viernes, 11 de enero de 2013

Parashá 14 VaErá


Parashá 14 VaErá
Éxodo 6:2 – 9:35
Aliyás de la Torá:
1.    6:2-13
2.    6:14-28
3.    6:29 – 7:7
4.    7:8 – 8:10 (8:6 heb.)
5.    8:11-22 (8:7-18 heb.)
6.    8:23 (19 heb) – 9:16
7.    9:17-35
8.    Maftir: 9:33-35
Haftará: Ezequiel 28:25 – 29:21
Brit Hadasha: Lucas 2:21 – 5:11
VaErá
Significa “y me mostré”.
Primera aliyá, 6:2-13
Eloha le recuerda a Moshé que su nombre es YHWH y dice que no se dio a conocer con ese nombre a los patriarcas. Estableció su pacto con ellos para darles la tierra de Kenáan donde peregrinaron. Además ha oído el gemido de los hijos de Israel por la esclavitud y se ha acordado de su pacto. Moshé recibe la orden de decir a los hijos de Israel que él es YHWH y que los sacará de la esclavitud de los mitsríes para ser su pueblo y darles la tierra que juró a los patriarcas. Moshé habla con el pueblo pero no escucha. También tiene que hablar con Faraón. Pero Moshé pregunta cómo le va a escuchar Faraón si los hijos de Israel no le escuchan. Entonces el Eterno ordena a Moshé y Aharón en cuanto a los hijos de Israel y en cuanto a Faraón para sacar a los hijos de Israel de Mitsrayim. (Egipto)
Segunda aliyá, 6:14-28
Reuvén tenía cuatro hijos. Shimón tenía cinco. Leví tenía tres, Guershón, Kehat y Merari. Leví tuvo 137 años. Guershón tuvo dos hijos. Amram fue hijo de Kehat junto con tres más. Guershón tuvo 133 años. Merari tuvo dos hijos. Amram tomó a Yojeved, su tía y ella dio a luz a Aharón y a Moshé. Amram tuvo 137 años. Koraj y Eltsafán son primos de Aharón y Moshé. Aharón tomó por mujer a Elisheva y ella le dio a luz cuatro hijos. Koraj tuvo tres hijos. El hijo de Aharón, Elazar tuvo a Pinjás. Estos son Aharón y Moshé que hablaron a Paró para sacar a los hijos de Israel de Mitsrayim.
Tercera aliyá, 6:29 – 7:7
El Eterno le habla a Moshé y le dice: “Yo soy Yhwh; di a Faraón, rey de Egipto (Mitsrayim), todo lo que yo te diga.” Moshé le contesta y dice que es incircunciso de labios. ¿Cómo le va a escuchar Faraón? El Eterno constituye a Moshé como elohim para Faraón (Paró) y Aharón como profeta.El
Eterno endurecerá el corazón de Faraón ( Paró) para multiplicar los milagros en Egipto (Mitsrayim). Adonai pondrá su mano sobre Egipto (Mitsrayim) y sacará a su pueblo. Y los mitsríes sabrán que él es el Eterno. Moshé y Aharón hacen como el Eterno les mandó. Entonces Moshé tiene 80 años y Aharón 83.
Cuarta aliyá, 7:8 – 8:10 (8:6 heb.)
Cuando Faraó (Paró) pide que hagan un milagro Aharón tendrá que tomar su vara y echarla ante él para que se convierta en serpiente. Cuando lo hace, los magos de Egipto (Mitsrayim) hacen lo mismo. Pero la vara de Aharón devora las varas de ellos. Faraón (Paró) fortalece su corazón y no los hace caso, como el Eterno ha dicho. Moshé tendrá que presentarse ante Faraón (Paró) por la mañana, cuando vaya al río, y decirle en el nombre del Eterno que deje ir al pueblo. Como no ha querido escuchar, ahora conocerá que él es el Elohim único y Eterno. Las aguas del río se convertirán en sangre y todos los peces morirán. Moshé dice a Aharón que extienda su mano sobre todas las aguas de Egipto (Mitsrayim). Cuando lo hace hay sangre por toda la tierra de Egipto (Mitsrayim). Pero los magos hacen lo mismo con sus ciencias ocultas y Paró fortalece su corazón y no hace caso, como el Eterno ha dicho. Todos los mitsríes (Egipcios) cavan buscando agua.
Pasan siete días y el Eterno dice a Moshé que vaya a Faraón (Paró) y le diga: “Así dice el Eterno: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no los deja ir, vendrán ranas desde el río y entrarán en las casas y por todas partes. Aharón extiende su vara sobre los ríos y los canales y las ranas cubren la tierra deEgipto (Mitsrayim). Los magos hacen lo mismo. Faraón (Paró) llama a Moshé y a Aharón y pide que rueguen al Eterno para que quite las ranas. Así dejará ir al pueblo para sacrificar al Eterno. Moshé pregunta cuándo debe orar. Paró responde: “Mañana”. Así sucederá para que sepa que no hay nadie como el Eterno.
Quinta aliyá, 8:11-22 (8:7-18 heb.)
Las ranas sólo se quedarán en el río. Moshé y Aharón salen de Faraón (Paró) y Moshé clama al Eterno acerca de las ranas y Este hace conforme a su palabra. Las ranas mueren en las casas, los patios y los campos. Las juntan en montones y la tierra se corrompe. Pero al ver que hay alivio Faraón (Paró) hace pesado su corazón y no hace caso, como el Eterno ha dicho.
Moshé dice a Aharón que golpee el polvo de la tierra para que se convierta en piojos. Al hacerlo vienen piojos sobre hombres y animales en todo Egipto (Mitsrayim). Los magos tratan de producir piojos, pero no pueden. Dicen a Paró que este es el dedo de Elohim. Pero Paró fortalece su corazón y no hace caso, como el Eterno ha dicho.
Moshé tendrá que levantarse muy temprano y ponerse ante Faraón (Paró) cuando vaya al agua y decir: “Así dice el Eterno: Deja ir a mi pueblo para que me sirva.” Si no lo hace enviará mezclas de animales dañinos por todas las casas de los Egipcios (mitsríes). Pero no será así en Goshén para que sepa que el Eterno está en medio de la tierra.
Sexta aliyá, 8:23 (19 heb) – 9:16
El Eterno hace diferencia entre su pueblo y el pueblo de Faraón (Paró). El día siguiente entran los animales dañinos en todo Egipto (Mitsrayim) y la tierra se está destruyendo. Faraón (Paró) permite que hagan sacrificios a su Eloha dentro del país. Pero Moshé responde y dice que no conviene porque para los mitsríes es abominación lo que van a sacrificar al Eterno. Entonces los apedrearían. Necesitan una distancia de tres días de camino y allí ofrecerán. Faraón (Paró) dice que los dejará ir a la estepa, sólo
que no vayan muy lejos. Cuando Moshé sale de la presencia de Faraón (Paró) ruega al Eterno que los animales se alejen para el día siguiente. El Eterno hace lo que Moshé le pide y no queda ni un solo animal. Pero Faraón (Paró) hace pesado su corazón y no deja salir al pueblo.
Moshé tendrá que ir a Faraón (Paró) otra vez y decirle que deje ir al pueblo para servir al Eloha de los hebreos. Si se niega dejarlos vendrá la mano del Eterno sobre el ganado de Faraón (Paró). Pero nada del ganado de Israel perecerá. El Eterno lo hace el día siguiente. Faraón (Paró) envía para saber que todo el ganado de Mitsrayim (Egipto) ha perecido pero del ganado de Israel no ha muerto ninguno. Pero el corazón de Paró se hace pesado y no deja ir al pueblo.
Moshé y Aharón tendrán que tomar puñados de hollín de un horno y Moshé tendrá que esparcirlo hacia el cielo ante Paró. Se convertirá en polvo fino en toda la tierra que produzca úlceras y ampollas en hombres y animales. Cuando lo hacen, lo magos no pueden estar delante de Moshé por causa de las úlceras. Pero la presencia del Eterno refuerza el corazón de Paró y no hace caso, como el Eterno ha dicho.
Moshé tendrá que levantarse temprano y decir a Paró que deje ir al pueblo para que sirva al Eloha de los hebreos. Todas las plagas vendrán sobre él, sus siervos y su pueblo para que sepan que no hay otro como Él en toda la tierra. Si la peste hubiera venido sobre el pueblo, habría muerto, pero el Eterno le mantiene para mostrarle su poder y para que su Nombre sea proclamado por toda la tierra.
Séptima aliyá, 9:17-35
Si Faraón (Paró) no deja ir al pueblo, vendrá el día siguiente un fuerte granizo nunca visto antes. Tendrá que poner a salvo todos los que estén en el campo para que no mueran. Los siervos de Faraón (Paró) que temen la palabra de del Creador ponen a salvo sus siervos y su ganado. Pero el que no hace caso a la palabra del Eterno los deja en el campo. Cuando Moshé extiende la vara sobre el cielo Elohim envía truenos, granizo y fuego como nunca ha habido desde que Mitsrayim (Egipto) existió. Todo lo que hay en el campo es destruido, hasta los árboles. Pero no hay granizo en Goshén. Paró (Faraón) llama a Moshé y Aharón y dice que ha pecado. El Eterno es justo y su pueblo y él son impíos. Pide que rueguen para que no haya más truenos y granizo y dejará ir al pueblo para no quedarse más. Cuando Moshé salga de la ciudad y extienda las manos al Eterno, los truenos y el granizo cesarán, para que Paró (Faraón) sepa que la tierra es del Eterno. Todavía Paró y sus siervos no temen al Eterno. (El lino y la cebada han sido destruidos, pero no el trigo y el centeno, porque son tardíos.) Moshé sale de la ciudad y extiende sus manos al Eterno y la tormenta termina. Pero Faraón (Paró) peca otra vez haciendo pesado su corazón, y sus siervos hacen lo mismo. No deja ir a los hijos de Israel como el Elohim de Yisrael ha dicho.
Comentarios

