónimo de la palabra tzaraát en hebreo, en el griego se usó literalmente la palabra lepra, que al igual que tzaraát es un sustantivo femenino, el adjetivo en griego correspondiente a la palabra hebrea metzora es Lepros. Uno de los casos de tzaraát, lo registran tres escritores de las buenas nuevas, concretamente en Matitiaju –Mateo- 8 del 1 al 4, Marcos que es el que veremos, y  por último Lucas 5 del 12 al 16, leamos a Marcos:
 
Marcos 1:40 Vino a él un leproso (netzorá), rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. 41Y Yeshúa, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. 42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra (Tzaraát) se fue de aquél, y quedó limpio. 43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, 44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moshé mandó, para testimonio a ellos.
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Éste Metzora que no se da su nombre (muy probablemente se llamaba Shimón ver Mateo 26:6, Marcos 14:3, el cual en su casa se daría el evento del ungimiento de Yeshúa HaMashíaj –El Mesías- en su cabeza y en sus pies),  debió cumplir conforme a la Torah, y desde luego obedeciendo al Mesías con ir a presentarse al Cohen y seguir los lineamientos que están marcados en esta parasha, cumpliendo así con lo dispuesto por el Eterno y que Yeshúa usando un eufemismo a tal directriz uso la frase “lo que Moshé mando”, no por que fuera voluntad de hombre, en este caso de Moshé, sino por cuanto fue él, el que lo recibió del Eterno. Este ejemplo es una muestra mas de que Yeshúa fue un hombre observante de Torah, y cumplió escrupulosamente aún con el mínimo detalle.

Como he comentado previamente, la tzaraát solo podría ser sanada por el Eterno, de ahí que cuando Yeshúa sana al Metzora, provoca un revuelo en la sociedad, y con ello un aumento de fama, dado que si él había sanado, la mano del Eterno estaba detrás de él, leamos la continuación del evento antes descrito:

Marcos 1:45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Yeshúa no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

La historia de Yeshúa es histórica y de ninguna manera es un cuento o un mito creado, sino que los hechos que se registraron fueron notorios a sus contemporáneos.

Otro ejemplo con metzoraim y Yeshúa es cuando le aparecieron diez de ellos, clamaron por sanidad, y Mashíaj les instó a presentarse con el Cohen:

Lucas 17:11 Yendo Yeshúa a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos,(mesorot) los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Yeshúa, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Elohym a gran voz, 16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17 Respondiendo Yeshúa, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Elohym sino este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Es de resaltar que solo uno volvió a agradecerle una vez que constató su sanidad, ¿cuántos habrán ido al cohen? Lo mas probable es que solo uno igualmente, lo que resalta el hecho de que en medio de problemas, las personas podrán clamar a un poder superior, incluso hacer compromisos, sin embargo, tristemente el resultado arrojará que muy probablemente, solo el 10% cumplirá.

Por otra parte, tengamos presente que la palabra “EXTRANJERO” no es del todo literal, pues este leproso que había regresado era de Samaria (Yisraelita) no de la tribu de Judá. Los judío no consideraban a los samaritanos como de su pueblo pues simbolizaban las tribus perdidas del norte

EL TZARAÁT EN OBJETOS

El capítulo que nos ocupa sigue enunciando hasta donde podría haber llegado la contaminación de tzaraát, el cual podría manifestarse en objetos como vestidos, de cualquier material como la lana, lino, cuero, etc:

Vayicra 13:47»Cuando en un vestido aparezca una mancha de lepra, ya sea vestido de lana o de lino, 48 o en urdimbre o en trama de lino o de lana, o en cuero, o en cualquier objeto de cuero, 49 y si la mancha es verdosa o rojiza, en vestido o en cuero, en urdimbre o en trama, o en cualquier objeto de cuero, es mancha de lepra y se ha de mostrar al sacerdote.

Todo objeto que diera indicios de tzaraát debería igualmente el dueño, hacerlos examinar por un cohen, tal y como lo hemos leído.

EL TZARAÁT EN LAS CASAS

Por falta de espacio, y sin llegar al detalle, deben también conocer que en el capítulo siguiente, es decir el 14 de Vayicra, desde el pasuk 32 al 53, se describe la posibilidad de que un lugar habitado igualmente se contamine:

Vayicra 14:33 Habló también Adonai a Moshé y a Aarón, diciendo: 34 Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión, 35 vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa.