6:7 - Y OS TOMARE POR PUEBLO PARA MI, Y YO SERE VUESTRO DIOS; Y CONOCEREIS QUE SOY YO ADONAI, VUESTRO DIOS, QUE OS SACÓ DE DEBAJO DE LAS CARGAS DE LOS EGIPCIOS.

7 – Y OSTOMARE POR P U E B LO PARA MI. " Esta frase que describe por primera vez la futura vocación de la familia de Israel, precede a la que le anuncia la posesión de su futuro país. Israel el nombre dado a una persona que tipifica a una nación que pertenece a Eloha, sin país y sin territorio. Habitaba en tierra extrajera.  Las palabras de ese versículo hacen además, resaltar el carácter específico del Judaísmo, que se ha definido tan a menudo como una religión.

Nada mas incorrecto. Israel es el Pueblo del Dios único, lo que significa
que la entidad social que el constituye está dirigida, inspirada y gobernada por Dios, bajo todos sus múltiples aspectos. También sus relaciones con Dios sobrepasan de lejos las de una sociedad religiosa, donde Dios no posee mas que los templos , las iglesias los altares, las parroquias, las castas de sacerdotes, etc .

La relación del pueblo de Israel es una relación de familia, de hábitat continuo en todo tiempo y lugar, es una manera de vivir con Pápa en todo momento, amándolo y siendo amados por El.

2Corintios  6:18 Yo seré para vosotros un padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso.

Ser Israelita es ser testimonio constante de la existencia de Elohim. Ratificando y glorificando Su Nombre en  todo y con todos los actos de nuestra vida.

Ser Israelita no es tan solo una bandera, o una kipa, o un talit, o asistir a Shabat etc., es sentir en nuestro ser la presencia Divina en todo momento. Haciendo de nuestros atuendos y fiestas una manifestación sincera de nuestra identidad, seguros de que somos dignos de portarla.

Ser Israelita trae el deseo puro de servir al Eterno, por encima de todas las dificultades, superando todo sentir contrario a la voz de Eloha.

Jer 7:22 Que cuando yo saqué a vuestros padres de Egipto, nada les dije ni mandé sobre holocausto y sacrificio.
Jer 7:23 Lo que les mandé fue esto otro: "Escuchad mi voz, y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, e iréis por donde yo os mande,

Si otros pueblos encuentran su centro de reunión en un territorio común, Israel lo encuentra, para sí, en el Dios común de los hebreos, así que Israel no es un territorio especifico aunque posea su casa. Ser Israelita es ser pueblo escogido por el Eterno el cual habita en toda la extensión del su reino haciendo parte del mismo. Y su compromiso es llevar la Gloria del Eterno a todo los seres de la tierra.

Isa 42:6 Yo, Yhwh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,
(otras visiones Bíblicas dicen  luz a las naciones

Cuando Yeshúa se dirigió al pueblo Judío (la única representación de los Israelitas del entonces) y nos amonestó sobre la misión que sus talmidin tendrían en el futuro para llevar la luz a toda la tierra
muy claro lo manifestó nuestro Maestro Yeshúa cuando nos dijo:
Mat 5:14 "Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.

La luz de Israel es manifiesta al mundo como testimonio vivo de la Existencia de Elohim.
No importa cuantos quieran desconocerla y procuren extinguirla, pues es llama de aceite puro y apartado (Kadosh) que jamás se apagará.

Los propósitos del Eterno obran aún en lo que nos pereciera impropio, es para glorificar Su Kadosh nombre.

El pueblo de Israel no puede ser confundido con el pueblo Israelí. Estos son los nacidos en el territorio de Israel pero no  todos Judíos.  Pedazo de tierra devuelto en 1.948 (no completo) y conservado por una mayoría descendientes de la Tribu de Judá, pero no todos los nacidos allí son  necesariamente creyentes en la Torah, como quiera que allí habita una gran mescla de credos e idolatrías entre, musulmanes, católicos, cristianos,  bahai, etc.

Los Judíos son Israelitas,  pero no los únicos como ellos creen. Los Israelitas están entre las Naciones como generadores de fuentes de Luz esperando ser encendidos por la Torah viva, que es nuestro Melej (rey) Yeshúa.  Los Israelitas sin identidad de tribu están espacios entre las naciones y muchos de ellos no saben que son israelitas. Pero el regreso es inevitable y está en marcha. La profecía se está cumpliendo y se cumplirá como la letra lo dice.

Eze 37:15 La palabra de Yhwh se dirigió a mí en estos términos:
Eze 37:16 "Y tú, hijo de hombre, toma un leño y escribe en él: "Judá y los israelitas que están con él." Toma luego otro leño y escribe en él: "José, leño de Efraín, y toda la casa de Israel que está con él."
Eze 37:17 Júntalos el uno con el otro de suerte que formen un solo leño, que sean una sola cosa en tu mano.
Eze 37:18 Y cuando los hijos de tu pueblo te digan: "¿No nos explicarás qué es eso que tienes ahí?",
Eze 37:19 les dirás: Así dice el Señor Yhwh: He aquí que voy a tomar el leño de José (que está en la mano de Efraín) y las tribus de Israel que están con él, los pondré junto al leño de Judá, haré de todo un solo leño, y serán una sola cosa en mi mano.
Eze 37:20 "Los leños en los cuales hayas escrito tenlos en tu mano, ante sus ojos,
Eze 37:21 y diles: Así dice el Señor Yhwh: Voy a recoger a los hijos de Israel de entre las naciones a las que marcharon. Los congregaré de todas partes para conducirlos a su suelo.
Eze 37:22 Haré de ellos una sola nación en esta tierra, en los montes de Israel, y un solo rey será el rey de todos ellos; no volverán a formar dos naciones, ni volverán a estar divididos en dos reinos.
Eze 37:23 No se contaminarán más con sus basuras, con sus ídolos y con todos sus crímenes. Los salvaré de las infidelidades por las que pecaron, los purificaré, y serán mi pueblo y yo seré su Dios.
Eze 37:24 Mi siervo David reinará sobre ellos, y será para todos ellos el único pastor; obedecerán mis normas, observarán mis preceptos y los pondrán en práctica.
Eze 37:25 Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob, donde habitaron vuestros padres. Allí habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, para siempre, y mi siervo David será su príncipe eternamente.