En los versículos que corresponden al tzaraát en las casas, que previamente enuncié, describe las alternativas posibles para efectuar la purificación del lugar, hasta llegar al punto de que fuera imposible erradicarla y como consecuencia llegar hasta su destrucción total. Te invito a que leas los versículos con detenimiento por que hay mucho más para aprender.

Ahora que hemos visto las evidencias que podrían demostrar o no, la presencia de tzaraát en el cuerpo, objetos o casas, vayamos a ver la condición que debería de guardar el hombre o la mujer que tuviera tzaraát.

Existían cuatro condiciones básicas que debería guardar la persona contaminada con tzaraát, veámoslas:

1.- Deberá llevar vestidos rasgados:

Vayicra 13:45»El leproso que tenga llagas llevará vestidos rasgados ...

2.- Deberá llevar su cabeza descubierta y su rostro semicubierto:

Vayicra 13:45 ... y su cabeza descubierta, y con el rostro semicubierto ...

3.- Cuando vea a personas deberá gritar su condición:

Vayicra 13:45 ...gritará: “¡Impuro! ¡Impuro!”.

4.- El metzora deberá habitar fuera del campamento:

Vayicra 13:46 Todo el tiempo que tenga las llagas, será impuro. Estará impuro y habitará solo; fuera del campamento vivirá.


. Conclusión

Tzaraát es una enfermedad que solo la cura el ETERNO. Por esta razón  quien lo representa es el sacerdote. Metzora (enfermo de Tzaraát) Yeshúa como observante supremo de Torah (la Torah viva) producía el milagro pero los enviaba al sacerdote quien verificaba y declaraba la sanación y exigía los correspondientes sacrificios. Demostrando así Yeshúa Su respeto a la Torah y total sujeción al Eterno.
El Brit Jadashá da muestras de que existe una coherencia con el TaNaJ –mal llamado Antiguo Testamento-, y no solo eso, hay una armonía perfecta entre ambos, y de ninguna manera como tantas gentes quieren demostrar que fue la creación de una nueva religión, sino que el judaísmo mesiánico fue la práctica del Mesías, de sus seguidores y de aquellos de entre los gentiles que serían llamados, el contraste cultural lo vivirían estos últimos, y poco a poco se integrarían a la comunidad con sus respectivas prácticas hebreas.

Yojanán –conocido como Juan- HaMatvil –el Inmersor- para el efecto de cerciorarse que Yeshúa fuera el Mashíaj, mandó a dos talmidim –estudiantes- a inquirirle:

Lucas 7:18 Los discípulos de Yojanán le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Yojanán a dos de sus discípulos, 19 y los envió a Yeshúa, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? 20 Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Yojanán el El Inmersor nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? 21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo Yeshúa, les dijo: Id, haced saber a Yojanán lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; 23 y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí.


Yeshúa les contestó con seis signos que debería tener el que fuera el Mesías según las profecías de Yeshaya –Isaías-:

1)    Los ciegos verán (Yeshaya 29:18; 35:5)
2)    EL cojo saltará o caminará (Yeshaya 35:6; 61:1)
3)    Sanar enfermos incluyendo a la tzarát (Yeshaya 61:1)
4)    Los sordos oirán (Yeshaya 29:18; 35:5)
5)    Levantar a los muertos (Implicado en Yeshaya 11:1-2)
6)    Dar buenas nuevas (Yeshaya 61:1-2)

Amados, las pruebas de que Yeshúa efectivamente fue el Mesías son muchas, y una pequeña muestra de ello es esta parasha, por lo que te invito a que entiendas: ¡Mashíaj puede venir hoy a tu vida incluyendo la demostración de los signos antes mencionados, solo basta creerle!

¡Shabbath shalom!

Preparado por: HOSHEA BEN YISRAEL

sábado, 2 de abril de 2022

Parashá No.27 - Tazria

 Parashá No.27 - Tazria / Concebir.

Vaykrá / Y Llamó / Levítico 12: 1 - 13: 59
Para ser compartida shabat 1 Aviv/Nisan 5782 / 2 Abril 2022

 

Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría por separado):

 

1.    12:1 – 13:5

2.    13:6-17

3.    13:18-23

4.    13:24-28

5.    13:29-37

6.    13:38-54

7.    13:55-59

 

Haftará: 2 Reyes 4:42 – 5:19

 

Código Real (HaTsofen HaMaljutí): Mateo 10:1 – 12:50

 

 Tazría: Concebir.

 

Tazría Significa “ella concibe”. (Pero habla de la Impureza y purificación)

 

Tzaria / Concebir Tazria, viene de la palabra “Zera” – “semilla”. El texto nos habla del momento en que una mujer queda embarazada para transformarse en generadora de vida. En su seno comienza a gestarse esa semilla que alumbrará en el futuro nueva vida.

Tazria nos habla desde el ayer a este hoy, para definir el mañana. Tzriara nos pide que comencemos a buscar la semilla de lo que nacerá, que abramos los ojos a este tiempo como inicio de un nuevo tiempo. Nos abre la puerta a que diseñemos quiénes seremos una vez que esta semilla germine.

Lo que seremos mañana lo empezamos a escribir hoy. Las personas, las almas, los hijos, los amigos, los padres, los amores. Las organizaciones, las comunidades, las políticas y las economías. Las solidaridades, las generosidades, los corazones en la mano. Las formas de ser, de conectarnos, de abrazarnos, de sabernos y contenernos. Lo que aprenderemos, lo que sufriremos, lo que celebraremos, lo que superaremos y lo que recordaremos.

Lo que no podemos dejar pasar es el compromiso de cumplir la torah y ser coherentes; para que las semillas sean llenas de nueva vida, y asi renacer para un mejor mañana. Amen?

12 1 YHVH dijo a Moshe: 2 "Dile al pueblo de Israel: 'Si una mujer concibe y da a luz un niño, ella estará impura por siete días con la misma impureza como en niddah, cuando ella está teniendo su período mensual.

La parashá nos enseña acerca de la lepra y como deben ser tratadas las personas o cosas que hayan contraído esa enfermedad.

Pero a manera de escudriñar, hoy vamos hacer comentarios, o vamos a estudiar un poco acerca de la Haftaráh correspondiente a esta Parashá tanto Tzaria, como Metzorah.

La encontramos en Melajím Bet / 2 Reyes 4:42 – 5:19

42 Vino un hombre de Baal Salisa y llevó al hombre de Elohim primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en espiga; y dijo Elishá: «Dáselo a la gente para que coman.» 43 Su servidor dijo: « ¿Cómo voy a dar esto a cien hombres?» Él dijo: «Dáselo a la gente para que coman, porque así dice Yhvh: Comerán y sobrará.»
44 Se lo dio, comieron y dejaron de sobra, según la palabra de Yhvh.

Melajím Bet / 2 Reyes 5:1 Naamán, jefe del ejército del rey de Aram, era hombre muy estimado y favorecido por su señor, porque por su medio había dado Yhvh la victoria a Aram. Este hombre era poderoso, pero tenía lepra. 2 Habiendo salido algunas bandas de arameos, trajeron de la tierra de Israel una muchachita que se quedó al servicio de la mujer de Naamán. 3 Dijo ella a su señora: «Ah, si mi señor pudiera presentarse al profeta que hay en Samaria, pues le curaría de su lepra.» 4 Fue él y se lo manifestó a su señor diciendo: «Esto y esto ha dicho la muchacha israelita.» 5 Dijo el rey de Aram: «Anda y vete; yo enviaré una carta al rey de Israel.» Fue y tomó en su mano diez talentos de plata, 6.000 siclos de oro y diez vestidos nuevos. 6 Llevó al rey de Israel la carta que decía: «Con la presente, te envío a mi siervo Naamán, para que le cures de su lepra.»