Par terminar con esta reflexión antes de pasar a la siguiente repitamos todos:

2Tesalonicences  3:1 Finalmente, hermanos, orad por nosotros para que la palabra del Eterno siga propagándose y adquiriendo gloria, como entre vosotros,
 3:2 y para que nos veamos libres de los hombres perversos y malignos; porque la fe no es de todos.
 3:3 Fiel es el Señor; él os afianzará y os guardará del Maligno.



Otro aspecto que llama la atención de esta Parashá es que :
Las Palabras de Moshé son Ignoradas por los Benei Israel y por el Faraón

 El Midrash dice que:

Moshé acusadoramente preguntó al Eterno,  por qué el sufrimiento de los Benei Israel se había intensificado aún más desde su arribo. "¿Se ha convertido Tu Atributo de Misericordia en atributo de Justicia?" se quejó.
" No, tú estás equivocado," el Eterno lo reprendió. "Yo soy el Eterno. Aún cuando Mis acciones parezcan duras, emanan de sentimientos de Misericordia . Tú no te pareces a los ancestros.
Ellos nunca se quejaron a pesar de que Yo Me les presenté sólo con el Nombre de Shadai, (todo poderoso) y nunca les revelé Mi Nombre YHvh  que es el Nombre por el cual Yo soy conocido cuando cumplo Mis Promesas. Los patriarcas nunca presenciaron el cumplimiento de mis promesas a ellos, y aún así no se quejaron.

 Yo le aseguré a Abraham que él heredaría la totalidad de Eretz Israel, mas cuando él tuvo que salir y comprar un lugar para sepultar a su esposa Sara, no pronunció queja.

 Yo prometí a Itzjak, 'Mora en esta tierra y Yo estaré contigo/
Gen 26:3 Reside en esta tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abrahán.

 A pesar de ello cuando él necesitó agua potable, los pastores de Guerar disputaron su derecho al pozo. No obstante no expresó una sola queja.

Gen 28:13 Vio también que Yhwh estaba sobre ella y que le decía: "Yo soy Yhwh, el Eloha de tu padre Abrahán y el Eloha de Isak. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia.

Mas cuando él quiso erigir su tienda, tuvo que comprar un campo por cien kesitá; no obstante, no tuvo" segundos pensamientos y no me cuestionó a Mí como tú lo hiciste.
Incluso los Benei Israel permanecieron leales a Mí. No se revelaron bajo el yugo Egipcio sino que aceptaron Mi voluntad sin quejas, emulando a sus ancestros. Por consiguiente, son dignos de ser redimidos con motivo del pacto que Yo celebré con sus patriarcas.
Vé y proclama que Yo indudablemente los redimiré a ellos, y díles, Yo los conduciré a ustedes fuera de la esclavitud Egipcia.
Yo los tomaré a ustedes como Mi pueblo entregándoles Mi Tora. Este es el propósito por el cual están siendo liberados.

Moshé retornó a los campamentos de labor y proclamó el mensaje de  libertad del Eterno a los Benei Israel. El anunció que ellos deberían abandonar la idolatría Egipcia y consagrarse a sí mismos al Servicio del Creador porque estaban a punto de ser redimidos.  Pero los Israelitas estaban tan duramente oprimidos que no prestaron atención a su mensaje y protestando dijeron, "¿Puede un esclavo servir a dos amos simultáneamente? ¡Nosotros estamos esclavizados por el Faraón y tememos transgredir sus leyes!" Ellos también estaban ganados por la idolatría Egipcia y encontraban difícil renunciar a las prácticas a las que se habían acostumbrado.
El Eterno ordenó a Moshé, "¡Ahora vé al Faraón y ordénale que deje ir a los Benei Israel"
"¿Cómo puedo hacer eso?" Moshé protestó. Cuando les revelé a los Benei Israel sobre la próxima redención, no escucharon a pesar de que estas noticias albergaban regocijo para ellos . ¡Sí así fue, El Faraón ciertamente no escuchará noticias que son desagradables para é l !  ¡Yo no soy orador, mi habla está obstruida!" A causa de la renuncia de Moshé, Elohim  envió a Aharón para acompañarlo
y explicar las palabras de Moshé al Faraón .  (A pesar de que el Eterno ya le  había revelado previamente a Moshé que Aharón se le uniría , El se había sólo referido entonces a la actuación de Aharón como interprete para los Benei Israel. Ahora El ordenó que Aharón asistiera a Moshé también cuando hablara al Faraón . )

El Eterrno dio instrucciones a Moshé y Aharón de ser pacientes al rescatar a los Benei Israel y de tratar al Faraón respetuosamente. "A pesar de que ustedes van a afligirlo", El Eterno dijo, "denle todo el honor debido porque él es un rey. "

Este pasaje nos enseña que las autoridades legitimas se les debe respetar aunque no estemos de acuerdo con ellas.

Una actitud que hace mucho daño:
EL ORGULLO Y LA SOBERBIA

Moshé y Aharón  Realizan señales milagrosas
 El Eterno ordenó a Moshé y Aharón comandar al Faraón dejar ir los Benei Israel.  El predijo, "Yo endureceré el corazón del Faraón luego multiplicaré Mis señales y maravillas en Egipto."

Esto no significaba que el Faraón sería incapaz de arrepentirse porque El Eterno estaba endureciendo su corazón. Las palabras del Todo poderos implicaban, "Yo le daré una oportunidad de hacer teshuvá por la duración de las primeras cinco Plagas. Sólo si él después de eso persiste en su iniquidad Yo detendré de él Mi Mano auxiliante que está lista para asistir a aquéllos que hacen teshúva.

Moshé y Aharón se presentaron en el palacio. Al verlos , el Faraón montó en cólera. Volviéndose a los guardias, gritó, "¿No he dado yo órdenes explícitas de no admitir más a estas personas?" Los
guardias estaban confundidos. "Nosotros no sabemos cómo ellos pudieron haber entrado," contestaron. "Todas las puertas del palacio están sumamente vigiladas."

El Faraón se había jurado así mismo , " Cuando este Ben - Amram venga aquí la próxima, lo apuñalaré, lo colgaré, lo quemaré, encontraré algún tipo de muerte que lo acabe!" Pero tan pronto
como Moshé entró, el Faraón se volvió tan mudo como una estaca y no se atrevió a tocarlo.

Moshé y Aharón transmitieron el mensaje del Eterno al Faraón. Cuando el rey solicitó una señal, Aharón, en presencia de la corte Egipcia entera arrojó su bastón al suelo, y él fue transformado en
una serpiente. El Faraón comenzó a reir. "¿Son éstas las maravillas de vuestro Di-s? se mofó. "¡Las personas usualmente intentan vender mercadería en un lugar donde se necesita, no en un lugar
donde existe abundancia de ella! Nosotros los Egipcios somos los más famosos hechiceros en el mundo y ¡vosotros creísteis que podríais enseñarnos a nosotros magia! ¡Este truco es tan fácil para
nosotros que hasta mi esposa sabe cómo realizarlo! El hizo señas a su esposa- quien en realidad era tan experta en brujería como todos los otros magos Egipcios combinados  y le dijo , "¿Veis a estos
Israelitas que han venido aquí para burlarse de nosotros?"  El dio a su esposa un bastón, ordenándole convertirlo en una serpiente. Ella lo hizo. Faraón se burló, “!Aún los niños egipcios son capaces de realizar esta suerte!” Ordenó que algunos niños de cuatro o cinco años fueran traídos y les entregó varas. Todos pudieron convertirlas  en culebras.

El patio completo se llenó con retorcidas culebras. Los dos renombrados magos Egipcios, Iujani y Mamré, ridiculizaron a Moshé diciendo, "¿Intentasteis vos vender paja en Ofaraim, una ciudad
superabundante en paja? ¿Realmente creísteis que nosotros seríamos impresionados con vuestra magia en este país el cual originó el arte de la magía negra?"
Moshé contestó, "Ese es precisamente el por qué el Eterno me envió a mí aquí. Si alguien tiene buenas verduras para vender, las lleva a un mercado donde los compradores son expertos y las  apreciarán."

Las palabras de Moshé implicaban, "Eventualmente vosotros quienes  sois expertos en magia deberéis testificar la verdad, que nuestras  maravillas no tienen sus orígenes en magia. Son fenómenos sobrenaturales los cuales pueden sólo ser logrados por el poder de el Eterno.

La serpiente de Aharón abrió su boca de par en par y devoró a toras las otras culebras que estaban deslizándose por el suelo.
“Este truco es tan viejo como Adám," se mofó el consejero bilám. "Todo el mundo sabe que una culebra puede tragar a otra. Que Aharón nos muestre si él sabe cómo hacer que un bastón trague a todos los otros bastones. ¡Si él es capaz de eso, nosotros sabremos que no es un hechicero común sino que es socorrido por laz fuerza de su Dios!"

Un milagro ocurrió y la serpiente de Aharón se volvió nuevamente un bastón y devoró a todos los otros bastones, A pesar de ello, no era perceptible que recién había devorado docenas de varas porque permaneció tan delgada como antes.
 El Faraón tembló. "¿Qué si él ahora ordena a su bastón tragarse tanto a mí como a mi trono?" pensó.
No obstante, como el Eterno había predicho, el Faraón endureció su corazón y rehusó dejar libres a los Benei Israel.

La historia que acabamos de relatar nos trae barias enseñanzas entre otras, que endurecer el corazón no es una orden del Creador , sino la consecuencia de sostener el error por encima de la verdad:

*Rab Dessier explica que " el endurecimiento del corazón del Faraón no fue un decreto de parte del Eterno. Más bien , fue una consecuencia natural de su continuo pecar. Nuestros Sabios afirman. "

Quien está dispuesto a purificarse a sí mismo es asistido de Arriba ; a quien intenta corromperse a sí mismo le es dada la oportunidad de hacer así / El hombre es libre para escoger su p r o p i a dirección en la vida. No obstante, a medida que avanza en su dirección escogida, se hace crecientemente difícil para él retroceder.

• U n pecado cometido una vez evoca remordimiento. • Un pecado cometido dos veces parece permisible. • Un pecado cometido tres veces se torna una virtud a los ojos del Pecador.

Faraón obstaculizó su propio camino a la teshuvá porque, al persistir en su camino pecaminoso, se volvió progresivamente insensible a la verdad.
De las palabras de nuestros Sabios, entonces, nosotros aprendemos la importancia de educar a nuestra juventud con valores verdaderos de Torá desde la más temprana edad.
 La longitud del camino de retorno a la Torá no es idéntica a aquélla del camino que lo aparta de ella, porque retornar es mucho más difícil.

*Es manifiesto que el Eterno concedió a las generaciones más antiguas poderes de milagros para enfrentarlos a la magia la cual es por medio del rúa hatu'má (espíritu impuro).
La razón por la que El les dio esta destreza fue establecer el equilibrio de Libre Elección y permitirles a ellos creer en la Divina Providencia o negar su existencia.

El Eterno sabía la reacción que producía a Faraón (Pharó) saber que había un todo poderoso
creador del universo a quien los Yisraelitas debían adorar y no a él. El eterno endureció el corazón de Faraón no por mandato milagroso sino por no aceptar la verdad, pues esto lo colocaba inferior y su orgullo, prepotencia y vanidad, no aceptaban otro Dios superior a él.
Faraón endurecías su corazón ante, tener que reconocer  la existencia de la majestad del Eterno.
Es frecuente entre los seres humanos la oposición a la verdad,  por causa del beneficio material. Faraón se resistía creer que él quien se creía el dios y así se proclamaba, sus esclavos tuvieran otros Dios superior a él, el saberlo lo llenaba de soberbia y se afirmaba en su poder para no aceptar al Eloha de Yisrael. El Eterno endurecía el corazón de Faraón cuanto este escuchaba de EL.
Es frecuente sostener y defender la mentira para no aceptar el error. Mucha veces llevando por delante a seres queridos, sumergiendo en dolor y angustia, a sus propias familias y paisanos, como fue el caso del Faraón.
La parashá de hoy nos habla de plagas que fueron llegando una tras otra en la medida en que Faraón se negaba a la voluntad Divina.
Cada plaga era una demostración del poder del Creador y una ratificación de la miseria  humana, cosa que el Faraón no estaba dispuesto a reconocer porque su ego no aceptaba su pobre condición
Exo 8:21 Entonces llamó el faraón a Moisés y a Aarón y les dijo: "Id y ofreced sacrificios a vuestro Dios en este país."
Exo 8:22 Moisés respondió: "No conviene que se haga así, porque el sacrificio que ofrecemos a Yhwh, nuestro Dios, es abominación para los egipcios. Si los egipcios nos vieran ofrecer un sacrificio que para ellos es abominable, ¿no nos lapidarían?
Exo 8:23 Iremos tres días de camino por el desierto, y allí ofreceremos sacrificios a Yhwh, nuestro Dios, como nos ha ordenado."
Exo 8:24 Contestó el faraón: "Yo os dejaré partir, para que ofrezcáis en el desierto sacrificios a Yhwh, vuestro Dios, con tal que no vayáis demasiado lejos. Rogad por mí."

Había una angustia interior que lo carcomía y que no podía reconocer ente el temor de perder la credibilidad del pueblo Egipcio que lo creía dios.  Reaccionaba con ira tras su impotencia y tenía que mostrase duro luego de pedir a Moshe su intervención para alejar cada plaga. Ni él ni sus ministros podían hacer nada ante el poder del Eterno. Y aceptarlo en el corazón de un soberbio es algo de muerte por lo que tenía que luchar por vivir como dios,  así fuera una mentira.

Exo 8:3 Pero los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos; hicieron saltar las ranas sobre el país de Egipto.
Exo 8:4 El faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: "Pedid a Yhwh que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré salir al pueblo para que ofrezca sacrificios a Yhwh."
Exo 8:5 Moisés respondió al faraón: "Dígnate indicarme cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que aparte de ti y de tus casas las ranas, y se queden sólo


en el Río."
Exo 8:6 "Mañana", contestó él. Moisés replicó: "Será conforme a tu palabra, para que sepas que no hay como Yhwh, nuestro Dios.

Vuelve a engañar. ¡Un dios mentiroso y arrogante!.

Exo 8:11 Pero como viera el faraón que le daban un respiro, se obstinó y no les hizo caso, tal como había predicho Yhwh.