7 Al leer la carta el rey de Israel, desgarró sus vestidos diciendo: « ¿Acaso soy yo Yhvh para dar muerte y vida, pues éste me manda a que cure a un hombre de su lepra? Reconoced y ved que me busca querella.» 8 Cuando Elishá, el hombre de Elohim, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: « ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel.»9 Llegó Naamán con sus caballos y su carro y se detuvo a la entrada de la casa de Elishá.10 Elishá envió un mensajero a decirle: «Vete y lávate siete veces en el Jordán y tu carne se te volverá limpia.» 11 Se irritó Naamán y se marchaba diciendo: «Yo que había dicho: ¡Seguramente saldrá, se detendrá, invocará el nombre de Yhvh su Elohim, frotará con su mano mi parte enferma y sanaré de la lepra! 12 ¿Acaso el Abaná y el Farfar, ríos de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿No podría bañarme en ellos para quedar limpio?» Y, dando la vuelta, partió encolerizado. 13 Se acercaron sus servidores, le hablaron y le dijeron: «Padre mío; si el profeta te hubiera mandado una cosa difícil ¿es que no la hubieras hecho? ¡Cuánto más habiéndote dicho: Lávate y quedarás limpio!» 14 Bajó, pues, y se sumergió siete veces en el Jordán, según la palabra del hombre de Elohim, y su carne se tornó como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. 15 Se volvió al hombre de Elohim, él y todo su acompañamiento, llegó, se detuvo ante él y dijo: «Ahora conozco bien que no hay en toda la tierra otro Elohim que el de Israel. Así pues, recibe un presente de tu siervo.» 16 Pero él dijo: «Vive Yhvh a quien sirvo, que no lo aceptaré»; le insistió para que lo recibiera, pero no quiso. 17 Dijo Naamán: «Ya que no, que se dé a tu siervo, de esta tierra, la carga de dos mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros dioses sino a Yhvh. 18 Que Yhvh dispense a su siervo por tener que postrarse en el templo de Rimmón cuando mi señor entre en el templo para adorar allí, apoyado en mi brazo; que Yhvh dispense a tu siervo por ello.» 19 El le dijo: «Vete en paz.» Y se alejó de él una cierta distancia.

Esta es una historia bastante conocida por casi todos nosotros.

Seguramente muchas veces hemos escuchado enseñanzas acerca de esta porción.

Pero yo creo hermanos que cada vez hemos crecido espiritualmente; porque cuando leemos un verso de la Torah, hoy nos quiere enseñar algo, pero mañana el mismo verso no da otra enseñanza y asi cuando lo repetimos o cada vez que estudiamos este texto.

La Palabra del Eterno no cambia, pero nosotros si. Amen.

Las enseñanzas que El Eterno nos ha dado al respecto han podido ser muchas.

Pero gracias a Su bondad y misericordia Él siempre tiene para nosotros comida caliente y fresca. Y hoy hay doble porción. O como decimos doble bendición.

Y hoy El Eterno quiere que aprendamos del comportamiento de varios de los personajes que hacen parte de uso de los relatos que nos ocupan.

Cuando aprendamos la lección que El Eterno nos quiere dar, entonces podemos entender mejor a muchas personas que nos rodean.

Y también podemos saber cómo aplicar en nuestra vida esta enseñanza.

Primero que todo veamos el cambio en muchos aspectos de la vida de Naamán:

42 Vino un hombre de Baal Salisa y llevó al hombre de Elohim primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en espiga; y dijo Elishá: «Dáselo a la gente para que coman.»

Naamán llegó con una ofrenda muy sencilla, algunos panes y granos de cebada.

Acordémonos que la ofrenda según las Sagradas Escrituras van de acuerdo al corazón de cada persona.

Esto sucedió mientras él era un leproso aún.

Pero miremos como cambiaron las cosas cuando ya fue sanado de su lepra:

14 Bajó, pues, y se sumergió siete veces en el Jordán, según la palabra del hombre de Elohim, y su carne se tornó como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. 15 Se volvió al hombre de Elohim, él y todo su acompañamiento, llegó, se detuvo ante él y dijo: «Ahora conozco bien que no hay en toda la tierra otro Elohim que el de Israel. Así pues, recibe un presente de tu siervo.» 16 Pero él dijo: «Vive Yhvh a quien sirvo, que no lo aceptaré»; le insistió para que lo recibiera, pero no quiso.

Se oyen quejas en muchas comunidades, de que los miembros no dan lo suficiente. O no hemos escuchado eso en alguna parte?

Y en esta porción de las escrituras, nos podemos dar cuenta de una de las razones.