El Faraón se endurecía cada vez que veía el poder del Eterno y su misericordia. ¡Eran oportunidades para hacer teshuva!, era oportunidad de bendecir a su pueblo como Pharó en los tiempos de Yosef.  Cada vez que pedía que cesara el castigo,  agradecía y luego,  cargaba nuevamente en contra de la petición del Eloha de Yisrael.
Esta es una guerra espiritual en la persona del Faraón, quien íntimamente está viendo el poder del Eterno, pretende seguir luchando contra lo evidentemente imposible, esto se llama endurecimiento para permanecer  en el pecado, pese al reconocimiento intimo de que es inferior y nada puede hacer.
¿Cuantos faraones hay endurecidos en su propia opinión que hoy conociendo la verdad insisten en sostener la mentira?
Pidamos a nuestro Eloha, derrama de su Ruaj en nuestras vidas para ver siempre la luz viene del cielo y podamos abrir la mente y corazón para entender la voluntad de nuestro  Padre. Reconociendo que nuestras fuerzas son nada frente a nuestro Abba.
No sigamos endureciendo el corazón ante la petición de volver a los caminos de la Torá. El resultado es catastrófico para quien insiste, como para sus familias y su comunidad.

1SHABAT SHALOM 1

HOSHEA BEN YISRAEL

viernes, 4 de enero de 2013

Parashá 13 Shemot


Parashá 13 Shemot

Éxodo 1:1 – 6:1




Aliyás de la Torá:
  1. 1:1-17
  2. 1:18 – 2:10
  3. 2:11-25
  4. 3:1-17
  5. 3:18 – 4:17
  6. 4:18-31
  7. 5:1 – 6:1
  8. Maftir: 5:22 – 6:1
Haftará: Isaías 27:6 – 28:13; 29:22-23 (Ashkenazíes); Jeremías 1:1 – 2:3 (Sefardíes)
Los Escritos Apostólicos: Lucas 1:1-2:20

Shemot
Significa “nombres”.

Primera aliyá, 1:1-17
Los hijos de Israel que fueron a Egipto son doce, cada uno fue con su familia. En total salieron 70 almas de los lomos de Yaakov. Muere Yosef y toda su generación. Los hijos de Israel aumentan mucho y la tierra se llena de ellos. Se levanta un nuevo rey en Egipto que no conoce a Yosef. El pueblo de Israel es más numeroso y más fuerte que el pueblo egipcio y por eso Faraón dice que tienen que proceder astutamente con ellos para que no se multipliquen y sean una amenaza en la guerra y se vayan. Pone capataces que los oprimen con duros trabajos. Edifican las ciudades Pitom y Ramsés. Pero cuanto más los oprimen, más se multiplican. Los egipcios empiezan a temer a los hijos de Israel y amargan su vida obligándolos a trabajar duramente. El rey de Egipto dice a las parteras hebreas que maten a los hijos recién nacidos y dejen vivir a las hijas. Pero las parteras temen a Elohim y no hacen caso al rey de Egipto.
Segunda aliyá, 1:18 – 2:10
El rey de Egipto pregunta a las parteras por qué han dejado con vida a los niños. Las parteras contestan que es porque las mujeres hebreas son más robustas que las egipcias y dan a luz antes de la venida de las parteras. Elohim ayuda a las parteras y el pueblo sigue multiplicándose. Elohim prospera las familias de las parteras porque le temieron. Entonces Faraón manda a todo su pueblo que echen a todo niño recién nacido al río y dejen vivir toda niña.
Un hombre de la tribu de Leví toma a una mujer levita. Ella concibe y da a luz un hijo bueno. Después lo esconde por tres meses. Al no poder ocultarlo más, toma una cesta de juncos y la prepara para poner allí al niño y colocarlo entre los juncos del río. La hermana del niño se pone a lo lejos para ver qué sucede. Viene la hija de Faraón para bañarse y sus doncellas ven la cestilla. La hija de Faraón la abre y al ver al niño llorando tiene compasión de él. La hermana pregunta a la hija de Faraón si quiere que llame a una nodriza hebrea para criar al niño para ella. Ella dice sí, y la muchacha va a buscar a su madre. La hija de Faraón le pide que lleve el niño para criarlo para ella y así tendrá su salario. Cuando el niño ha crecido es llevado a la hija de Faraón quien lo adopta como su hijo, llamándole Moshé, porque fue sacado de las aguas.
Tercera aliyá, 2:11-25
Moshé, ya crecido, sale a donde sus hermanos y ve su duro trabajo. Un egipcio está golpeando a un hebreo. Entonces Moshé mata al egipcio y lo esconde en la arena. El día siguiente ve a dos hebreos riñendo. Pregunta al ofensor por qué está golpeando a su compañero. Él responde: ¿Quién te ha puesto de príncipe o de juez sobre nosotros? ¿Estás hablando de matarme como mataste al egipcio? Moshé tiene miedo. Faraón oye del asunto y procura matar a Moshé, pero él huye de su presencia a Midyán y se sienta junto a un pozo. Siete hijas del sacerdote de Midyán vienen a sacar agua y dar de beber al rebaño de su padre. Unos pastores vienen para echarlas de allí, pero Moshé las defiende y da de beber al rebaño. Cuando vuelven a Reuel él las pregunta por qué han venido tan pronto hoy. Responden que un egipcio los ha ayudado. Él les dice que le inviten a comer algo. Moshé accede a morar con él. Él le da su hija Tsiporá, y ella da a luz un hijo. Moshé le pone el nombre Guershom, extrangero allá, porque era peregrino en tierra extranjera.
Cuarta aliyá, 3:1-17
Moshé apacienta el rebaño de su suegro Yitró y lo conduce más allá de la estepa, hasta el monte de Elohim, Jorev. El ángel del Eterno se aparece en una llama de fuego en una zarza que no se consume. Cuando Moshé se acerca para mirar Elohim lo llama por su nombre de en medio de la zarza. No puede acercarse sin quitarse los zapatos porque el lugar es tierra consagrada. “Yo soy el Elohim de tu padre, Elohim de Avraham, el Elohim de Yitsjak y el Elohim de Yaakov”. Moshé cubre su rostro por temor. Elohim dice que ha visto la aflicción de su pueblo en Egipto y escuchado su clamor. Por eso ha descendido para liberarlos de los egipcios para llevarlos a una tierra espaciosa donde viven seis pueblos. El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta él y él ha visto la opresión de los egipcios. Moshé es enviado a Faraón para sacar a su pueblo de Egipto. Moshé contesta: “¿Quién soy yo para ir a Faraón y sacar a los hijos de Israel de Egipto?” Elohim promete estar con él. La señal es que después de la salida le servirán en este monte.
Moshé pregunta por el Nombre del Elohim de los padres de Israel. “Yo seré el que seré”, contesta. A los hijos de Israel debe decir: “SERÉ me ha enviado a vosotros”, “YHWH, el Elohim de vuestros padres, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitsjak y el Elohim de Yaakov, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación.”
Quinta aliyá, 3:18 – 4:17
Moshé recibe la orden de ir a reunir a los ancianos de Israel y decirles que el Eterno los ha visitado. Él sabe cómo los tratan en Egipto, y por eso los sacará de allí y los llevará a una tierra que mana leche y miel. Los ancianos le escucharán y juntos irán al rey de Egipto para decirle que el Elohim de los hebreos los ha salido al encuentro. Por eso pedirán permiso para salir tres días de camino a la estepa para ofrecer sacrificios al Eterno su Elohim. Sin embargo el rey de Egipto no los soltará. Entonces el Eterno extenderá su mano para herir a Egipto y después los soltará. Los egipcios darán al pueblo objetos de plata, oro y vestidos para sus hijos e hijas.
Moshé piensa que no le van a creer. Entonces el Eterno le da poderes para transformar su vara en una serpiente. Por eso creerán. Además podrá poner su mano en el seno para que se llene de lepra como la nieve y luego ponerla otra vez en el seno para que se sane. Si no creen la primera señal creerán la segunda. Pero si todavía no creen por las dos señales podrá derramar agua del río en la tierra para convertirla en sangre.
Moshé dice que nunca ha podido hablar bien. El Eterno le pregunta quién ha hecho la boca. Él estará con su boca. Moshé le pide que envíe su mensaje con otro. Entonces el Eterno se aira con él y le dice que su hermano Aharón podrá hablar en su lugar. Moshé tendrá que poner las palabras en la boca de su hermano. El Eterno les enseñará lo que tendrán que hacer. Aharón servirá de boca y Moshé servirá de elohim. Moshé tendrá que llevarse la vara para hacer las señales.
Sexta aliyá, 4:18-31
Moshé vuelve a la casa de su suegro y le pide permiso para volver a sus hermanos en Egipto. Yitró le dice: “Ve en paz”. El Eterno dice a Moshé que vuelva a Egipto porque han muerto todos los que buscaban su vida. Entonces toma su mujer y sus dos hijos y vuelve a Egipto con la vara de Elohim en su mano. El Eterno le vuelve a decir que haga los milagros delante de Faraón, pero él endurecerá su corazón y no dejará ir al pueblo. Tendrá que decir a Faraón que Israel es su primogénito y si no lo deja ir, el Eterno matará su primogénito.
En una posada en el camino el Etrerno le sale al encuentro para matarlo. Entonces Tsiporá toma un pedernal y corta el prepucio de su hijo y lo pone a los pies de Moshé. Entonces el Eterno lo suelta.
El Eterno dice a Aharón que se vaya a la estepa para encontrarse con Moshé. Se encuentran en el monte de Elohim. Moshé cuenta todo lo que el Eterno le ha mandado hacer. Entonces los dos se van y reúnen a los ancianos de Israel. Aharón les dice todo lo que Elohim ha hablado a Moshé y él hace las señales ante el pueblo. El pueblo cree, y cuando oye que el Eterno los ha visitado y visto su aflicción, inclinan sus cabezas en reverencia.
Séptima aliyá, 5:1 – 6:1
Moshé y Aharón van a Faraón y le dicen: “Así dice el Eterno, Elohim de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en la estepa.”” Pero Faraón no sabe quién es el Eterno para que escuche su voz y deje ir a Israel. Ellos le dicen que el Elohim de los hebreos los ha encontrado. Piden tres días de camino para sacrificar al Eterno su Elohim para que no venga sobre ellos con peste o espada. Faraón no los escucha y ordena que vuelvan a sus labores. Manda a sus capataces que ya no entreguen paja al pueblo para hacer ladrillos, como antes, la tendrán que buscar ellos. Pero tendrán que exigir la misma cantidad de ladrillos diarios porque son perezosos al querer sacrificar a su Elohim. Así no escucharán palabras mentirosas.
El pueblo sale por toda la tierra para recoger rastrojos en lugar de paja. Los capataces los maltratan por no entregar la misma cantidad de ladrillos como cuando tenían paja. Los jefes israelitas son azotados porque no se cumplió la tarea diaria.
Los jefes van a Faraón y se quejan. Faraón dice que son perezosos por querer sacrificar a el Eterno. Tendrán que entregar la misma cantidad de ladrillos sin recibir paja. Los jefes ven que están en problemas. Cuando salen de Faraón se encuentran con Moshé y Aharón que los están esperando. Los jefes se enfrentan con ellos pidiendo que el Eterno los juzgue por haberlos hecho odiosos ante Faraón y sus siervos para que los maten. Entonces Moshé se queja contra el Eterno y pregunta por qué le ha enviado. Desde que vino a hablar con Faraón, en el Nombre de Elohim, Faraón ha hecho mal al pueblo. Tampoco el Eterno a hecho nada para liberarlo. El Eterno responde y dice: “Ahora verás lo que haré a Faraón; porque por la fuerza los dejará ir; y por la fuerza los echará de su tierra.”