Cuando la gente no ve la mano del Eterno sobre su vida, le entran dudas.

Elohim estará aquí?               
Y entonces no da lo que tiene que dar.

Sino que era una cuestión personal de cada uno con El Eterno.

Pero la función de nosotros los lideres es la de llevar a los miembros de nuestras comunidades a esa dimensión sobrenatural donde se vea la mano del Eterno en sus vidas.

Ese día darán lo que tienen que dar. (No hablo solo económicamente .Servicio,Tiempo…)

_Ahora dejemos a Naamán tranquilo por un momento, y miremos la actitud de Elishá.

42 Vino un hombre de Baal Salisa y llevó al hombre de Elohim primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en espiga; y dijo Elishá: «Dáselo a la gente para que coman.» 43 Su servidor dijo: « ¿Cómo voy a dar esto a cien hombres?» Él dijo: «Dáselo a la gente para que coman, porque así dice Yhvh: Comerán y sobrará.»v44 Se lo dio, comieron y dejaron de sobra, según la palabra de Yhvh.

Vemos aquí que la pequeña ofrenda fue recibida por Elishá. Adonay le ordenó que la recibiera.

Y esa ofrenda fue de bendición.    Los panes alcanzaron para todos y aún sobró.

Lo poco en las manos del Eterno es mucho.

Se Acuerdan dos parasha atras ¡¡ Depende de quién son las manos.

Retomando la historia de Elishá, nos damos cuenta de algo muy curioso :

15 Se volvió al hombre de Elohim, él y todo su acompañamiento, llegó, se detuvo ante él y dijo: «Ahora conozco bien que no hay en toda la tierra otro Elohim que el de Israel. Así pues, recibe un presente de tu siervo.» 16 Pero él dijo: «Vive Yhvh a quien sirvo, que no lo aceptaré»; le insistió para que lo recibiera, pero no quiso.

Cuando llegó la hora de la ofrenda abundante, Elishá no la quiso aceptar.

Y nos preguntaremos todos..... Porqué?

Porqué una sí y la otra no?

Tratemos de encontrar las razones.

Elishá de pronto se dio cuenta que con la ofrenda pequeña Naamán no estaba tratando de comprar nada.

Ni de impresionar a nadie.

Era una ofrenda pequeña, pero sincera.

Por eso Elishá la aceptó gustoso.

Después de la sanidad, Naamán quiso pagar lo que Elohim había hecho.

Y eso ni Elohim ni Elishá lo podían aceptar.

Si Naamán hubiera preguntado: Gracias por la sanidad.....Cuanto se le debe?

Y si Elishá hubiera contestado: Espera y miro la lista de precios.......

Sanidad de lepra...........son $ 50 millones.......


Seguramente Naamán los hubiera pagado gustosamente y Adiós pues.
Más nunca se hubiera sabido de él.

Algo que impactó a Naamán fue el hecho de que no le aceptaron la ofrenda para pagar por lo que Elohim había hecho en su vida.

Naamán se dio cuenta que a él no lo ayudaron por interés en sus posesiones.


La lección quedó tan clara para él, que él resultó pidiendo que le dieran a él.

17 Dijo Naamán: «Ya que no, que se dé a tu siervo, de esta tierra, la carga de dos mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros dioses sino a Yhvh.

Ese Elohim desinteresado llamó mucho la atención de Naamán.

“porque tu siervo ya no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros dioses sino a Yhvh.”

La imagen que se llevó Naamán del Eterno, es la misma que se deben llevar los que nos visiten hoy en día en nuestra kehila y en nuestras casas. Amen.

Atendemos igual al humilde que al potentado? no hacemos acepción de personas.

Aquí hay enseñanzas para todos.
Para nosotros los que nos consideramos líderes.

Para los miembros de las comunidades.
Para los que están llegando.

Ahora hagamos otra pregunta; ¿cuántas veces Yeshua cobro por un milagro? NUNCA

Ahora los mercaderes de la Fe, son vendedores de milagros.

Pero Yeshua Una vez Entrando al Templo gritó que la casa de nuestro Abba era casa de oración y los mercaderes la han hecho cueva de ladrones. Hoy pasa lo mismo sobre todo en las llamadas iglesias de multitudes.