Enseñanza primera aliya Respuestas al sufrimiento
En la parashá de esta semana, nos encontramos con el siguiente tenebroso testimonio:
"Entonces los egipcios los hicieron trabajar con dureza, y amargaron sus vidas con el pesado trabajo de hacer barro y adobes, aparte de todo trabajo en el campo; y en todos los tipos de trabajo les trataban con dureza."
(Shemot / Éxodo 1:13-14)
Cuando nos encontramos con el sufrimiento, el verdadero y auténtico sufrimiento, ese que atraviesa al ser desde las entrañas hasta la punta de la coronilla, como al estar ante un deudo que tiene a un difunto reciente, como ante el maltratado esclavo (adicto) irredento que acaba de recibir una dosis de golpiza1,
como ante la víctima inocente del atropello o la atroz injusticia, debemos congelar nuestro natural ánimo riguroso, abstenernos de sentenciar juicios severos para permitir que solamente la misericordia  aflore y sirva como silencioso bálsamo.
Es bastante frecuente que las personas poco cultivadas espiritualmente actúen al contrario.
Metafóricamente, meten el dedo en la llaga y causan mayor pena que si se mantuvieran en silencio.
Pero incluso gente más atenta, si emiten algún juicio, incluso el que es acertado y apegado a las normas que tienden a descubrir la verdad, en una situación de extremo dolor, lo único que hacen es incrementar el martirio del que padece.
Por tanto, debemos recordar que es nuestro deber actuar con misericordia, especialmente entonces, en momentos en que la herida está abierta.
Aunque, seamos más precisos: la persona debiera actuar en todo momento con un equilibrio armónico de juicio y misericordia, de modo tal que se establezca justicia y orden que viene de la mano con la ternura y la bondad hacia el prójimo (y hacia uno mismo).
En palabras del inspirado proverbista:
"El que sigue la justicia y la bondad hallará vida, justicia y honra."
(Mishlei / Proverbios 21:21)
En nuestra parashá, como hemos trascrito más arriba, son los israelitas los que están sufriendo. No solamente de un instante de dolor, de una temporada de mala fortuna o de una calamidad importante pero transitoria o personal.
Era en verdad una esclavitud de lo más atroz, que duró decenas de años, siglos, y que carcomía las carnes, las emociones, los lazos sociales y los pensamientos y además encubría con sombrías miserias la perenne luz de sus espíritus.
Más de doscientos años de humillación, desprecio a la vida, pérdida de identidad, falta de sentido vital, muerte, golpes, trabajos forzados, ataques de todo tipo marcaban intensamente las vidas de todas estas personas.
Algunos, como siempre, trataron de explicar este sufrimiento.
Presentaremos ahora alguna de las versiones y quizás encontremos alguna luz para las desgracias personales.
Primera.
Desde el punto de vista del MeamLoez, Egipto era el "horno de fundición", que con sus ardientes sufrimientos purificó y refinó a los israelitas, quitándoles sus impurezas para dejarlos modelados y cristalizados como un pueblo listo para recibir la Torá.