Pero en nuestra parasha de hoy Tzaria, nos podemos dar cuenta de algo, que nunca antes en los diversos estudios que hemos hecho de este pasaje, nos habíamos percatado.

Si miramos a por encima, los personajes principales de la historia son:

Yhvh, que utilizó a Su siervo Elishá para sanar a Naamán.

Pero se nos olvida una persona, que sin la cual nada de lo que sucedió hubiera sucedido.

Esta persona pasa sin pena ni gloria por el relato.  Es más, ni siquiera conocemos su nombre.

1 Naamán, jefe del ejército del rey de Aram, era hombre muy estimado y favorecido por su señor, porque por su medio había dado Yhvh la victoria a Aram. Este hombre era poderoso, pero tenía lepra. 2 Habiendo salido algunas bandas de arameos, trajeron de la tierra de Israel una muchachita que se quedó al servicio de la mujer de Naamán.
3 Dijo ella a su señora: «Ah, si mi señor pudiera presentarse al profeta que hay en Samaria, pues le curaría de su lepra.» 4 Fue él y se lo manifestó a su señor diciendo: «Esto y esto ha dicho la muchacha israelita.»

Ya saben de quien estoy hablando?      De una muchachita.

De una muchacha israelita.  Esa muchacha israelita que tuvo misericordia de un enfermo como Naamán.

Ella sabía dónde estaba la solución al problema.

3 Dijo ella a su señora: «Ah, si mi señor pudiera presentarse al profeta que hay en Samaria, pues le curaría de su lepra.»

Ella no tuvo miedo al ridículo.    Ella sabía en quien había creído.

Aunque ella estaba de esclava en la casa de Naamán.

Ella sabía que su esclavitud con toda seguridad tenía un propósito.

No se amilanó ante la supuesta adversidad.

Y sirvió de puente para la salvación de toda una familia y quien sabe de cuantos mas.

Lo que esa muchachita hizo lo estamos recordando aprox.2800 años después.


¿Hermanos, Cuantos Naamanes hay a nuestro alrededor?

Hermanos Cuántas familias que no saben dónde está la solución a sus problemas?

Y cuantos equivocados por esta época escogiendo disque un cambio; pero en contra de los principios Mesiánicos o creyentes en las comunidades defendiendo la vida, próvida; pero quieren seguir a los asesinos de niños, secuestradores y violadores, pro aborto. Eligen a los promotores de las ideologías de género y todas sus aberraciones. Dicen temer a el Eterno, pero escogen Disque ateos, Pero saben muy bien y aquí lo repetimos cada shabat Dev 30;19-20. Pero a lo bueno llaman malo y a lo malo llaman bueno. Amen? Aunque debemos esperar en El Eterno. El Hara la obra, Pero no nos escudemos conque no debemos elegir. Claro que pedimos misericordia a nuestro Abba. Pero acordémonos que Moshe intercedió ante El Eterno muchas veces y el Eterno mismo cambio las decisiones de destruir su pueblo. Amen?

Recordemos…. La porción Tzaria de esta semana, nos habla de la lepra.

Hoy hay muchos tipos de “lepras” que están acabando con este mundo que nos rodea.

La muchachita israelita conocía a Elishá.       Sabía que él tenía solución.

Y adonde él, los mandó.

Saben que significa el nombre Elishá?   Elohim Es Salvación.

Nosotros conocemos a Yeshúa. Y todos Sabemos que significa el nombre Yeshúa ?

Yhvh Es Salvación.    ¿Coincidencia? o Casualidad?
No creemos en ellas.

Es la manera como Elohim trabaja siempre.

Él Eterno nuestro Eloha, Es El mismo ayer, hoy y por los siglos. El es El Eterno Presente.

Yeshúa está esperando que guiemos a las personas hacía Él. (Hacia el Eterno y por mediación de Yeshua)

Para Él nada es imposible. ¿Para quién? Para El Eterno.

Matitiahu / Mat. 8
1 Cuando Yeshúa bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. 2 En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: «Adón, si quieres puedes limpiarme.» 3 Él extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante quedó limpio de su lepra.

HERMANOS, Lo que nosotros hagamos hoy será recordado en el cielo por y para la eternidad. Amen

¡Shabat Shalom!  

Orlando Unda Ramirez.