Pero nosotros sabemos que los israelitas que fueron liberados de Egipto aceptaron prontamente la Torá y prontamente la dejaron de lado, para que la estudiaran los rabinos y la cumplieran "los ortodoxos". Ellos estarían al margen, serían ovejitas detrás de un pastor, pero que no les pidieran mucho esfuerzo para rectificarse. Tal como lo recuerda Moshé en la perfecta Torá, que los israelitas le pidieron:
"Acércate tú, y escucha todo lo que dice el Eterno nuestro Elokim. Luego tú nos dirás todo lo que el Eterno nuestro Elokim te haya dicho, y nosotros lo escucharemos y lo pondremos por obra.'"
(Devarim / Deuteronomio 5:24)
De esta manera, ellos preferían continuar aprisionados por la cultura egipcia, que había tomado posesión de sus corazones y mentes y no los dejaba crecer espiritualmente.
Para romper los lazos de la esclavitud, de cualquier esclavitud, no alcanza con ser tibia, tímido y sumiso, sino que se debe ser fiero, activo, pleno de celo por alcanzar la libertad.
Ese fuego interno lo tenían enfriado muchos de aquellos israelitas, precisamente a causa de las penurias sufridas durante la estadía tortuosa en Egipto.
Por esto el salmista inspirado expreso que:
"Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación y dije: 'Este pueblo se desvía en su corazón y no ha conocido Mis caminos.'
Por eso juré en mi ira: '¡Jamás entrarán en Mi reposo!''
"
(Tehilim / Salmos 95:10-11)
Así pues, esta perspectiva de considerar la experiencia de la dura esclavitud en Egipto como positiva, no es exactamente así en su totalidad.
Pero, nosotros habíamos 
enseñado recientemente que el sabio y prudente sabe que es necesario aprender a encontrar la chispa luminosa incluso en la más oscura de las noches. Entonces, si buscamos en profundidad nos encontramos con que es correcto que los israelitas solamente pudieron hacerse aptos para recibir la Torá luego de humillar su ánimo, de rebajar la altanería y la presunción.
Tan solo en el desierto es posible recibir la Torá: en el desierto, aquel sitio yermo e inhabitado; en el desierto, con el alma vacía de arrogancia y vanidad.
Como enseña el Rav Israel de Salant, en "Itturei Torá", el desierto es la imagen que mejor preludia el estado del alma para recibir la Torá. Para recibir la Revelación del Eterno, uno debe considerarse como un desierto, llano, en blanco, humilde sin movimiento ni dirección, solamente así las palabras del Eterno pueden entrar.
En sentido similar, nuestros Sabios mencionaron tres adquisiciones espirituales, que se obtienen solamente a través de padecimientos:
"La tierra de Israel, la Torá, el Mundo Venidero se adquieren a través de padecimiento"
(TB Brajot 8b)
Éste es el alto precio, para valores que no tienen un precio material.
Ni todo el oro y plata del universo son capaces de comprar ninguna de las tres.
Ahora bien, debemos darnos cuenta de que "padecimientos" -isurim, en el original- no debe ser tomado en sentido de lo corporal, como si solamente un masoquista estuviera en condiciones de adquirir Israel, Torá y Mundo Venidero.
Padecimientos, en este contexto, son aquellas restricciones que ha de imponerse el que quiere alcanzar grandes alturas espirituales.
Por ejemplo, el que prefiere salir a tomar un par de cervezas y ver el partido de fútbol con los amigos, o el que sale a bailar toda la noche, o el que dedica 6 horas diarias a la pesca recreativa, etc.; seguramente no se están restringiendo materialmente, sino que están accediendo a esas gratificaciones accesorias, quitándose así oportunidad para conquistar grandes alturas espirituales y emocionales.
Por otra parte, cuando los padecimientos son aquellos que provienen de manera externa: enfermedad, muerte, desastres naturales, etc., no deben ser vistos como castigos de Dios, que Él impone como modo de apartar al "pecador" de Sí.
Esa NO es la manera de ver las cosas en el judaísmo.
En el judaísmo se sabe que los padecimientos tienen un sentido trascendente, que el sentido tiene un propósito: educar y corregir a la persona.
El padecimiento es una lección que se debe de aprender, un escalón que falta para subir otro peldaño en la ruta del crecimiento espiritual.4
Y en verdad, el padecimiento puede ser una pequeña cosa, un diminuto obstáculo, pero que para el que lo sufre es motivo de dolor.
Tal como expresaron los Sabios:
"El sufrimiento puede consistir en un pequeño incidente, por ejemplo, cuando pones tu mano en tu bolsillo esperando encontrar un par de monedas, pero solamente encuentras una".
(TB Arajín 16b)
Así pues, la sabiduría está en encontrar el mensaje detrás del padecimiento, la luz en medio de la oscuridad, para que no sea el sufrimiento un fracaso, sino un malestar (más o menos intenso) con un rédito final.
Para los israelitas el rédito fue el ser los receptores de la Torá, sus sostenes y trasmisores: ¡inmenso rédito sin dudas!
Segunda.
Imagina que toda la vida estuviste bajo el intenso sol del mediodía, sin conocer noche ni atardecer, ni días nublados ni apagones, ni techos ni ramas de fresca sombra arbórea.
Imagínate así... y luego dime si conoces lo qué uno experimenta en la oscuridad...
Ahora, imagínate algo parecido, pero tu única luz fue la de un trémulo fósforo perpetuamente encendido.
Imagina esto y dime, ¿notarías un cambio si de pronto se iluminara todo con la luz del sol a pleno mediodía?
¿Cuál es la diferencia entre ambas situaciones?
En la primera no se aprecia en su justa medida la bondad de la luz, es más, se la siente a menudo como una carga pesarosa.
Para el segundo, que conoce luces y sombras, es fácil reconocer la luz poderosa cuando se enciende, y valora ambas cosas, la luz intensa que brinda un detalle más fino, una percepción más clara, y también aprecia el respiro que brinda la sombra.
La opresión en Egipto, donde estaban iluminados con un escuálido cerillo casi al borde de la extinción, les permitió apreciar a los israelitas luego la majestad y poder de la Luz que se les reveló cuando salieron da allí, cuando recibieron la Torá, cuando se encontraron "en persona" con el Eterno.
A mayor oscuridad, luego mayor intensidad para reconocer el valor de la luz.
Cuanto más difícil es obtener algo, más bienvenido es.
Luego de la inmensidad de la oscuridad espiritual y material en Egipto, los hebreos estaban en condiciones de poder apreciar a plenitud la libertad y la Luz de la guía proveniente de la Torá.Así pues, el padecimiento en Egipto era la dosis de oscuridad necesaria para aprender a gozar de las bondades que obtendrían luego .Sin embargo, los ojos (corazón y mente) de aquellos israelitas estaban tan habituados a la oscuridad, al estiércol de la idolatría y la perversidad, que no pudieron tolerar tanta Luz en sus vidas y reclamaron que hubiera pantallas, filtros, sombras.
Tal como nos relata la Torá:
"Al ver los Hijos de Israel que la piel de su cara resplandecía, Moshé [Moisés] volvía a poner el velo sobre su cara, hasta que entraba para hablar con el Eterno."
(Shemot / Éxodo 34:35)
¡Ni siquiera toleraban la Luz que emanaba del mortal Moshé! No podemos juzgarlos duramente, pues entendemos su condición, no era fácil tolerar lo que tuvieron que soportar en Egipto, tal como tampoco es fácil hacerse de un día para el otro responsable de sus vidas, de las de su comunidad y de ser "sacerdotes del Eterno" para conducir a todos los pueblos a la Verdad.
Por esta dificultad, comprendemos que la generación del desierto no cumplió a totalidad su misión, pero también reconocemos y agradecemos que sin su fuerza, su persistencia, su dureza, tampoco hubieran podido recibir la Torá y trasmitirla con fidelidad a sus descendientes, a nosotros. Las pruebas que se ponen en nuestro camino sirven para fortalecernos, lástima que muchas veces solo vemos el sufrimiento y no la oportunidad...
Moré YehudaRibco
Tercera aliyá, 2:11-25
2:11 “Y aconteció que en aquellos días, crecido ya Moshé, salió a donde sus hermanos y vio sus duros trabajos; y vio a un egipcio golpeando a un hebreo, a uno de sus hermanos.” – La identidad hebrea en este joven fue más fuerte que la identidad egipcio. La expresión “sus hermanos” indica una identificación muy poderosa en su interior. Él tuvo que pasar una crisis profunda de identidad. Se preguntaba ¿Quién soy? ¿Soy egipcio o hebreo? Finalmente tomó la decisión de seguir su corazón y unirse con los hermanos de sangre.
Esta misma experiencia está teniendo aquellos que se han criado en el mundo gentil pero tienen sangre judía o un alma judía. En este tiempo están sintiendo el fuerte impulso de salir de donde se han criado y unirse con “sus hermanos”, los judíos. El hecho de salir del contorno gentil y unirse al pueblo hebreo es una de las obras de fe más grandes, según Hebreos 11:24-26,
 donde está escrito:

“Por la fe Moshé, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Elohim, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio del Mesías que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa.”
Vemos como el Mesías estaba en la mente de Moshé cuando tomó la decisión de unirse al dolor del pueblo escogido. El Mesías se identificó con su pueblo y tomó sus pecados sobre sí, como está escrito en Mateo 1:21:
“Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Yeshúa, porque El salvará a su pueblo de sus pecados.”
En Isaías 53:4-6 está escrito:
“Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero HaShem hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros.”
El oprobio del Mesías produce riquezas en el olam habá, el mundo venidero, como está escrito en Romanos 8:16-18:
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Elohim, y si hijos, también herederos; herederos de Elohim y coherederos con el Mesías, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El . Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”
En 2 Corintios 4:17-18 está escrito:
“Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
Los sufrimientos que padecemos por causa de Mashiaj en este mundo, producen un eterno peso de gloria en el mundo venidero. La manera de aguantar el dolor y el sufrimiento es pensar en lo que produce. Habrá una gran recompensa para los que sufren por causa del Reino, como dijo nuestro Rebe Yeshúa en Lucas 6:22-23:
“Dichosos sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas.”

Moshé puso su mirada en la recompensa invisible que sería revelada en el futuro. También se fijó en el Invisible, como está escrito en Hebreos 11:27:
“Por la fe salió de Egipto sin temer la ira del rey, porque se mantuvo firme como viendo al Invisible.”
Los sufrimientos por causa del reino producen recompensa en el olam habá, y todo tipo de sufrimientos en este mundo produce un carácter agradable para el Eterno, si reaccionamos de manera correcta ante ellos, como está escrito en Yaakov (Santiago)1:2-4:
“Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.”

En Romanos 8:28-29 está escrito:
“Y sabemos que para los que aman a Elohim, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos.”
El propósito de los sufrimientos que pasamos es que seamos moldeados conforme a la imagen del Hijo ungido de Elohim. Esa es la meta que el Padre tiene para cada uno de sus hijos.

2:14 “Y él respondió: ¿Quién te ha puesto de príncipe o de juez sobre nosotros? ¿Estás hablando de matarme como mataste al egipcio? Entonces Moshé tuvo miedo, y dijo: Ciertamente se ha divulgado el asunto.” – Moshé fue rechazado la primera vez cuando vino a sus hermanos. De la misma manera la mayoría de los judíos rechazaron al libertador Yeshúa cuando vino por primera vez, como está escrito en Hechos 7:23-25:
“Pero cuando iba a cumplir la edad de cuarenta años, sintió en su corazón el deseo de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al ver que uno de ellos era tratado injustamente, lo defendió y vengó al oprimido matando al egipcio.
Pensaba que sus hermanos entendían que Elohim les estaba dando libertad por medio de él, pero ellos no entendieron. Al día siguiente se les presentó, cuando dos de ellos reñían, y trató de poner paz entre ellos, diciendo: “Varones, vosotros sois hermanos, ¿por qué os herís el uno al otro?” Pero el que estaba hiriendo a su prójimo lo empujó, diciendo: “¿QUIÉN TE HA PUESTO POR GOBERNANTE Y JUEZ SOBRE NOSOTROS? “¿ACASO QUIERES MATARME COMO MATASTE AYER AL MITSRÍ?” Al oír estas palabras, MOSHÉ HUYO Y SE CONVIRTIÓ EN EXTRANJERO EN LA TIERRA DE MIDYÁN, donde fue padre de dos hijos.”

Todavía no se habían cumplido los 430 años de estancia en Egipto. Por lo tanto no era el tiempo para que Moshé liberara al pueblo. El llamado estaba en su vida, y el deseo de cumplir el llamado no faltaba, pero faltaban dos cosas: el tiempo correcto y la humildad necesaria. Al precipitarse ocurrió un desastre. En su propia ira y celo por su pueblo hebreo cometió un asesinato. Esa no era la manera de actuar. El Eterno tenía otro plan, y Moshé tenía que aprender a colaborar con Él en lugar de hacer las cosas por su propia cuenta y fuerza. El secreto del éxito en el Reino es colaborar con el Eterno en Sus proyectos y no hacer las cosas a nuestra manera, como está escrito en Juan 5:19:
“Por eso Yeshúa, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.”
Aquí vemos que el Hijo de Elohim no es todopoderoso. Él depende totalmente de su Padre. Así la voluntad del Eterno tenía éxito en su vida, como está escrito en Isaías 53:10b:
“la voluntad del Creador en su mano prosperará.”
De la misma manera nosotros no podemos hacer nada sin la ayuda de Mashiaj Yeshúa como está escrito en Juan 15:4-5:
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.”

2:15 “Cuando Faraón se enteró del asunto, trató de matar a Moshé; pero Moshé huyó de la presencia de Faraón y se fue a vivir a la tierra de Midyán, y allí se sentó junto a un pozo.” – Según el Midrash Moshé se fue primero a la tierra de Kush, donde obtuvo su primera esposa que luego le despidió, cf. Números 12:1. Después llegó a Midyán y se casó con una hija de Yitró que, según Rashí, era gobernante de Midyán.
Los 40 años en la estepa enseñarían a Moshé a ser humilde y depender del Eterno para poder ser un verdadero libertador. La dependencia del Eterno es la clave para tener éxito en el Reino.

Séptima aliyá, 5:1– 6:1
5:1 “Después Moshé y Aharón fueron y dijeron a Faraón: Así dice el Eterno, Elohim de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en la estepa.”” – Es la primera vez que aparece la expresión “Elohim de Israel”. Está relacionada con tres cosas:
1. El pueblo de Israel
2. Liberación total de toda esclavitud
3. Fiesta al Eterno

El Eterno es el Elohim de Israel. La expresión “Elohim de Israel” aparece unas 200 veces en las Escrituras. Sólo hay un lugar en toda la Escritura que dice que él es también Elohim de los gentiles, en Romanos 3:29, donde está escrito:
“¿O es Elohim el Elohim de los judíos solamente? ¿No es también el Elohim de los gentiles? Sí, también de los gentiles.”
Pero ese “también” no implica que ha pasado de ser el Elohim de los gentiles a costa de los Israelitas. Sigue siendo el Elohim de Israel y el Elohim de los judíos en primer lugar.

El Elohim de Israel libera al hombre de los tres enemigos más importantes, el mundo, hasatán y el pecado. El pecado lleva a la muerte. Nos libera de los tres para poder servirle eternamente.
La fiesta a la cual se refiere es la fiesta de Shavuot, Pentecostés. En esa fiesta fue entregada la Torá. La palabra hebrea para fiesta “jag” viene de la raíz “jagag” que significa: “moverse en círculo”, “celebrar”, “festejar”. De esto aprendemos que el Eterno desea que nos regocijemos en danzas delante de él. Él ha establecido sus propias fiestas y las comparte con su pueblo para que podamos celebrar con él nuestra liberación, cf Levítico 23.

5:3 “Entonces ellos dijeron: El Elohim de los hebreos nos ha salido al encuentro. Déjanos ir, te rogamos, camino de tres días a la estepa para ofrecer sacrificios a YHWH,El Eterno, nuestro Elohim, no sea que venga sobre nosotros con pestilencia o con espada.” – Los tres días aluden a la resurrección del Mesías en el tercer día. También nos enseña que la obra de la muerte y la resurrección del Mesías es lo que nos aleja del mundo y sobre la cual podemos servir al Padre con sacrificios agradables, como está escrito en 1 Pedro 2:5:
“También vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio de Yeshúa HaMashiaj.
Sthephan B.


Recopilado por :  Hernan Flórez Garzón

¡Shabat Shalom!